Nacionales, Trabajadores/as

HUGO CHÁVEZ, la CLASE OBRERA y el 1° de MAYO


Chavez-y-los-trabajadoresPor: Mikel Koba. Especial para Tribuna Popular.

El renacimiento y recuperación de la Patria venezolana ha ido en paralelo con la recuperación de la clase obrera tanto cuantitativamente como en su conciencia.

Ya antes del triunfo popular de 1998, el sector obrero más combativo se identificaba con el Comandante Chávez como símbolo de lucha contra el corrompido régimen puntofijista.

Así, la llamada “marcha alternativa”, del 1° de mayo de 1997, enarbolaba un gran retrato de Chávez, mientras denunciaba el “Paquetof” del segundo gobierno de Rafael Caldera; como lo recuerda el profesor marxista Leonardo E. Rodríguez en su reciente libro que recomendamos, “1° de Mayo en Venezuela”.

 

Papel de la clase obrera

El fuerte apoyo de la clase obrera al Presidente Chávez frente a los graves ataques desestabilizadores y golpistas de la burguesía y del imperialismo ratificó su convicción sobre el papel histórico que debe jugar esta clase social.

Chávez rechazó algunas peregrinas tesis burguesas que llegaron a circular en su entorno, propaladas entre otros por el viejo renegado del movimiento revolucionario Luis Miquilena, sobre la no existencia de la clase obrera. Tesis que se esconde en ropajes más modernos del “postmodernismo” que habla de “muchedumbres” en lugar de clases sociales. Buscan sencillamente encubrir las maniobras y conspiraciones de la gran burguesía, que existe no solamente como clase en sí sino para sí, es decir, con elevada conciencia de su interés de mantener su Poder económico, social, cultural y mediático a costa de lo que sea.

Chávez, por el contrario, llamaba a la clase obrera venezolana a cumplir cabalmente su papel de vanguardia en el proceso de liberación nacional de orientación socialista.

Por ejemplo, el 30 de abril de 2008 afirmó en el Teatro Teresa Carreño en su acostumbrado acto de preparación del 1° de Mayo que “el socialismo es el proyecto específico de la clase obrera… y la clase obrera debe expandirse a la nación toda”.

Reivindicó el papel glorioso de la clase obrera junto a los militares patriotas en la derrota del fascismo: “La clase obrera junto al pueblo y los soldados venezolanos dieron una gran demostración de conciencia aquellos días de abril y aquellos meses de 2002, de 2003… junto al Gobierno derrotamos al imperialismo, derrotamos a la oligarquía, derrotamos al fascismo”.

Chávez conocía del divisionismo, el economicismo y la corrupción sembrados en el seno de la clase obrera por los monopolios imperialistas y sus serviles agentes de AD-COPEI que buscaban destruirla por dentro para que nunca surgiese un poderoso actor social capaz de conducir la Revolución hasta el final. Es por eso que él hacía este llamamiento: “es imperativo la unidad de la clase obrera”.

 

Conciencia proletaria como ideología superior

La clase obrera unida con conciencia revolucionaria encarna todo lo contrario de lo que querían los monopolios y sus lacayos: altos valores de patriotismo, entrega, solidaridad, capacidad de sacrificio, unidad y colectivismo.

Es por eso que Chávez afirma rotundo: “la conciencia proletaria, la ideología proletaria tenemos que relanzarla y relanzarla”. Así puede cumplir con su tarea como él enfatizaba: “Hay que elevar el nivel de batalla de la clase obrera, hay que elevar el nivel de los objetivos de la clase obrera. El gran objetivo de la clase obrera tiene que ser hacer la Revolución Bolivariana y construir el socialismo Bolivariano, el socialismo venezolano junto al pueblo; elevemos la mirada, elevemos el espíritu, elevemos el corazón de la clase obrera… Yo me hago permanentes revisiones, a conciencia, porque muchas veces alguien pudiera tener, sin darse cuenta, en el subconsciente, ideología pequeñoburguesa, siendo un obrero, un trabajador, siendo un hombre, una mujer del pueblo… La Revolución Bolivariana desde ese punto de vista así lo digo, debe proletarizarse; la ideología del proletariado debe regarse por todos nuestros espacios; la ideología transformadora, verdaderamente revolucionaria y superar corrientes pequeñoburguesas… (que) terminan siempre siendo contrarrevolucionarias”.

En este punto Chávez coincide plenamente con los clásicos del Marxismo: el papel de la clase obrera no es limitarse a demandas economicistas sino tomar el Poder político para cambiar la sociedad y, en nuestro caso, emancipar a la Nación, transformar el Estado, apoyar una fuerte industrialización, forjar una alianza con sectores patrióticos como los militares, los campesinos, los intelectuales y los escasos burgueses nacionales, y crear bases fuertes para construir el socialismo.

Como dice el poeta Bertolt Brecht, el obrero necesita “un plato de sopa y el poder del Estado”.

La ideología proletaria, que es de tipo superior porque se fundamenta en la disciplina en el trabajo y en una alta moral patriótica e internacionalista, debe permear toda la sociedad. Reflexiones que deben llevar a despojarnos de todo vestigio burgués y pequeñoburgués, inevitablemente impregnado de influencia imperialista.

En ese contexto, Chávez llamó a romper con el consumismo, ideología degenerada impuesta por el pernicioso sistema de publicidad en manos del imperialismo, consumismo que carcome por dentro la conciencia proletaria y patriótica.

 

No hay Socialismo sin clase obrera

Chávez afirmó que “no hay socialismo sin una clase obrera consciente, unida, organizada en batalla junto a los campesinos, juntos a los sectores sociales más diversos en los distintos movimientos sociales; pero la clase obrera es carril fundamental, es el motor fundamental”.

En un acto electoral en La Guaira, el 31 de agosto 2012, pidió “que en los próximos seis años nosotros traspasemos la barrera del no retorno de nuestra revolución. Para eso habrá que trabajar muy duro en todos los órdenes, y para eso la clase obrera tiene que seguir jugando un papel fundamental (…) Les pido, les exijo, y tengo moral para hacerlo, que la clase obrera profundice y acelere su papel en la transición al socialismo”.

Sólo podemos rendir homenaje a este llamado profundamente justo, que es el eje de nuestras convicciones más sentidas, del Programa y la Línea Política del 14° Congreso y de nuestro accionar cotidiano.

Defender el legado de Chávez pasa por que la clase obrera se convierta en custodio permanente de este llamado y que lo lleve a la práctica en todos los frentes: en la producción, en la defensa, en la administración y en la construcción de una democracia popular y una cultura proletaria profundamente patriota y socialista.

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