Documentos, Economía, Opinión

El fraude en la importación estatal y privada


fuga-de-capitalesPor: Manuel Sutherland (*)

Lo clave es el fraude que realiza la burguesía parasitaria a través de CADIVI, más de 150 mil millones de dólares, para llevárselos al exterior, para convertirlos en dólar negro, hacer los grandes negocios, las grandes fortunas (…) en medio de la pobreza que se está desarrollando entre la gente del pueblo (…), esos bandidos son los principales saqueadores de la riqueza del país[i]

Especial de Economía de Tribuna Popular 234.- La economía venezolana sigue arrastrando problemas estructurales cada vez más devastadores. El monumental saqueo de las divisas evidenciado en la fuga de capitales más grande de América (en términos de PIB), muestra de manera frontal las dificultades severas que tiene el proceso nacional de acumulación de capital en Venezuela.

Las estructuras están fallando y el sostenimiento de la economía se remacha con endeudamiento interno y externo. Hace años que la inversión privada decae y la producción de mercancías deja de crecer a costa de la expansión de sectores improductivos apropiadores de renta: finanzas y especulación en la importación.

La huelga de la inversión privada y la inversión pública mayormente dirigida a la asistencia social, se refleja tangencialmente en la caída de la exportación no petrolera. Aunque el tipo de cambio no sea favorable a los tradicionalmente diminutos exportadores, dicha caída no hace más que reflejar la escasa productividad, y por ende la ineficiencia en el área industrial y agrícola de las empresas radicadas en el país.

Como vimos en anteriores artículos, las exportaciones no tradicionales están prácticamente desapareciendo. El diferencial del precio del dólar oficial con el dólar paralelo, alcanza a inicios del año 2014 un escandaloso 1400%. Eso hace que los exportadores privados y públicos no quieran bajo ningún modo registrar sus exportaciones, debido a que tendrían que declarar y venderle al menos la mitad de las divisas que reciben al Estado al precio SICAD, que ronda los 11,7 Bs., aún muy por debajo de la cotización del mercado paralelo. Por tal razón, los exportadores privados y algunos públicos, tratan de no pasar por la exportación oficial y simplemente hacen contrabando, es decir, sacan las mercancías del país de manera ilegal: trochas, sobornos a oficiales de aduana o “caminos verdes”.

La suba del dólar paralelo ha hecho extremadamente lucrativo al contrabando. Por ello, muchos productores que no exportaban, ahora están metidos en toda clase de ilícitos fugando las mercancías del país, cuya prohibición de exportación es más que férrea. Para colmo, la regulación de precios ofrece otro incentivo monumental al contrabando. Si por ejemplo, el gobierno regula la harina de maíz precocida en 10 Bs., el productor de la misma optará por venderla en Colombia o Brasil, por un mísero dólar de EEUU. En esos países no hay control de cambio y los dólares se pueden comprar en cualquier parte. En dichas naciones los productos alimenticios no son baratos.

El contrabando venezolano les permite a los contrabandistas de nuestros países vecinos, comprar por un solo dólar mercancías que valen en sus países hasta diez veces más. Ellos compran esas mercancías y luego las revenden obteniendo ganancias extraordinarias.

[i] Acosta, Vladimir. Programa De primera mano: Escasez, bachaqueo, Cadivi y los “raspa tarjetas”

(*) Asociación Latinoamericana de Economía Política Marxista

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