DEBATE: 7D


Geordani-y-NavarroPor:  Ana Elisa Osorio, Jorge Giordani y Héctor Navarro

Lo   que hemos   venido viviendo   en   Venezuela,   esta   situación   de incertidumbre,  de  carencia  de  lo  más  necesario  (incluyendo  medicinas  y alimentos),  de  inflación  desmedida y de  inseguridad,  de  ninguna  manera puede atribuirse al fracaso del  modelo socialista que el  Comandante Chávez se  empeñó  en  construir,  sino,  en  todo  caso,  se  trata  del  resultado  de  una gestión fracasada, fundada  en  el  mismo  modelo  capitalista-rentista que  aspirábamos sustituir,  aunado  a,  desde  luego,  la  participación  de  intereses tanto   internos   como   externos   con   sus   ansias   de   acumulación   y   de dominación (El   imperio   con   sus   transnacionales   y   los   cómplices   de   la oligarquía  criolla). 

La  verdad  es  que,  si  existe por  nuestra  parte  como revolucionarios  algún  fracaso  y  obviamente  debemos  reconocer  que  así  es, se  trata  del  fracaso  del  liderazgo  que  pretendió reemplazar al  de  Chávez  y que  no supo estar  a  la  altura  de  las  circunstancias,  esto  es,  una  dirección  política y  económica  que  se  empeñó  en  sustituir  viejos  grupos  económicos  por  nuevos  grupos,  viejas  roscas  por  nuevas  roscas,  viejos  personajes  en  el poder  por  nuevas  y  también  no  tan  nuevas  mafias, viejos  y  amañados mecanismos de control partidista por cada vez mecanismos más arbitrarios y antidemocráticos   para   la   toma   de   decisiones, pero   dejando   intacta   la naturaleza  de  la  dinámica  social  y  económica  preexistente.  Todo  ello  de espaldas al pueblo.

De allí la única explicación posible para que en tiempos de “revolución” se haya producido, por  parte  de  la burguesía  financiera,  la  más elevada  tasa de acumulación de riquezas de la historia venezolana (y quizás de la historia de  la  humanidad),  incluyendo,  por  supuesto, las “nuevas fortunas” que han ido  gestándose  a  lo  largo  de  los  últimos  quince  años  y  que  son  de  todos conocidos,  algunas  de  las  cuales  incluso  fueron  comentadas  y  denunciadas por  el  propio  Comandante  Chávez.  De  allí  también  el  catastrófico  resultado electoral que acabamos de sufrir.

De   otro   lado,   es   imprescindible   reconocer   que,   la   orientación   y voluntad del Comandante en el sentido de “cancelar la deuda social”, trajo como  consecuencia  indudables  logros  en  cuanto  a  justicia  social  se  refiere por   parte   de   nuestro   proceso.   A   manera   de   recordatorio   debería   ser suficiente  sólo  mencionar  el  acceso  por  parte  del  pueblo  en  cuatro  áreas vitales: Educación, Salud, Alimentación y Vivienda.

Esos  logros,  sin  embargo,  no  son  sostenibles  en  el  tiempo  si  no  se contrarresta  la  ofensiva  contrarrevolucionaria  de  la  derecha tanto  interna como externa que pretende impedir que el socialismo prospere en esta gran región  del  planeta  como  única  esperanza,  ya  no  sólo  de  progreso  y  justicia para la humanidad, sino más allá, como única esperanza de sobrevivencia de la especie humana.

El  terrible  resultado  electoral  que  hoy  afecta  a  los  revolucionarios  y  a todo  el  pueblo  tenemos  la  obligación  de  leerlo  con  ajuste  a  las  evidencias; con  una  base eminentemente  científica  y  de  profunda  comprensión  de  la verdadera  crisis  que  nos  afecta.

Más  allá  de  la  muy  adversa  relación  de curules en la Asamblea Nacional y su impacto en cuanto al balance de poder existente,  nos  indica, por  una  parte, que  en  nuestro  pueblo  y  en  nuestra Fuerza    Armada    Nacional    Bolivariana    existen    reservas    revolucionarias importantes de carácter político y ético, que de ninguna manera pueden ser despreciadas o ignoradas, ni por la irresponsable “dirección revolucionaria” ni  tampoco,  y  mucho  menos,  por  la  contrarrevolución  abierta,  so  pena  de cometer  errores  de  consecuencias históricas.  Todo  ello  está  impidiendo, hasta   ahora,   más   allá   de   lo   que   algunos   autosuficientes   y   engreídos dirigentes  piensan  y  a  pesar  de  las  grandes  tensiones  a  las  cuales  ha  venido siendo sometida la población, que un desastre mayor pueda ocurrir.

Por otra  parte,  puntualizamos necesariamente  que  no  nos  podemos alegrar, a pesar de  nuestras innumerables advertencias, por un  triunfo  de la derecha     fascista     aún     sobre     las     tendencias     socialdemócratas     y contrarrevolucionarias que hoy ejercen el poder.

Nos vemos en la obligación de  señalar  que  múltiples  errores  en  la  conducción  de  la  producción,  las finanzas   y   la   economía,   errores   de   dirección   política   incluyendo   el   no funcionamiento de la Dirección Nacional del PSUV, el no haber dado espacio para la construcción de las direcciones colectivas como nos ordenó Chávez, la mediatización de la política, alcahuetería y complicidad con la corrupción y el nepotismo, son las causas reales de este fracaso político histórico y exponen al  proceso,  en  el  corto  plazo,  a  grandes retrocesos,  incluso  en  los  logros evidentes a los que nos hemos referido.

De allí  que se hace necesario que el  pueblo  revolucionario, dotado  de esa  reserva  que  no  dudamos  en  calificar  de  chavista,  exija  la  ejecución inmediata   de   un   programa   básico   de   actos   y   medidas   revolucionarias urgentes que incluyen:

Asumir  la  crisis  ante  el  país  decretando y  asumiendo un  período  de “Emergencia Revolucionaria”

  1. Renuncia inmediata del  cuerpo  de  ministros  y otros altos  funcionarios y  reorganización  del  Gabinete  Ejecutivo y  del  Gobierno  Los ministros  y  el  vicepresidente  deben  poner  sus  cargos  a  la  orden  del pueblo.
  2. Sustitución de  la  Dirección  Nacional  del  PSUV  y  convocatoria  a  un Congreso   Extraordinario con   carácter   de   constituyente   y   plenos poderes  para  la  reorganización  del  Todos  los  dirigentes  del PSUV  con  altas  responsabilidades  políticas  deben  poner  su  cargo  a  la orden del pueblo.
  3. Consolidar y profundizar las políticas sociales incluyentes.
  4. Socialización del Sistema Financiero y del Comercio Exterior.
  5. Reorganización total de las empresas estratégicas: PDVSA, CORPOELEC, de telecomunicaciones, Empresas    de    Guayana,    Producción    y distribución de alimentos.
  6. Decretar una Ley “draconiana” contra la corrupción y el nepotismo.
  7. En consecuencia con   la   declaración del   período   de   Emergencia Revolucionaria:  movilización  de  todas  las  fuerzas  a  favor  del  proceso revolucionario  bolivariano  y  un  llamado  a  la  solidaridad  internacional ante  la  arremetida  imperialista  y  de  sus  representantes  del  fascismo criollo.

¡Instrumentemos el GOLPE DE TIMÓN para salvar la Revolución!

Ana Elisa Osorio             Jorge Giordani               Héctor Navarro

Caracas a los 09 días de diciembre de 2015-

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