La inflación y el agotamiento del modelo rentista


InflacionPor: Juan Carlos Villegas P. Especial para TP

Economista

Un elemento característico de la crisis del proceso de acumulación de capital en Venezuela es la acelerada variación de los precios de las mercancías (inflación), la cual se mide periódicamente a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).

En los dos últimos años se ha observado un aumento en los índices inflacionarios en comparación con los del resto de los años del siglo XXI. Las explicaciones a este fenómeno varían desde la interpretación neoclásica que atribuye el aumento de los precios a un fenómeno estrictamente monetario, hasta aquellas que ven en la inflación el producto de la “manipulación de los precios” por parte de los empresarios.

Concretamente en Venezuela, la inflación empieza a convertirse en el problema más recurrente de la economía a partir de 1983, una vez que se empieza a manifestar que el modelo capitalista rentístico de la economía nacional ha alcanzado sus límites.

Por ejemplo si se revisa la data histórica publicada por el BCV sobre la inflación, se observa que durante el periodo 1950-1982 la inflación promedio anual fue de 4,4%, con un pico histórico en 1979 de 20,4%, mientras que desde 1983 hasta 2014 la inflación promedio fue de 33,7% con un máximo de 103% en 1996. Este cambio tan brusco en el comportamiento de los precios no es coyuntural, sino que por el contrario responde a una crisis estructural del capitalismo venezolano.

El modelo rentista venezolano entra en crisis una vez que la renta petrolera se hace insuficiente para cubrir las necesidades de la economía nacional, es decir: la importación de mercancías, el gasto público y la carga que significa la deuda externa.

Precisamente en 1983 las exigencias sobre el pago de la deuda obligaron a la primera de una larga lista de devaluaciones de la moneda nacional. Desde entonces, la norma ha sido que cuando se presenta una caída en el ingreso petrolero, diferentes gobiernos han recurrido a la devaluación como instrumento para lograr el equilibrio fiscal.

En una economía con alto componente de mercancías importadas, una devaluación es trasladada al precio final de las mercancías generándose con ello el efecto devaluación-inflación. El auge rentístico entre los años 2000-2008 permitió contener la inflación valiéndose de un tipo de cambio anclado que abarató las importaciones, generando relativa estabilidad en los precios.

A partir de 2009 se observó una recuperación de los precios del petróleo pero a niveles no tan altos como los observados en años previos, con lo cual se mantuvo contenida la inflación haciendo uso de las reservas internacionales.

Una nueva caída de los precios de los hidrocarburos ha obligado a plantearse esquemas distintos de política cambiaria incluyendo el progresivo abandono del control de cambios. La inflación en Venezuela desde 1983 es un fenómeno asociado al tipo de cambio, cuya variabilidad depende de la capacidad de la economía de generar divisas.

Desde hace un siglo esa capacidad ha descansado casi exclusivamente en la captación de renta petrolera, por ello los altos índices de inflación son la manifestación de una crisis sistémica y no de determinadas políticas económicas que se adopten.

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