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MÁFIAS y VIOLENCIA en el SINDICALISMO de la CONSTRUCCIÓN (I)


trab-construccion_001Por: Pedro Eusse*.

Especial para Tribuna Popular Nº 223.- “Asesinado presidente de un sindicato de la construcción, en Guarenas, Estado Miranda”, “Ultimado en Bolívar un sindicalista de Sutic”, son algunos de los titulares de la prensa nacional y regional durante el mes de junio. Ciertamente, ambos hechos sucedieron con apenas 7 días de diferencia.

Pero este tipo de noticias se repiten casi semanalmente desde hace años en Venezuela; los asesinatos de sindicalistas de la construcción en Bolívar, Miranda, Anzoátegui, Zulia, Barinas, Portuguesa, Distrito Capital, Carabobo, Aragua y algunos otros estados, son acontecimientos ya cotidianos; y en ocasiones los caídos son obreros que no ejercen ningún cargo sindical.

Esa guerra sin cuartel que se desarrolla en el sindicalismo de la construcción ya ha cobrado unas cuantas vidas y mantiene reos del terror a los obreros y a sus familias. Pero ¿qué es lo que está pasando allí? ¿Cuáles son las causas de esa situación? ¿Qué se hace para superar tal situación? ¿Qué proponemos y orientamos los comunistas?

Lo que está ocurriendo desde hace años es una encarnizada lucha “inter-sindical” por el control de las obras para manejar los puestos de trabajo.

Han proliferado numerosos sindicatos, muchos no surgidos por decisión de los trabajadores para la defensa de sus intereses legítimos, sino montados por personas que, no siendo obreros de la construcción o siendo ex trabajadores del sector o una mezcla de ambos, descubrieron que era un “buen negocio” manejar un sindicato de la construcción, tal cual como quien administra un garito de juegos o de apuestas de carreras de caballos o se lucra con el contrabando fronterizo o con el tráfico de drogas, pero con un indudable formato legal: un sindicato amparado por la legislación laboral y con las prerrogativas que le confiere la convención colectiva de trabajo de esta industria.

Para algunos no sólo ha sido un buen negocio en términos económicos, sino que les ha permitido hacerse de cierto poder sindical y político.

Esa actividad lucrativa que es para unos cuantos inescrupulosos el “sindicalismo” de la construcción, ha originado la mayor aberración presente en el movimiento laboral venezolano en toda su historia, peor incluso que la venta de reportes que realizaban los sindicaleros petroleros y en lo que eran muy buenos los adecos de Fedepetrol.

El sindicalismo de la construcción ha devenido, salvo excepciones honrosas, en verdaderas organizaciones mafiosas, con numerosas prácticas delictivas y antiéticas, que incluyen sobornos a funcionarios del trabajo, ventas de empleo, extorsión a empresarios, uso y venta de drogas, contratación de sicarios, “emplear” como delegados sindicales a matones ex presidiarios (o pagar para sacarlos de la cárcel) para que estos realicen labores de guardaespaldas de directivos sindicales o formen parte de los grupos de choque o saquen del camino, liquidación física mediante, a los de la competencia. Incluso hay indicios de que en algunas regiones, elementos del paramilitarismo procedente de Colombia, ya controlan puestos de trabajo en obras importantes a través de pretendidos “sindicatos” de la construcción.

¿CÓMO SE HA LLEGADO A ESTA SITUACIÓN?

Las organizaciones sindicales de la construcción cuentan, desde hace décadas en su Convención Colectiva (CC), con una cláusula (la número 65 en la actual CC) que obliga a los “empleadores” del sector a solicitar del sindicato el 75% del personal que requieran para una determinada obra, a la vez que tal cláusula le otorga al sindicato respectivo la obligación de presentar al personal solicitado por la patronal, en el porcentaje mencionado, en un plazo de cinco días hábiles.

El origen legal de esta cláusula estuvo en los artículos 444 y 445 de la anterior y ya derogada LOT, que establecían la posibilidad de incluir este tipo de condiciones en las Convenciones Colectivas. La actual LOTTT no contiene tal disposición.

La anterior clausula del CC del sector construcción en la práctica está muy relacionada con la cláusula referida al Comité de Empresa (cláusula 67 en la vigente CC), pues establece una escala de tantos delegados sindicales de acuerdo al número de trabajadores en la obra; estos delegados sindicales gozarán de fuero sindical y de permisos remunerados “para el ejercicio de sus funciones” que pueden llegar hasta 16 horas a la semana. Eso según la Convención Colectiva, aunque muchos delegados sindicales realmente nunca cumplen jornadas de trabajo, es decir, no trabajan, así como en general tampoco trabajan los directivos de los sindicatos de la construcción, quienes tienen permisos sindicales establecidos por la Convención Colectiva de hasta cuatro días a la semana.

Un elemento adicional, para entender las características de aquellos “sindicatos” de la construcción ya totalmente corroídos por las mafias, es que los delegados sindicales en muchos casos no son electos por los propios trabajadores y de entre ellos mismos, es decir, suelen ser designados por los directivos sindicales y presentados como electos o son “electos” en votaciones amañadas o manipuladas.

Por supuesto que no son todos los sindicatos de la construcción los que desarrollan las prácticas antiéticas y delictivas aquí mencionadas, pero la descomposición es de tal gravedad y tan generalizada, que terminan las mafias sindicaleras imponiendo su dominio, hasta el punto que resulta difícil distinguir lo sano de lo corrompido.

Incluso, algunos dirigentes sindicales no viciados de este sector, han sido asesinados y hostigados por orden de las mafias sindicaleras para sacarlos del “juego”, lo que ha llevado a que algunos sindicatos no mafiosos han tenido que armarse para defenderse e intentar impedir su liquidación a balazos.

Durante las negociaciones de la vigente Convención Colectiva, que ya está a punto de fenecer, a instancias de las autoridades del Ministerio del Poder Popular para el Trabajo y la Seguridad Social (Mintrass) se suscribió una Declaración de Principios, donde los directivos de las Federaciones sindicales y los representantes de las cámaras empresariales de la construcción, se comprometían a adoptar comportamientos y a cumplir algunas actividades con la intención de “erradicar la violencia laboral y los hechos que la generan”, pero la verdad es que no se identificaron las verdaderas causas y por tanto se quedaron en atacar algunos de los efectos y circunstancias colaterales del problema.

Habría que evaluar si bajaron las cifras de sindicalistas asesinados como consecuencia de la firma de tal Declaración de Principios, pero es evidente que la violencia en la construcción no ha cesado.

En la actual discusión de la Convención Colectiva, ¿se volverá a firmar una Declaración de Principios que no es más que una mera formalidad, lo que llaman un “saludo a la bandera”?

*Secretario Nacional del Movimiento Obrero y Sindical del PCV, y miembro de la Coordinación Nacional de la Corriente Clasista de Trabajadores “Cruz Villegas”-UNETE.

3 comentarios en “MÁFIAS y VIOLENCIA en el SINDICALISMO de la CONSTRUCCIÓN (I)”

  1. Y vaya que al fin alguien se atreve a ponerle el cascabel al gato. Es triste este proceso de descomposición que ha contaminado a un sector del Movimiento Sindical de la Construcción, la «Mafia Constructiva» y lo peor de esto es cuando un sindicalero de esos dice ser socialista; que socialista nada son parásitos oportunistas, simples lobos capitalistas disfrazados ovejas socialistas. Que vergüenza ver como actúan cual animal territorial marcan sus predios, es pintoresco ver parcelas o zonas próximas a desarrollar obras civiles, donde inmediatamente marcan con pintura en spray sus alias o remoquetes en las paredes. Eso es lo que a simple vista uno ve, lo demás ya se a detallado en el artículo principal. Hasta cuando estas mafias?.

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  2. Tal convención colectiva es violatoria del articulo 66 de la constitución. «democracia participativa y protagonica»…Los trabajadores nunca eligen a sus representantes (delegados). El procedimiento para designar delegados, se convierte en una via para vender los beneficios de los trabajadores en una complicidad de sindicatos ilegales y camara de la construcción, en la mal llamada cuarta república se elegian los delegados (nos devolvimos?)…ahí queda esa

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