EL DILEMA DE LA IMPROVISACIÓN (y III)


improvisacion_003Por César Quintero Ríos. Especial para TP

Politólogo

Hemos abordado, de forma general, aspectos relevantes que han marcado el quehacer cotidiano de las instituciones públicas, durante la época puntofijista y en el proceso de cambios iniciado en 1999, en el marco de una economía rentística y capitalista-dependiente.

Quienes asumimos el marxismo-leninismo como herramienta para la lucha revolucionaria y guía para la construcción de una sociedad superior, enfatizamos la importancia que tiene el acumulado histórico del conocimiento que ha desarrollado la humanidad, cada vez más acelerado por las revoluciones científico-técnicas, que no han sido un capricho de fuerzas sobrenaturales, sino la consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas y como necesidad del propio sistema capitalista; lo cual ha sido aprovechado por el imperialismo, es decir, las grandes transnacionales.

Aún hoy, continuamos la lucha frontal contra corrientes pseudo-revolucionarias que niegan el contenido progresista de la ciencia y tecnología, algunos desde posiciones pequeñoburguesas y otros anarquistas que promueven el retroceso a prácticas socio-económicas de antaño, como supuesta solución a problemas del presente y futuro.

Entendemos así el poco interés que se le otorga a la ciencia y sus herramientas desde las instituciones públicas, no sólo en áreas vinculadas al desarrollo económico, donde la planificación es imprescindible para su impulso y éxito, sino también en las áreas sociales.

Las estadísticas, como acción cotidiana y regular de cualquier institución, es una actividad que brilla por su ausencia en buena parte de la administración pública. Incluso entes que por Ley deben dedicarse a esta materia, han reducido sustancialmente los reportes en materias fundamentales de la vida nacional y la acción de gobierno.

La importancia de este tema no es un ejercicio intelectual ni academicista. Aun reconociendo la propensión a manipular los indicadores estadísticos, ellos nos acercan las realidades administrativas, económicas, sociales, culturales y ambientales, lo que permite evaluar el desarrollo de las acciones públicas y privadas.

Usar estas herramientas, producto de estudios objetivos y científicos, en manos de la población, permitiría concentrar esfuerzos por objetivos colectivos previamente definidos. Saber que una empresa necesita un determinado nivel de producción para garantizar su mantenimiento y rentabilidad, emana de la ciencia, la técnica y un integral ejercicio de planificación, jamás del famoso “dios proveerá”.

Garantizar la soberanía alimentaria es un proceso que depende cada vez menos de las fuerzas de la naturaleza, y cada vez más de planificar lo que requerimos y prever lo que obtendremos para satisfacer nuestras necesidades.

El avance en el proceso de ruptura de la dominación política del imperialismo, es un escenario propicio para promover un genuino desarrollo nacional. Hay que evaluar lo alcanzado hasta ahora, no desde la retórica ni el espectáculo, sino desde la profundidad y seriedad de la rendición de cuentas.

La actual situación nacional demanda urgentemente: producción e industrialización, sin improvisación ni espontaneismo, con participación obrero-popular y avanzando en la acumulación de fuerza revolucionaria. Los enemigos del pueblo están al acecho, y persistir en los errores es alimento para ellos.

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