La inmigración: Resultado inevitable de la barbarie capitalista


inmigrante_001Por: Juan Carlos Villegas. Especial para TP

Recientemente el mundo se ha espantado con la situación de los refugiados e inmigrantes ilegales que intentan ingresar a territorio europeo y de las acciones de las autoridades de ese continente por contener la ola migratoria. De este lado del océano, un candidato a la presidencia de EE.UU. se perfila como favorito en el bando republicano enarbolando la bandera de la xenofobia.

Para entender el origen de esta situación es preciso tener en cuenta que forma parte de las inevitables contradicciones de la sociedad capitalista.

Además de los desplazamientos provocados por los conflictos bélicos que las potencias capitalistas organizan, la principal causa de las migraciones tiene que ver con las condiciones económicas de los países atrasados y la inequidad que impone el capital a nivel global. Tampoco hay que olvidar que la fuerza de trabajo constituye una mercancía cuya movilidad es necesaria para el desarrollo del modo de producción capitalista.

Esto permite que la mano de obra se desplace a aquellos centros de producción donde se les requiera, además de ello, la movilidad de la mano de obra genera que un mayor número de trabajadores compita por los mismos puestos de trabajo, con el efecto consecuente de un abaratamiento de la mano de obra. Esta es la verdadera razón por la cual en el contexto de la integración económica, un factor clave lo constituye la movilidad de las personas, además de las mercancías.

Toda la retórica desplegada por el derecho burgués en relación a la libertad de circulación de las personas, no hace más que ocultar el interés del capital por permitir la movilidad de un factor de producción. Así, un obrero industrial alemán es –desde el punto de vista del capital–  una mercancía de buena calidad, a la cual se le debe permitir movilizarse libremente. Caso contrario lo constituye un inmigrante africano, con baja calificación, a la cual la Europa del capital considera una “mercancía” indeseable.

inmigrante_002Antes de ver a un campesino centroamericano como emigrante, hay que visualizarlo como lo que es: un trabajador desplazado por la dinámica de acumulación de capital y despojado de sus medios de producción. Su función dentro del sistema capitalista es competir por los puestos de trabajo más depauperados.

Sin una postura de clase y por ende verdaderamente internacionalista, es imposible comprender el fenómeno y menos aún proponer un marco de acción política para superar un sistema que concibe a los seres humanos como objetos desechables.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s