Opinión

La Primera Internacional le legó al movimiento obrero el marxismo y el socialismo como instrumento y bandera


Hoy (ayer) se cumplen 149 años de su realización

carolus-wimmer_002El diputado Carolus Wimmer describió esta histórica iniciativa como el hecho que sentó las bases teóricas y organizativas de la fuerza trabajadora revolucionaria.

Caracas, 29 sep. 2013, Tribuna Popular TP/Fuente: Correo del Orinoco: T/ Mercedes Aguilar.- Al celebrarse este sábado 28 de septiembre de 2013 los 149 años de la fundación de la Primera Internacional Socialista, “es necesario destacar que esta sentó las bases teóricas y organizativas del movimiento obrero internacional, al asumir el marxismo y el socialismo científico como instrumentos de lucha para la liberación del género humano de la explotación capitalista”, declaró el diputado al Parlamento Latinoamericano Carolus Wimmer.

La Primera Internacional Socialista fue la asociación inicial del proletariado, “cimentadora del internacionalismo proletario como la solidaridad concreta de la clase trabajadora de todas las naciones y pueblos”, señaló Wimmer, quien es dirigente del Partido Comunista de Venezuela: “Este gran frente de organizaciones obreras y dirigentes revolucionarios de los principales países industrializados y capitalistas fue una clara demostración de que solo unidos se puede derrotar la explotación”.

federico-engels_001Desde esa perspectiva, confirmó que aquel encuentro ejerció gran influencia en el desarrollo de la lucha política y económica del proletariado no solo de la época, sino hasta nuestros días.

El diputado Wimmer explicó que la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) -que pasaría a la historia como la Primera Internacional- se fundó gracias al esfuerzo de dirigentes sindicales ingleses, franceses, alemanes y de otros países europeos, reunidos en un mitin en Saint Martin’s Hall en Londres, el 28 de septiembre de 1864, “unidos indisolublemente con los nombres de Carlos Marx y Federico Engels”.

“A aquella iniciativa, la humanidad toda le debe su única posibilidad de supervivencia, pues como dice la célebre frase de Rosa Luxemburgo, no hay elección, es socialismo o barbarie”, expresó.

MarxMARCO HISTÓRICO

Wimmer subrayó que la acción organizativa que nucleó a los movimientos obreros de entonces, “se produjo en un momento de gran auge del capitalismo industrial y de manufactura en Inglaterra, que había visto triplicar en los últimos 20 años sus ganancias con la importación y exportación de mercancías”.

“Al mismo tiempo, la pobreza de la clase trabajadora aumentó a niveles tan infrahumanos que solo ‘enfermedad, hambre, miseria y muerte, era el destino de las y los trabajadores’, según lo describió Federico Engels, en 1845, en su ensayo La situación de la clase obrera en Inglaterra.

LA ÚNICA ALTERNATIVA

Carolus Wimmer afirmó que los padres de la unidad del proletariado mundial certificaron esa unión como la única alternativa al horror que vivían las grandes mayorías trabajadoras. Al respecto, citó un pasaje de un texto de valor histórico: “La conquista del poder político es por lo tanto, el gran deber de la clase obrera. Así parece haberlo comprendido ésta, pues en Inglaterra, en Alemania, en Italia y en Francia, se han visto renacer simultáneamente estas aspiraciones y se han hecho esfuerzos para reorganizar políticamente el partido de los obreros”. Estas son palabras de Carlos Marx, que en 1864 escribió en el Manifiesto Inaugural de la AIT.

“Esta Organización desempeñó un papel trascendental en la propagación de las ideas y las tesis del marxismo como doctrina científica de la sociedad, contribuyó a la unión del socialismo científico con el movimiento obrero y a la organización de partidos obreros en todos los rincones del planeta”, acotó.

OTRAS CONTRIBUCIONES

Enumeró otras contribuciones no menos importante de la AIT: “La creación de la Primera Internacional Socialista permitió alcanzar los primeros éxitos en la lucha por la reforma de los derechos políticos en Inglaterra; el inicio de la transformación de la legislación laboral en beneficio de las y los trabajadores; el comienzo de la humanización y reducción de la jornada de trabajo al condenar los turnos nocturnos sin descanso y las formas de trabajo que literalmente conducían a la muerte a las mujeres y niños, los sectores más explotados y desprotegidos”

Además de esto, le dio concreción a “la ampliación de la capacidad de movilización y resistencia de la clase obrera al apoyar huelgas en varios países; la unidad con otros sectores de la sociedad civil al visibilizar la participación de las y los obreros en guerras civiles y de liberación nacional, como fue el caso de la experiencia de la Comuna de París, como primer intento de revolución obrera y de gobierno obrero en el mundo”.

COMO Y PORQUÉ SE DISOLVIÓ

El diputado del Parlatino apuntó que la AIT cesó sus funciones en 1876, en medio de una polémica reunión de su Consejo General en la ciudad de Nueva York. En su opinión, su disolución obedeció esencialmente a dos factores: “El primero fue el fracaso de la experiencia de la Comuna de París en 1871, lo que significó la derrota del primer intento de la clase obrera de tomar el poder, el cielo por asalto.” “Y el segundo elemento, fue el creciente antagonismo entre corrientes reformistas y sectarias de la intelectualidad burguesa, representadas por Proudhon y Bakunin, y los ideólogos del socialismo científico, Marx y Engels”.

“Estos últimos, pensadores universales y científicos, sostenían que el proletariado debe tomar el poder estatal para trascender al Estado burgués y abolir toda autoridad y formas de coerción, mientras, los anarquistas se oponían a toda autoridad y todo tipo de Estado, sin importar su carácter de clase; el marxismo impulsa y cree en la participación política de la clase trabajadora en todas las instancias de poder, en cambio los anarquistas no”, aseveró.

Wimmer advirtió que ambas tendencias se hicieron irreconciliables y la división fue inevitable, pero que “sin embargo, los 14 años de la AIT sirvieron como experiencia previa para consolidar la Segunda Internacional -’Socialdemócrata’- y la Tercera Internacional – ‘Comunista’- fundadas en 1889 y 1919 respectivamente, que transformaron la historia del movimiento obrero mundial”.

UNA EXPERIENCIA POLÍTICAMENTE ÚTIL PARA LA HUMANIDAD

A la pregunta de si la Primera Internacional fue una experiencia políticamente útil para la humanidad, Carolus Wimmer respondió: “Claramente útil, y para sintetizar su vigencia diremos que hoy debemos rescatar de la Primera Internacional, tres aspectos fundamentales: primero, la vigencia y la necesidad de la organización política del pueblo trabajador en un partido propio de la clase obrera”.

“El segundo, la preponderancia científica del marxismo frente a concepciones sectarias, conciliadoras de clase, anarquistas, oportunistas, algo que tenemos que tomar en cuenta hoy, y en particular en este momento en la Revolución Bolivariana, pues la organización política revolucionaria debe ser exitosa en su lucha contra el sectarismo y el oportunismo dentro de sus filas”, añadió.

El tercer aspecto que rescata Wimmer es “la preparación de la clase obrera para la defensa militar del poder revolucionario: Eso es vital y debemos tomar nota en esta coyuntura en Venezuela, en la que por primera vez en la historia tenemos un Presidente obrero y chavista, el camarada Nicolás Maduro”.

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