Opinión

Mario Gómez y su grabadora, siempre junto al pueblo y sus luchas


Mario Gómez López, periodista chileno (Foto: Crónica Digital)
Mario Gómez López, periodista chileno (Foto: Crónica Digital)

Por Iván Gutiérrez Lozano:

Tribuna Popular TP/Publicado por Equipo Crónica Digital – 4 de agosto, 2014

En la tarde del sábado pasado, falleció a los 88 años de edad, Mario Gómez López, uno de los maestros del periodismo popular, reconocido demócrata y defensor de los derechos sociales del pueblo chileno.

Hoy muchos recordaran sus aportes a los medios como radio Chilena, Nuevo Mundo, Santiago, Carrera, El Clarín, Puro Chile, Fortín Mapocho o radio Moscú, pero Mario, apoyó a muchos medios populares durante su vida y especialmente durante la década de los años ochenta.

UN POBLADOR MÁS

Están frescos en mi memoria, los recuerdos de los años de lucha contra la dictadura de Pinochet (1973-1990). Transcurría el año 1985. En la recordada Coordinadora Metropolitana de Pobladores y su departamento juvenil (DEJUPO) donde era dirigente. Una de las tareas era imprimir las revistas “La Pobla” y “Luchín” y escribir lo que los grandes medios no querían publicar: La verdad de la represión en contra de los pobladores. Cuando esta última publicación llegó a las manos de Mario Gómez, él llamó a la Metro y pidió hablar con el compañero que fungía como director o editor de ese medio popular.

Mario trabajaba en esos años en el diario Fortín Mapocho, periódico opositor a Pinochet, estaba ubicado en Agustinas con Riquelme a una cuadra de la Comisión Chilena de Derechos Humanos, en el antiguo barrio Brasil, lugar en donde estaban las oficinas de la Metro y el Dejupo.

Tras saludar a Don Mario, él me invitó a conocer la redacción del diario y me presentó a varios periodistas y fotoreporteros, yo lo había conocido en radio Chilena junto a la Mirna Concha, quién en muchas ocasiones cubría para la radio temas de derechos humanos y sociales. Al salir de la redacción del diario, Mario me invitó un café en un boliche de la plaza Brasil, Allí conocí a ese hombre alto, delgado y de voz profunda, pude conocer a la persona que escuchábamos todas las tardes en radio Chilena.

Mario me preguntó todo sobre el “Luchin”, y se impresionó como ese pequeño boletín impreso a mimeógrafo, hacía tanto daño a la dictadura. Con él me informé que El Mercurio nos había mencionado en un reportaje y que el diario de Agustín Edwards, ponía la alerta sobre la mal llamada “prensa popular”.

Tras una hora de conversación, perdón, de escuchar a Mario, supe que aprendería mucho de ese periodista que era respetado por moros y cristianos, pero odiado por la dictadura. Con el pasar de las décadas, él se alegró mucho de volverme a ver, más aún cuando le comente que había seguido el apostolado del periodismo.

Mario, pasó a ser uno de los compañeros que nos ayudaría a revisar los escritos del “Luchin”. No fueron las pocas oportunidades que nos acompañó a las poblaciones La Victoria, Los Nogales, La Legua, La Bandera, La Faena o la Pincoya, a dar charlas formativas de reporteros populares, al consultarle por su compromiso con el periodismo, siempre nos decía que un periodista debía reportear en la calle…allí siempre encuentras la verdad.

LA GRABADORA DE MARIO COMPLICA A LOS MARINOS

Durante las horas posteriores al terremoto del año 1985, Mario tomo su grabadora y partió al puerto de San Antonio, a unos 130 kilómetros al oeste de Santiago, desde esa ciudad, el reportero pudo denunciar a Chile y el mundo, la falta de ayuda del gobierno de Pinochet a los damnificados y la forma en que las fuerzas Armadas impedían que llegara la ayuda desde el extranjero, de las Iglesias y las organizaciones populares. Estas últimas, le abrieron las puertas a Mario y con la valentía que se le conocía, el periodista enviaba diariamente las noticias desde ese lugar a su radioemisora.

Mario, una vez me comentó que en varias oportunidades los marinos lo perseguían, y que las fuerzas militarizadas de carabineros más de alguna vez le incautaron los casettes, pero eran los pobladores y dirigentes sindicales que cuidaban de él y su grabadora. No fueron pocos los curas y dueñas de casas que le prestaron su refugio. Mario Gómez López, sin quererlo pasó a ser la voz de los sin voz. Con los años, el éter de su palabra debería ser acallada por ser un peligro…

LA FIRME…JUNTO AL PUEBLO

Cuando se instaló el modelo de “democracia vigilada” en 1990, su voz, su grabadora complicaron a los poderes fácticos, el silencio, la amnesia eran las palabras de moda, de ahí el interés por aplicar la mordaza, terminar con las revistas y diarios que lucharon contra la dictadura, algunas radioemisoras poco a poco fueron apagando su señal, como radio Umbral y Chilena. Mientras en la calle, en sus paseos cotidianos por el centro de la capital, la gente detenía a Don Mario para saludarlo y pedirle que volviera a la radio. el reportero, agradecía al apoyo ciudadano. Se refugió en la enseñanza.

A fines de los 90, El reportero saca un periódico junto a su hijo Mario, “La Firme”, diario que él vendía a viva voz junto a decenas de reporteros populares en el paseo Ahumada. Nadie del mundo político ni del gobierno de turno lo apoyó en su cruzada, pero si algunos sindicatos y organizaciones sociales. Fueron ellas las que compraban su periódico y lo distribuían entre sus pares, pero su proyecto no pudo más y al tiempo después, fue cerrado por su creador.

Afines del año 2008, Mario conoció de Crónica Digital, un proyecto de un grupo de periodistas que se habían criado leyendo y escuchando las voces de los valientes profesionales de la prensa democrática. Una tarde me llama para felicitarnos por las informaciones que publicábamos y le pedimos si quería sumarse al proyecto periodístico.

“Será todo un orgullo y honor ser parte de Crónica Digital, compañero”, me dijo por el teléfono.

“Sé que Crónica Digital, nunca dejará de informar y me gustaría que mi voz volviera ser escuchada, aunque sea por Internet”, reveló el legendario periodista.

Pero debo confesar que lo intentamos todo, pero los recursos técnicos y económicos eran escasos. La voz de Mario se alejó definitivamente del micrófono.

Mario, ya no podía salir mucho de su casa, los achaques de la edad hacían lo suyo, sin embargo, Crónica Digital era uno de los medios que podía leer desde su computador y apoyar nuestra labor como miembro de su Consejo Editorial.

En 2013, como presidente del Regional Metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile, apoyamos junto a Mirna Concha (su hija política y colega), y a decenas de periodistas, políticos e intelectuales para que Mario recibiera el Premio Nacional de Periodismo, pero recayó en otro colega. Ahí supe que aunque la dictadura había terminado hace muchos años, sus adherentes que eran parte del gobierno de Piñera, no permitirían que Mario, el reportero del pueblo, fuera reconocido con un Premio Nacional. La dictadura pasaba la cuenta.

El 11 de julio del 2013, cuando celebramos el Día del Periodista en el ex Congreso Nacional, fueron cientos los profesionales de la prensa que con sus aplausos le entregaron el máximo galardón: Ser reconocido como uno de los Maestros del periodismo chileno. Mario nunca exigió nada para él, solo un micrófono para decir la verdad de su pueblo.

Hoy ha partido Don Mario. Un compañero, colega, profesor y maestro de decenas de reporteros populares y padre de muchos periodistas que hemos seguido sus pasos.

Mario, sabemos que junto a tu grabadora, seguirás reporteando en el lugar que estés. Buen viaje, querido viejo lindo.

Por Iván Gutiérrez Lozano

Santiago de Chile, 4 de agosto 2014

Crónica Digital

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