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Régulo: El 23 de Enero el pueblo aprendió la fuerza que hay en la unidad


Junto a sus camaradas comunistas el pintor se batió en las calles durante la jornada final

El creador y humorista dijo que “solo una mente cerrada” puede acusar de dictaduras a los gobiernos de Chávez y Maduro. “Desde hace 14 años el venezolano está gozando de libertades como nunca antes. Una de ellas es la libertad de expresión, de la que se abusa en algunos casos”

Regulo-Perez_001Tribuna Popular TP/Especial del Correo del Orinoco.-  Los golpes de Estado han marcado hitos en la vida del artista plástico y humorista gráfico Régulo Pérez, o simplemente Régulo, como mejor se le conoce. El 18 de octubre de 1945, mientras abordaba en Caicara del Orinoco el avión que lo llevaría a Caracas, ciudad donde iniciaría estudios de pintura en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas, en ese mismo instante, se estaba consumando en la capital el golpe cívico-militar que desplazaría del gobierno al presidente Isaías Medina Angarita. Tenía 16 años.

Posteriormente, 13 años después, tras siete años de ausencia durante los que había estado residenciado en París, regresó a su patria el 8 de diciembre de 1957 y fue recibido por un pueblo sublevado, el cual le daba las últimas estocadas a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez.

“Cuando llegué a Caracas en 1945 y observé lo que ocurría, lo primero que pensé fue que no iba a poder estudiar pintura. Luego pasó una semana y AD (Acción Democrática) junto a los militares con los que dio el golpe constituyeron la Junta de Gobierno y el país volvió a la calma”, recordó Régulo.

Seis años después abandonó Venezuela y se fue a París. Pero antes hizo una escala de un año en Italia, donde entró en contacto con personajes del mundo artístico y simpatizantes del comunismo como el pintor y activista antifacista Renato Guttuso. “Mi tendencia siempre ha sido hacia el realismo social, y en esa época observaba a pintores con esa preferencia como por ejemplo Picasso”, indicó.

En la capital francesa, además de estudiar pintura de murales y grabados, militó en el partido comunista de ese país y creó un grupo con otros artistas venezolanos con los que tenía afinidad ideológica. Era una célula del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en el exterior que tenía como propósito divulgar noticias del país mediante una revista que la organización –liderada por Gustavo Machado– editaba en México. “Yo soy el único sobreviviente ideológico”, aclaró.

“LA COSA ESTABA CANDENTE”

Corría el año 1957 cuando Régulo recibió la sugerencia de parte el PCV de regresar a su patria y se uniera a la lucha en contra de la dictadura de Pérez Jiménez. Y él tomó la decisión en parte motivado por la idea de continuar con su trabajo como pintor en su país. El viaje de retorno lo hizo el 8 de diciembre, casado y con una hija de un año.

El artista rememoró el ambiente con el que se encontró: “La cosa estaba candente. Inmediatamente me incorporé a las manifestaciones. Yo pertenecía al Sindicato de Trabajadores de la Prensa y apoyé la huelga del gremio. Se recogieron firmas contra Pérez Jiménez y se hicieron muchas congregaciones”.

JORNADA PINTADA DE ROJO

El 22 de enero hubo una concentración de militantes del Partido Comunista en los alrededores de la iglesia de Santa Teresa. Ya era mediodía cuando repicaron las campanas. “Y empezó la represión con plomo y todo. Los cuerpos de seguridad del Estado les lanzaban pintura roja a los manifestantes. La gente corría y gritaba desesperada”, refirió Régulo.

La jornada fue una lucha que se extendió por toda Caracas, contó este protagonista, quien detalló que en las calles de la ciudad las y los manifestantes hacían frente a la policía y a los militares: “Nos colocamos en el puente que atraviesa la avenida Fuerzas Armadas a la altura de los Bomberos y repelíamos a las patrullas con piedras y palos porque ninguno de los que estábamos en ese lugar teníamos un arma. Yo vivía en Sarria y recuerdo que fue muy difícil llegar hasta mi casa. Fue un día tremendo, que culminó con la huida de Pérez Jiménez durante la madrugada del 23 de enero”.

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FIESTA Y TOMA DEL PODER

No había asomado aún el sol cuando La Vaca Sagrada (nombre del avión que trasladó al dictador) volaba rumbo a República Dominicana y el pueblo se lanzó a las calles a celebrar la victoria. Fue una fiesta que duró todo el día, recordó Régulo. “La gente festejó en todos los rincones de la ciudad. Se percibía mucha alegría, pero mientras esto sucedía, en Miraflores se encontraban un montón de tipos tomando el poder, entre ellos, señaló Régulo, se encontraban Alirio Ugarte Pelayo, el contralmirante Wolfgang Larrazábal, Numa Quevedo”, relató.

El pintor caicareño tenía 28 años cuando comenzó el periodo posdictadura. Renacieron los periódicos y apareció la revista Dominguito, dirigida por el humorista Gabriel Bracho Montiel. En esa etapa, compartió espacio con los hermanos Nazoa: Aníbal y Aquiles. También estaban Claudio Cedeño y Kotepa Delgado.

Tribuna Popular, periódico del PCV, reapareció. Y en sus páginas los dibujos de Reguló fueron apreciados por los simpatizantes del comunismo.

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ROJO DESDE NIÑO

El pintor considera que siempre fue un seguidor de la ideología comunista. Dijo no recordar si fueron las lecturas o las ideas inculcadas por su padre –un comerciante que también se desempeñó como concejal y alcalde de Caicara del Orinoco, y además apoyó al gobierno del presidente Medina Angarita – las que moldearon su posición política.

“Ya joven yo era comunista. No sé si fueron las lecturas o si era que intuía algo que no me gustaba en las condiciones en las que vivía el pueblo venezolano. Cuando (Rómulo) Gallegos gano la presidencia yo voté por Gustavo Machado, que fue el candidato del Partido Comunista”, expresó.

En sus recuerdos evocó una curiosa anécdota: “En el pueblo había un tipo que era pintor y militante del partido comunista. Un día amaneció toda la iglesia pintada con el martillo y la hoz. Eso fue un escándalo. Los vecinos solo hablaban de ese acontecimiento y muchos se mostraron preocupados y dijeron preocupados que el comunismo había llegado a la localidad”. Ese suceso, aseguró, lo “conmocionó mucho”.

Régulo explicó que cuando observó el contraste entre el rojo y el blanco del templo, vio plasmada en esa acción “toda la fuerza del comunismo”, y dijo haber entendido también que el mensaje de la iglesia estaba lleno de contradicciones.

“QUIERO SER PINTOR”

Régulo relató con especial agrado el día que su padre le preguntó, siendo él un niño, qué quería ser cuando fuera grande. Y al recordar ese momento, señaló que siempre tuvo claro que sería pintor. “Yo fui hijo único, y tenía siete años cuando mi padre me preguntó qué quería ser yo en la vida. Yo le respondí que quería ser pintor y él me dijo: Entonces serás pintor”.

En 1948 ya dibujaba para Tribuna Popular, órgano del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV). Igualmente, realizaba trabajos para Fantoches, la revista humorística que para la fecha, según dijo, estaba a punto de desaparecer y en la que compartió con Claudio Cedeño y Pedro León Zapata.

En 1946 trabajó como dibujantes en una revista publicada por la Escuela Militar de La Planicie, localizada, en lo que actualmente se conoce como Cuartel de la Montaña. “Yo era dibujante de publicaciones. Me encargaba de ilustrar el material con el que daban las clases. Durante mi paso por esa institución, me di cuenta de que había dos tendencias entre los militares”.

“Yo tenía 17 años y me cuidaba mucho de no demostrar mis tendencias comunistas en la escuela militar. Simultáneamente dibujaba para Tribuna Popular con un seudónimo, Panaré. En esa época fueron cerradas algunas publicaciones, entre ellas la revista del Partido Comunista, pero a mí no me persiguieron”, señaló.

¿Considera que la dictadura acabó con la huida de Pérez Jiménez?

-No. Inmediatamente después de que se fue Pérez Jiménez nuestros ataques fueron contra Rómulo Betancourt. Él siempre fue un traidor del pueblo. Dos de sus primeros decretos al ser designado como Presidente de la República fueron la reducción del 10% del salario de los empleados públicos y la suspensión de las garantías constitucionales. Con la salida de la dictadura se inició la campaña electoral para designar al primer mandatario. Rómulo apareció con toda la fuerza de su partido y eliminó políticamente a sus adversarios, y fue candidato, algo que afirmó nunca sería. Mi oposición la hacía desde mi labor como dibujante. También buscaba firmas para promover acciones en su contra y también ayudaba en la organización de actividades.

Régulo sostuvo que uno de los errores del Partido Comunista fue el creer que era la clase obrera la que promovería los cambios en el país. En ese sentido declaró: “El ideal de muchos de los dirigentes fue crear en el país un sistema social semejante al de la Unión Soviética, pero eso era imposible. Se estudiaban a los héroes históricos venezolanos como Bolívar y Zamora, pero no con la intensidad como se leía a los protagonistas de la revolución soviética. No era la clase obrera la que iba a impulsar los cambios, sino las bases populares: campesinos, indígenas y también los trabajadores, desde ahí donde debían producirse”.

-El gobierno del presidente Chávez, y ahora el del presidente Nicolás Maduro han sido acusados de dictaduras. ¿Qué opinión tiene al respecto?

-Sólo una mente cerrada puede acusar a estos dos gobiernos de dictaduras. Desde hace 14 años el venezolano está gozando de libertades como nunca antes. Una de ellas es la libertad de expresión, de la que se abusa en algunos casos. Por ejemplo, este es el único país del mundo donde se insulta al Presidente de la República y no pasa nada. Nunca antes el pueblo había visto a generales en jefes defendiéndoles sus derechos como está ocurriendo con las inspecciones de las empresas acaparadoras.

-¿Qué lección cree usted le dejó al pueblo la lucha contra la dictadura de Pérez Jimemez?

-Creo que el pueblo aprendió acerca de la fuerza que existe en la unión. En aquella oportunidad fue una unión cívico-militar que recibió el apoyo de muchas organizaciones sociales y políticas como es el caso del Partido Comunista, el cual realizó un trabajo ideológico. Pero las bases populares también jugaron un papel importante con la distribución de panfletos, la asistencia a las actividades de calle y el apoyo a sus líderes.

EL ARTISTA NO ESTÁ SIEMPRE CONTRA EL PODER

“En el año 1956 la mayoría de los pintores del país eran abstractos geométricos”, destacó Régulo Pérez, quien agregó que eran pocas las excepciones, y entre estas nombró el caso de César Rengifo, Héctor Poleo y de viejos maestros como Eddie Bracho, de quienes dijo que “tenían un trabajo diferente basado en el realismo socialista”.

“Siempre discutía con Bracho, y con Rengifo más, sobre lo que era el realismo socialista. Yo argumentaba que en el arte tenía que haber una fuerza como la que expresaba a obra de Picasso. La cual tiene un contenido de combate pero a la vez, formalmente, es una gran obra”, apuntó.

-¿Los humoristas gráficos y los caricaturistas siempre deben ir en contra del poder?

-Para Nada. Al menos que sean anarquistas. Todo depende de la idea del artista. En mi caso, estoy en contra del fascismo y del poder económico pero no en contra del poder político de este Gobierno. Hay dibujantes que hacen esa afirmación, sin embargo, no se oponen al poder de la iglesia, por ejemplo, o contra el poder de Fedecámaras. Tampoco se expresan con su arte en contra del poder imperialista. En estos casos prevalece una posición ideológica la cual predispone al artista hacia un tipo de poder especifico.

Fuente: Correo del Orinoco

Texto/ Romer Viera

Foto/ Héctor Rattia

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