GABRIEL BRACHO: Defensor del arte social realista frente a los moldes del arte privado


GabrielBracho-IMAG-21915 – 25 de mayo – 2015

«Para mí no hay ningún misterio en el trabajo que realizan la mayoría de los críticos venezolanos. Responden a lo suyo, a la clase social a la que pertenecen, o a la cual prefieren servir»

Gabriel Bracho (1915-1995)

Paúl Seijas. Especial para TP

Nació el 25 de mayo de 1915 en Los Puertos de Altagracia, estado Zulia. En 1930 inicia sus estudios en el Círculo Artístico del Zulia, donde desarrolla las técnicas del dibujo y el modelado; en 1936 ingresa en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas. Trabajó como caricaturista en la revista Fantoches. Su obra de esa época tiene mucho de impresionismo, expresionismo y cubismo.

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En el lobby del Teatro del edificio Cantaclaro, Sede Nacional del PCV, realiza un mural alusivo a Marx, Engels, Lenin, Bolívar, Miranda y Zamora.

En 1939 viaja a Chile, donde estudia fundición, cerámica, esmaltado de metales, vitral, grabado y la forja de hierro en la Escuela de Artes Aplicadas de la Unión. A esta etapa pertenecen una serie de esculturas y pinturas que muestran la realidad americana. En 1940 obtiene una mención de honor en el Salón Oficial de Santiago de Chile. Durante esta época la política adquirió gran importancia en su vida y en su obra, afirmando la fuerza expresiva del arte como medio social de lucha.

Regresa a Venezuela en 1942 y da clases de arte en el Liceo de Aplicación de Caracas. En 1943 viaja a EEUU, trabaja en un taller de cerámica, contacta con pintores en la American Contemporary Art, de Nueva York, y realiza un mural en una Escuela Pública de Manhattan.

En 1946 recorre Bolivia y Argentina, realizando exposiciones vinculadas con los hechos de la guerra europea.

En 1950 expone «Semblanza de nuestros días» en el Museo de Bellas Artes (MBA), de Caracas, con una asistencia masiva y duras críticas; esta exposición recorre distintas ciudades de Venezuela con el apoyo de intelectuales y trabajadores de cada región.

En 1952 crea junto a otros artistas el grupo Paracotos, que en 1958 se convirtió en el Taller de Arte Realista (TAR), cuyos objetivos eran la defensa y promoción del arte realista y exponer ante la opinión pública que el arte venezolano se había venido conformando bajo los lineamientos del llamado “sindicato de la inteligencia”, como calificó a Jacobo Borges, Alejandro Otero, a la junta de conservación del MBA y a los pintores abstractos. En 1953 realiza el primer mural, Venezuela, en la antigua sede del Instituto Escuela de La Florida (destruido en 1967). En 1954 recibe el Primer Premio del Salón D’Empaire. En 1955 elabora, junto a Jorge Arteaga, Liber Friegman y Claudio Cedeño, un mural sobre José Antonio Páez en el club del mismo nombre en Acarigua, Portuguesa.

Viaja a México a finales de 1956, donde se inicia en el andamiaje plástico con la orientación de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Raúl Anguiano, Robert Berdeccio, Ignacio Aguirre y Alberto Beltrán, todos del Taller de Gráfica Popular, además de Adrián Villagómez; con ellos milita en organizaciones gremiales y radicaliza su posición política. En 1957 expone en la Sala de la Amistad Internacional del Museo Nacional de Artes Plásticas, Ciudad de México, y es nombrado Secretario del Frente Nacional de Artes Plásticas. El contacto con el muralismo mexicano, en especial con las técnicas e ideas de Siqueiros, reafirmó su concepción de la trascendencia social del arte.

En 1958 regresa a Venezuela, cuando se restablece la democracia; en 1959 realiza dos murales, Las diversiones, en Nueva Esparta, y Folclore y artesanía, en Vargas. En 1960 realiza el mural Represión sindical, en la Casa Sindical de San Felipe. Dos años más tarde realiza el mural Cuba, en la Casa de las Américas, en La Habana. Entre 1964 y 1966 elabora el mural Lino de Clemente y su tiempo, en un Liceo de Petare, Miranda. Dos años después expone en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo junto a César Rengifo y Pedro León Castro.

Viaja a la URSS en 1970; en 1971 expone en la Galería Framuro, de Caracas, y realiza el segundo mural Venezuela, elaborado con acrílicos diversos y abultados escultóricos. En 1973 elabora un mural transportable, Contaminación, y pinta el mural Boyacá por encargo del presidente Rafael Caldera, para el salón homónimo del Palacio de Miraflores. Entre 1973 y 1974 pinta el mural Las profesiones, en el Centro de Profesionales de Maracay.

En 1975 viaja a Hungría, invitado por el Consejo Húngaro de la Paz; para la Secretaría de Cultura de Maracaibo realiza el mural El lago, leyenda e historia. En 1976 viaja a la Trienal de la Pintura Realista Comprometida, en Bulgaria, donde obtiene el Primer Premio. En 1977 expone en la Sala de la Unión de Pintores en Moscú; ese año le fue encomendada la ejecución de un gran vitral cupuliforme en la sede del Ministerio de la Defensa, en Caracas, representando las seis naciones bolivarianas, las batallas de Boyacá, Ayacucho, Carabobo y Pichincha, los cuatro escudos de las Fuerzas Armadas y en el centro la bandera sostenida por una lanza como centro y guía de la composición.

En 1980 realiza una exposición retrospectiva en la Asociación Pro-Venezuela; se publica en Moscú el libro «Gabriel Bracho», de Natalia Alexevna Schelechneva, y es incluido en la Enciclopedia de la América Latina, de la URSS. En 1983 realiza los murales Bolívar y la educación en el edificio del IPASME, y El sindicalismo en la nueva sede de la CTV. Entre 1984 y 1985 elabora los murales El mercado, La industria del petróleo, La contaminación del lago, Los puertos y el petróleo, así como los vitrales La pesca, La gaita y Los chimbangueles. Entre los ejemplos de postura ideológica, en el lobby del Teatro del edificio Cantaclaro, Sede Nacional del PCV, realiza un mural alusivo a Marx, Engels, Lenin, Bolívar, Miranda y Zamora.

En 1986 recibe el Premio Armando Reverón; y la GAN presenta la exposición «Naturaleza e historia», muestra antológica de 41 obras del artista. En 1992 participa en la Fiesta del Fuego o Feria del Caribe, exponiendo en el Centro Internacional de Prensa de La Habana. También ilustra el libro «El niño campesino» de Miguel Otero Silva. En 1993, expone una muestra retrospectiva en su Casa Museo, ubicada en su ciudad natal. En 1994 es nombrado profesor Honoris Causa de LUZ y obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas; varios artistas de reconocida trayectoria internacional integran la exposición «Arte latinoamericano en Los Puertos», en su Casa Museo, un homenaje al artista.

Cerca de cumplir 80 años, muere el 6 de marzo de 1995. El Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de South Florida, EEUU, realizó la exposición póstuma «Realismo bolivariano», ese año el Grupo Li Centro de Arte realizó un ciclo de actos en su honor: Procesión en Caracas, Galáxicas, Sucre, Sol de América, Bolívar visionario, Ética y antiética, y Figuras en el paisaje.

La obra de Bracho es de un gran realismo, enfatizado por pinceladas vigorosas y fuertes contrastes del color y la forma, pasando la temática de sus obras por el folklore y la historia, siempre dentro del compromiso social.

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