Opinión

Feminismo burgués (I) – Situación de la mujer: antecedentes históricos


mujeres-campesinasPor: María José Alvarado Ron. (*)

Especial para TP

«¿En qué se funda la familia actual, la familia burguesa? En el capital, en el lucro privado.». Manifiesto del Partido Comunista (Marx y Engels, 1848)

El sistema capitalista basado en la propiedad privada sobre los medios de producción está llamado a tener fin y a ser sustituido por el socialismo-comunismo. En el marco de la batalla política-ideológica contra la explotación del hombre por el hombre, el problema de la mujer y su emancipación es reflejo de la profundización de la lucha de clases.

Aquellos pocos que conservan las riquezas en sus manos se han encargado de transfigurar como natural la esclavitud femenina acentuando su condición de doble explotada: mujer de hogar, madre, esposa y trabajadora.

Sin embargo, la condición de la mujer no fue siempre la de sumisión y dependencia económica del hombre.

La mujer y el matriarcado

Durante el período de la historia que comprendió la propiedad colectiva de los medios de producción, la familia se constituía en gens, es decir, en grupos de hombres y mujeres que, al principio, constó de unas decenas de individuos enlazados por vínculos de parentesco consanguíneo en línea materna. Sólo la madre sabía quiénes eran sus hijos ya que no todos eran de un mismo padre.

A través del matriarcado, fue la mujer la que ocupó una situación dominante en la comunidad primitiva: ejerció la función de cabeza de familia y la trasmisora de parentesco. Sin embargo, no hay que confundir el matriarcado con una supremacía de la mujer sobre el hombre. El matriarcado significó para la comunidad primitiva la posición social de ambos sexos: determinada de acuerdo a sus capacidades.

Patriarcado

Como consecuencia del crecimiento de la productividad del trabajo y la aparición del plusproducto, surge la tendencia a la individualización de la producción. Se separan las haciendas familiares dando lugar al trabajo individual y éste a su vez engendra la propiedad privada sobre los medios de producción en contraposición a la propiedad colectiva de la comunidad gentilicia.

El surgimiento y desarrollo de la propiedad privada y la división social del trabajo condujo a la desigualdad económica, la explotación del hombre por el hombre y la familia monogámica.

El predominio del hombre se apoya en su necesidad de procrear hijo y poseer la paternidad indiscutible sobre los mismos. Esta creciente necesidad de paternidad se demanda porque serán sus hijos quienes, como herederos directos, han de poseer, algún día, todos los bienes del padre.

El derrocamiento del derecho materno –nos comenta Engels– fue la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”. Entonces, la mujer fue relegada al papel de servidora del hogar, mientras el hombre se aferró a encabezar la familia y las riendas del hogar. La mujer fue convertida  en esclava de la lujuria del hombre e instrumento de reproducción.

De esta manera, prosigue Engels: “la primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijo (…) el primer antagonismo de clase que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino.

(*) Estudiante de Comunicación Social

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