EDITORIAL TP 232: Diálogo y política de alianzas


El Presidente Nicolás Maduro en reunión con el Buró Político en la XII Conferencia del PCV realizada en marzo del 2013. (Foto: Tribuna Popular)
El Presidente Nicolás Maduro en reunión con el Buró Político en la XII Conferencia del PCV realizada en marzo del 2013. (Foto: Tribuna Popular)

Caracas, 6 feb. 2014, EDITORIAL  Tribuna Popular 232.- El tema del diálogo es de larga data en nuestro país, aunque en determinados momentos políticos –como el actual– se reposiciona en el interés colectivo.

El tema de la política de alianzas –bien sea del gobierno respectivo o de los Partidos políticos, a nivel nacional e internacional–, también tiene una rica historia en Venezuela.

El primero depende del segundo, es decir, qué, cómo, con quién y por qué se dialoga está determinado por la política de alianzas que se tenga, en la cual hay jerarquizaciones producto de los intereses concretos que se defiendan y por los cuales se lucha.

Estos intereses no son ideológicamente asépticos, son intereses de clase, porque tanto los gobiernos como los Partidos políticos responden a una clase social determinada, o a alguna fracción de ésta.

La aplicación actual de estos planteamientos en nuestro país, pasa por entender que: “el sujeto social que hasta ahora ha dirigido el proceso, corresponde a un perfil clasista de sectores medios y pequeña burguesía”*, entendiendo que el ‘perfil clasista’ del ‘sujeto social’ no lo determina una sola persona, aunque tenga origen popular u obrero, incluso aunque esté en la presidencia de la República, tenga buenas intenciones y sea revolucionario.

En las máximas responsabilidades del gobierno nacional –y del Partido de gobierno–, aunque prevalezcan concepciones idealistas, sí hay gente honestamente deseosa de avanzar al socialismo, pero están limitados en sus posibilidades por carecer de una concepción económica y filosófica científica y no entender el papel de vanguardia que debe jugar la clase obrera para quebrar el Poder de la burguesía y su sistema capitalista.

Si prevalecen las posiciones de los ‘sectores medios y pequeña burguesía’, la política de alianzas que trazará –y los diálogos que se desarrollen– tenderán a fortalecer las “fracciones burguesas y pequeño-burguesas improductivas, (…) asociados a actividades tales como el comercio importador, los servicios financieros, los negocios con instituciones públicas y los servicios no esenciales”, así como a “los ‘nuevos ricos parasitarios’, (…) que constituyen una capa social que se aprovecha aún más descaradamente del Estado rentista, a partir de la corrupción administrativa como mecanismo de acumulación de riquezas”.

Mientras que el planteamiento del PCV es de una “política de amplia alianza de fuerzas antiimperialistas”, con un “conjunto social de componentes heterogéneos”, pero con la claridad de que “la clase obrera y el pueblo trabajador en general, son las fuerzas que objetivamente necesitan la consolidación y profundización del proceso de liberación nacional”.

En este amplio abanico de fuerzas y sectores, se toma en cuenta “una burguesía nacional no monopólica y no asociada ni dependiente del capital imperialista”, es decir, “interesada en el desarrollo de una comunidad nacional independiente y soberana, ganada para la formación de una economía productiva y diversificada y para el desarrollo de los mercados internos del país; que puede ser motivada a contribuir con el establecimiento de industrias productivas y eficientes en nuestra nación; y que pudiera, por tanto, estar interesada en la derrota del dominio del imperialismo, ante la amenaza de ser devorada por éste”.

Por lo que hay que crear mecanismos de diálogo con ella, pero, sin olvidar que esta fracción de la burguesía –que hoy puede servir al desarrollo productivo del país–, no deja de ser capitalista y explotadora, que se apropia de la plusvalía que le roba a las y los trabajadores.

Por ello, el PCV plantea que “las fuerzas dentro de esa alianza que estamos más consecuentemente comprometidas con la perspectiva del socialismo tenemos la tarea simultánea de ir construyendo el ‘Bloque Popular Revolucionario’ (BPR), necesariamente circunscrito a quienes nos proponemos la completa abolición de la clase explotadora, y que por lo tanto no puede incluir absolutamente a ninguna fracción burguesa ni a organización alguna que exprese sus intereses”.

Y entre estos sectores, fuerzas y organizaciones deben ser cualitativamente diferenciados los mecanismos y el sentido con los que se desarrolle el diálogo.

*Todas las referencias son de la Línea Política aprobada por el 14º Congreso del PCV, en agosto 2011.

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Un comentario en “EDITORIAL TP 232: Diálogo y política de alianzas”

  1. No es posible que la única forma del gobierno ocuparse de la problemática del trabajador/a sea dándole un aumento cada cierto tiempo y no se ocupe de la problemática estructural de la economía de forma más eficiente, esos aumentos lo que van es a seguir engordando los ingresos de la clase explotadora. No se avanza en la diversificación del ingreso mediante la productividad en otros rubros, ¿donde están los avances con los convenios con otros países para la producción agrícola y cría de ganado, transferencia tecnológica para empezar a fabricar nuestros insumos con la materia prima que nos abunda? Nuestras industrias básicas de Guayana no terminan de arrancar y persiste la crisis laboral.

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