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LOS TRABAJADORES FRENTE AL FASCISMO


trabajadores-y-el-fascismo-IMG-1Douglas Gómez.(*)

Caracas, 1 may. 2014, Tribuna Popular TP.-  El 9 de mayo de este año, se conmemoran los 69 años de la victoria del Ejército soviético sobre el nazi-fascismo, sellando con ello la contundente derrota del movimiento fascista mundial cuyos mayores exponentes para ese entonces eran Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, el Emperador Hirohito en Japón y Franco en España.

Ocho días después del Primero de Mayo de 1945, el Ejército Rojo toma Berlín, obligando a la rendición incondicional del ejército alemán y salvando con ello a la humanidad, y sobre todo a la clase obrera mundial, de la barbarie fascista.

La victoria del Ejército y el pueblo soviéticos sobre el fascismo, es a la vez la más contundente victoria del movimiento obrero clasista mundial sobre la fracción más reaccionaria del capital internacional; la cual fue el resultado de la aplicación acertada de la táctica política del momento: la unidad de acción en torno al Frente Único Antifascista.

Casi siete décadas después, la humanidad, con horror, ve renacer con mayor o menor fuerza en algunos países del mundo lo que en su oportunidad advirtió el VI Congreso de la Internacional Comunista (1928): la existencia de “…tendencias fascistas y gérmenes de un movimiento fascista en forma más o menos desarrollada” (El fascismo y la Clase Obrera. Jorge Dimitrov, 1935).

Tenemos que preguntarnos ¿ha cambiado de naturaleza el fascismo? ¿es distinto el fascismo “de ayer” al “de hoy”?

Carácter de clase

¡Evidentemente que no! El fascismo es y seguirá siendo el mismo en su esencia, aun cuando adopte, según Dimitrov, “formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país”. Su carácter de clase lo hace común en todas las épocas históricas y en todos los países donde emerge y toma el Poder.

Ahora bien,¿qué es el fascismo? Como expresión política de la lucha de clases a nivel nacional e internacional, el fascismo es la “Tendencia política más reaccionaria en el mundo capitalista, la dictadura terrorista descarada de los círculos más chovinistas y agresivos del capital monopolista”(Diccionario de Filosofía Marxista).Es decir, a través de movimientos o partidos políticos, el fascismo expresa la ideología del gran capital, y por lo tanto, cuando emerge como opción de Poder, lo hace con el propósito de justificar, defender y apuntalar a sangre y fuego la propiedad privada sobre los medios de producción y sus correspondientes relaciones de producción, en tanto base material (económica) sobre la cual descansa la explotación del trabajo asalariado, reprimiendo simultáneamente toda expresión democrática.

Los hechos históricos así lo confirman. En Alemania, Italia y España, inmersos en la más profunda crisis económica, el fascismo emergió, según Dimitrov, como “destacamento de choque” del gran capital frente el ascenso y avance acelerado de las luchas reivindicativas y políticas de la clase obrera, que, bajo el influjo de la Revolución bolchevique de Octubre, significaba un peligro inminente a su poder de dominación de clase explotadora. El ascenso al Poder del fascismo en Europa significó para la clase obrera no sólo un retroceso en el ejercicio de sus derechos sociales y políticos conquistados al calor de la lucha de clases, significó también la intensificación de la esclavitud asalariada mediante el desmontaje o liquidación de las organizaciones sindicales y el ejercicio del derecho a huelga.

En Chile, Argentina y Uruguay, el fascismo también emergió como “destacamento de choque” del imperialismo norteamericano y las burguesía de esos países frente al “avance en Latinoamérica del comunismo internacional” representado por la Revolución Cubana y el proyecto socialista de Salvador Allende. Con esos argumentos, el gran capital justificó las más sangrientas dictaduras fascistas en esos países, para luego imponerles a sus trabajadores/ras, “a golpe y porrazo”, el modelo económico neoliberal que significó por más 20 años el establecimiento de las más salvajes condiciones de explotación del trabajo asalariado.

trabajadores-y-el-fascismo-IMG-2En Venezuela

Y en nuestro país, por los mismo motivos, el fascismo emerge como “destacamento de choque” del imperialismo norteamericano y la burguesía monopólica agrupada en Fedecámaras, Consecomercio y Conindustria, que mediante el Golpe de Estado de abril 2002 (derrotado antes de 48 horas) intentó liquidar las conquistas consagradas en la Constitución de 1999, las leyes aprobadas por el Presidente Chávez y las perspectivas políticas que se abrían para nuestro pueblo.

Lo que le esperaba a la clase trabajadora –en caso de haberse consolidado el Golpe de Estado–, era una mayor precarización de la relación laboral y por ende mayor tasa de explotación, con la colaboración de clase de la mafiosa burocracia de la CTV iba a ser mayor el desempleo por la vía de la eliminación del Decreto de inamovilidad laboral, extensión de la jornada de trabajo, ampliación de la práctica de la tercerización laboral, mayor restricción al derecho a huelga y a la libertad sindical y asalto a mano armada de los sindicatos clasistas por parte de las bandas de AD y Copei; además de incremento de la accidentalidad laboral y enfermedades profesionales, sin contar con los niveles de represión, muertes y desapariciones de trabajadores/ras, dirigentes sindicales y políticos que osaran luchar por la defensa de sus derechos.

A 12 años de esa derrota del fascismo en Venezuela –y la de ahora (febrero 2014)– ¿podemos afirmar que esta amenaza desapareció? ¡Tenemos claro que no! Porque mientras el imperialismo norteamericano (como expresión de las transnacionales) continúe considerando al proceso y al gobierno bolivariano una amenaza a sus intereses hegemónicos en América Latina, no cejará en su empeño de derrocarlo por cualquier método a su alcance. Para ello necesita mantener vivo, activo y movilizado su “destacamento de choque”, que en esta oportunidad se esconde detrás de un importante movimiento social con mayores niveles de politización, organización y adiestrado cabalmente en el arte de la guerra irregular y con excelente apoyo logístico para emprender actos violentos y terroristas.

Ese movimiento político lo integran partidos, organizaciones y personalidades de la economía, la iglesia, la academia, etc., ubicados ideológicamente al extremo de la derecha venezolana, quienes por su gran capacidad y habilidad para generar opinión pública (matrices de opinión) han logrado captar el interés de la mayoría de las capas medias y atraído a algunos sectores populares, utilizando la “demagogia social”, es decir, como afirma Dimitrov, “especulando demagógicamente con sus necesidades y exigencias más candentes”.

Es por ello que en el marco de la jornada conmemorativa de este Primero de Mayo, la clase obrera y el pueblo trabajador deben levantar la consigna: Frente a la conspiración fascista ¡la más amplia unidad clasista y popular!

(*) Miembro del Buró Político del CC del PCV

Fuente: Tribuna Popular 236

1 comentario en “LOS TRABAJADORES FRENTE AL FASCISMO”

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