Opinión

APRENDAMOS DEL 23


23-enero-1958_002Tribuna Popular / OPINIÓN / Por Febres Rodríguez.- Es abundante lo que se ha opinado sobre los hechos del 23 de enero, gran cantidad de centimetraje impreso y de horas de radio y tv se han utilizado en halagos, reparto de culpas por lo hecho y dejado de hacer y maldiciones a los “traidores” firmantes del pacto de Nueva York;  todo bajo una óptica individualista visceral, olvidándonos de la dialéctica, del materialismo histórico y el materialismo dialectico como herramientas fundamentales para el análisis de los acontecimientos.

Este evento debemos analizarlo dentro de su marco histórico y como una batalla más de la lucha de clases, el enemigo: el imperialismo; el dictador Marcos Pérez Jiménez, una ficha del imperialismo; de este lado la Junta Patriótica: Partido Comunista de Venezuela, algunos dirigente y la base de Acción Democrática, Unión Republicana Democrática y en menor cuantía de Copei; también un ala militar liderada por el Coronel Hugo Trejo.

La batalla culmina con la huida del dictador  a bordo de “la vaca sagrada”, sale el pueblo a la calle a celebrar el triunfo, nos embelesamos en los laureles de la batalla ganada; el imperialismo prepara el contraataque: convoca a sus fichas para darle sus órdenes, reúne a Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jovito Villalba, los hace firmar el Pacto de Nueva York y los envía a retomar el control de Venezuela y sus recursos naturales; estos con el apoyo de la oligarquía se lanzan al contraataque y se apoderan de La Junta de Gobierno, convirtiendo la derrota táctica del imperialismo (derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez) en un triunfo estratégico, cumpliendo las ordenes de su amo el imperialismo; materializando, en la práctica, (40 años de puntofijismo) lo que acordaron, en el papel, con el Pacto de Punto Fijo; sin el mínimo recato en su accionar con la  eliminación, doblegamiento, sometimiento o neutralización de los líderes y base de sus propios partidos y de quien se le opusiera.

De este hecho debemos aprender:

–         En las batallas, la guerra, en la lucha de clase, no estamos solos, tenemos un contendor (el imperialismo). Los triunfos y las derrotas no solo serán consecuencia de lo que hagamos o dejemos de hacer; también cuenta lo que haga o deje de hacer el enemigo. Ejemplo: No debemos decir “el derrumbamiento de la Unión Soviética”; allí fuimos derrotados, fue un triunfo del imperialismo.

–         Los triunfos y derrotas en las batallas no son momentos para el embelesamiento en el reparto de culpas y halagos, protagonismos, individualismos; es momento para el fortalecimiento de la “conciencia de clase” y la unidad, unidad cívico – militar, unidad total de los explotados; unidad sin hegemonismo, sometimiento ni dependencia, unidad. La guerra, la lucha de clases es permanente, hasta la construcción de la sociedad comunista.

–         Los firmantes de pacto de Nueva York no son traidores, simplemente eran enemigos de clase, fichas del imperialismo sembrados en nuestra patria y no fueron ni son los únicos.

–         …

Dejo abierta la cosecha de experiencias que podamos extraer de lo acontecido aquel 23 de enero de 1958 y que es obligante, para nuestro proceso, que lo traigamos a la realidad actual para el fortalecimiento de nuestra clase y seguir luchando.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s