Internacional, Opinión

Colombia: una lección para aprender


A 25 años del asesinato de José Antequera y Teófilo Forero

José Antequera, uno de los más prometedores jóvenes cuadros comunistas colombianos.
José Antequera, uno de los más prometedores jóvenes cuadros comunistas colombianos.

Por: Neirlay Andrade.

Especial para Tribuna Popular TP.- El 3 de marzo de 1989, José Antequera –uno de los más prometedores jóvenes cuadros comunistas colombianos–, entra por la puerta principal al Aeropuerto de El Dorado, en Bogotá. Al tiempo, el entonces senador liberal Ernesto Samper ingresa a la misma terminal aérea. Se saludan, se dan la mano y sobreviene la tragedia: sicarios armados descargan ráfagas de disparos de ametralladora contra el dirigente comunista. Sobre José Antequera impactan 28 balas, y Samper es accidentalmente. El senador sobrevive mientras que “Pepe” –como lo llamaban sus compañeros– se convierte en una nueva víctima de lo que en la violenta historia colombiana se conoce como el exterminio de la Unión Patriótica (UP).

Tenía tan solo 34 años; era de origen barranquillero y desde su cumpleaños catorce se había declarado comunista; a esa edad ingresó a las filas de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), y nueve años después, en 1978, forma parte de su Dirección Nacional, donde llega a ocupar la Secretaría General del destacamento juvenil.

Dos días antes de ser asesinado, el 1 de marzo, con una bandera de la UP en alto Antequera acompañó el cortejo fúnebre de Teófilo Forero, Secretario Nacional de Organización del Partido Comunista (PCC) emboscado el 27 de febrero en Bogotá.

El traslado del cuerpo de Antequera al cementerio de la capital colombiana fue de seguido por miles personas. El descontento y la indignación devinieron en disturbios que se prolongaron  hasta por diez horas en el barrio comunista Policarpa Salavarrieta.

Cuando se conmemoraron en 2009 dos décadas del crimen, el dirigente comunista Carlos Lozano escribió: “A Pepe, como a cinco mil militantes comunistas y upecistas, no lo asesinaron porque el Partido Comunista y la Unión Patriótica combinaran las formas de lucha como lo aseguran los representantes del Establecimiento (…). El crimen, como el genocidio aún no reconocido, se debió a la intolerancia del régimen. Al constante ejercicio de la violencia en las alturas del poder en la práctica de la contrarrevolución preventiva en momentos del auge revolucionario y de la perspectiva de opciones alternativas al bipartidismo tradicional”.

Antequera era uno de los cuadros más destacados de Barranquilla y con proyección nacional, no sólo en el ámbito juvenil y universitario durante su paso por la JUCO, sino que se proyectaba en los sectores populares como dirigente del Partido.

Para Álvaro Vásquez, Secretario General del PCC entre 1990 y 1996, este asesinato, además de un golpe para la dirección de la vanguardia obrera colombiana, fue la prueba de que había una clara orden de “borrar del país una generación de relevo en la dirección de la izquierda y con visión en los asuntos capitales del país”.

Antequera era una de las voces más elocuentes de la dirigencia colombiana en la denuncia de la ofensiva del paramilitarismo auspiciada por el Estado: erradicar la guerra sucia; disolución de los grupos paramilitares y un llamado a Asamblea Constituyente fueron los tres puntos de honor que defendió hasta su muerte como condiciones para una apuesta real por la paz en Colombia.

Hoy, cuando conmemoramos los 25 años del asesinato de los camaradas Teófilo Forero y José Antequera, en nuestro país no debemos olvidar que la oligarquía y el imperialismo son capaces de los más terribles crímenes para preservar su dominación

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