Buró Político, Nacionales

El fascismo es la forma más cruenta, totalitaria y represiva de la dictadura de la burguesía


Para su derrota, se precisa amplia unidad popular, férreos núcleos revolucionarios y una vanguardia marxista-leninista

Acto-_Figuera-01Caracas, 20 jun, 2014, Tribuna Popular TP.- La amenaza del fascismo ha rondado por el mundo durante cerca de cien años, a través de diversas expresiones –más o menos encubiertas–, y que comúnmente se le ha identificado con personajes como Mussolini en Italia, Hitler en Alemania, Franco en España, Salazar en Portugal o Pinochet en Chile.

Pero, lo cierto es que el fascismo es la forma más cruenta, totalitaria y represiva de la dictadura de la burguesía, del capital financiero y el capital industrial.

Como enseñan los clásicos del marxismo y la experiencia histórica, toda sociedad capitalista –es decir, donde la clase burguesa ejerce la hegemonía–, constituye una dictadura de esta clase social sobre el resto de la sociedad, y las características particulares de la organización del Estado –como “democracia parlamentaria”, “democracia representativa”, “república teocrática” o abierta dictadura fascista– estarán determinadas por las posibilidades y necesidades de la burguesía.

La humanidad transitó por sangrientas lecciones sobre el carácter criminal intrínseco del fascismo. La más destacada de estas lecciones fue la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), cuando hicieron crisis las contradicciones inter-imperialistas y lo más rancio y reaccionario de la burguesía fue a la conquista del orbe. Más de 50 millones de vidas se perdieron en esta conflagración, y más de la mitad de ellas fueron mujeres y hombres soviéticos, entre soldados y población civil.

La Unión Soviética llevaba poco más de 20 años de extraordinarios esfuerzos pasando de ser un país feudal y atrasado a ser una gran potencia socialista industrial. El extenso territorio de la URSS fue donde empezaron los reveses de la elite militar nazi-fascista; y de ahí el glorioso Ejército Rojo siguió liberando pueblos hasta llegar a Berlín, capital del Tercer Reich alemán, y logró la derrota y rendición absoluta de los fascistas, el 9 de mayo de 1945.

Trinchera de combate

Por ello, las fuerzas internacionales de la paz y el progreso conmemoran en esta fecha la victoria sobre el fascismo, con la claridad de que sigue siendo un peligro latente para el mundo y que debe cerrarse filas frente a él.

Así, en nuestro país, durante los últimos cuatro meses, se ha puesto de relieve que la amenaza del fascismo es tan real y actual como el papel de apoyo y estímulo que ejerce el imperialismo para destruir por cualquier medio los procesos de liberación en Latinoamérica y el Caribe.

Con esta fuerza y esta convicción, se realizó la multitudinaria concentración que tuvo lugar en la Plaza Bolívar de Caracas, el pasado 9 de mayo, que movilizó a cientos de militantes comunistas y del movimiento popular y revolucionario de todo el país, para –en el 69º Aniversario del triunfo sobre el nazi-fascismo– ratificar la disposición de lucha contra este enemigo de los pueblos y por la profundización del proceso revolucionario venezolano.

Esta actividad fue convocada por el Partido Comunista de Venezuela (PCV), la Juventud Comunista (JCV), el Comité de Solidaridad Internacional (COSI), y la Corriente Clasista de Trabajadores “Cruz Villegas”, y contó con la intervención de cuadros comunistas procedentes de Colombia, Gladys Oliveros; de Chile, Daniel Retamar; y, de Bolivia, Yolanda Soruco; además del canto revolucionario.

Oscar Figuera, Secretario General del PCV, puntualizó que tenemos tareas bien definidas: “unirnos y combatir al fascismo en la circunstancia y el terreno que sea, y preparar a las organizaciones para ese combate, elevar nuestros niveles organizativos e ideológicos”; especialmente en el actual cuadro de agudización de las confrontaciones de clase y de lucha por el Poder.

El dirigente comunista resaltó que “Venezuela lidera la lucha regional contra el imperialismo”, por lo que no es casual la arremetida contra nuestro pueblo, y destacó las tres líneas de acción que requiere esta etapa del proceso de liberación nacional: amplia unidad popular; férrea unidad de los núcleos revolucionarios; construcción de una vanguardia marxista-leninista para liderar el proceso.

Finalmente, Figuera reiteró que el lineamiento central de las y los revolucionarios es el cambio en la actual correlación de fuerzas en el seno del proceso, a través de un sólido bloque popular revolucionario que revierta el peso de la pequeña burguesía en la dirección del proceso, para apuntar realmente al Socialismo.

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