Nacionales, Opinión

La burguesía, la guerra económica y los comunistas


barquisimeto_062714_005Por: Armiche Padrón (*) .

Especial para TP

Decía Federico Engels en 1845 que “la burguesía no debe decir la verdad, pues de otro modo promovería su propia condena”. Palabras aleccionadoras en estos momentos en los que no cabe ninguna duda del avance de las fuerzas burguesas, fortaleciendo el Estado burgués con prácticas especulativas y hambreadoras como el acaparamiento de los alimentos a fin de conseguir las gacetas que aumenten los precios, legalmente, a partir de la intervención de un Estado garante de sus intereses.

Si bien no negamos el carácter bélico de la burguesía procurando el derrocamiento del gobierno progresista, tampoco podemos ocultar que en esta fase de la “Guerra Económica”, como eufemísticamente se le llama, el pueblo pierde espacios ante la burguesía de forma acelerada.

Seguir desconociendo que la lucha de clases es la cuestión central, seguir negando que el modelo de acumulación rentista-distributivo manejado con criterios populistas, por tanto pequeñoburgueses, se agotó, es darle a la burguesía espacios, instrumentos y posiciones para truncar los avances alcanzados en esta última década y media.

La actual coyuntura, el estado actual de la lucha de clases plantea cuatro escenarios posibles:

El primero, es la recuperación del proceso en una dinámica que logre nuevamente la movilización de las masas. Ello sólo será posible replanteando las alianzas (reposicionando a los trabajadores por encima de la burguesía), abortando el pragmatismo de derecha y combatiendo frontalmente el inmovilismo, el clientelismo y la corrupción del aparato burocrático.

El segundo, reforzar el pacto con la burguesía comercial y financiera para innovar, a nivel histórico, un “neoliberalismo de izquierda” que permita la subsistencia de los “empresarios socialistas” a costa de sacrificar el compromiso histórico con nuestro pueblo.

Tercero, negociar la entrega del gobierno en posiciones de cierta tranquilidad política y jurídica y dejar que la derecha aplique un paquetazo neoliberal y poder gritar a los cuatro vientos el típico “yo no fui”.

Y, el cuarto, seguir trabajando las condiciones para un golpe fascista.

Ante estos escenarios, los comunistas planteamos nuestra posición, siguiendo las líneas del viejo Marx, quien decía: “la actitud del partido obrero revolucionario ante la democracia pequeñoburguesa es la siguiente: marcha con ella en la lucha por el derrocamiento de aquella fracción a cuya derrota aspira el partido obrero; marcha contra ella en todos los casos en que la democracia pequeñoburguesa quiere consolidar su posición en provecho propio”.

(*) Miembro del CC y Secretario Político del CR del PCV en Sucre

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