Partido Comunista de la Argentina (PCA): Fuertes, organizados y a la ofensiva


Partido Comunista de Argentina (PCA)
Partido Comunista de Argentina (PCA)

PARTE DEL INFORME DEL PLENARIO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PCA 12 DE DICIEMBRE DE 2015

Fuertes, organizados y a la ofensiva

El Comité Central sesionó a pocas horas del multitudinario acto en que se despidió a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 9 de diciembre, que ha sido valorado como un altísimo punto del final del ciclo presidencial en una muestra de lo que puede el movimiento popular, y del que el Partido Comunista participó activamente.

El presente informe se propone realizar un balance del dificultoso proceso electoral que hemos enfrentado y no del ciclo kirchnerista en su extensión, cosa que deberemos realizar en breve.

Este proceso electoral lo afrontamos en el contexto de una crisis capitalista que continúa y se profundiza.

Un claro ejemplo de la enorme crisis humanitaria en que está sumergido el mundo actual, la que se ha hecho evidente para muchos a partir de la situación de los mal llamados migrantes en Europa -que son en realidad fugitivos que buscan refugio en algún lugar donde el hambre no sea una realidad cotidiana, las enfermedades no los azoten y las bombas no caigan sobre ellos- (Miles de africanos viven cotidianamente esta situación al interior de África, pero eso es invisibilizado, solo llama la atención cuando llegan a Europa). El capitalismo hambrea y bombardea poblaciones enteras y destruye países con ejércitos mercenarios, como en el caso de Libia y ahora de Siria, con la “otanización” de los países del ex pacto de Varsovia. Y luego pretenden, con métodos militares y genocidas, impedir la llegada de inmigrantes desesperados.

Esta situación es heredera de décadas de intervencionismo guerrerista y expoliador en Medio Oriente y en el norte y otras regiones de África, zonas para las cuales se han pretendido solucionar los problemas por la vía militar, en conjunto con Israel y en ocasiones con Francia y otras potencias.

No quedan dudas de que el capitalismo es el generador de estas grandes catástrofes humanitarias en diferentes regiones.

Para sostener su mellada hegemonía, el imperialismo recurre cada vez con más asiduidad a bombardeos, invasiones, golpes blandos y planes de desestabilización provocando una suerte de tercera guerra mundial en partes. Como sabemos, en su crisis el imperio se vuelve más salvaje, más peligroso.

La solución pasa necesariamente por resolver la contradicción existente entre un sistema que ha generado capacidades para producir enorme cantidad de bienes y servicios, pero que excluye a grandes porciones de la humanidad del acceso a los mismos al marginarlos del trabajo, la producción y el consumo, en un planeta que ya cuenta con más de 7.000 millones de habitantes de los cuales más de 1.000 millones sufren condiciones de pobreza y hambre estructural.

Las denuncias sobre esta realidad del capitalismo, sobre la gran contradicción que representa el patrón de consumo del capitalismo con la subsistencia del planeta, quedaron también manifestadas en la Cumbre Climática realizada en Paris, donde Evo Morales dijo con claridad: “No tenemos que robar lo que les pertenece a los otros. Hay países que están siguiendo el patrón capitalista, codicioso, depredador y concentrador de riquezas en una sola mano, que genera pobreza y degradación. No hay que seguir esos patrones de consumo y gasto. No nos robemos el espacio atmosférico”.

La consecuencia de estas políticas es presentada con fingido asombro y tono de denuncia impostado por algunos intelectuales, que gustan presentarse como críticos y descubren que existe una tremenda desigualdad.

Pero esta denuncia no saca las conclusiones obvias y terminan planteando la falacia de un capitalismo más justo, serio, humanizado. Imposible.

Avanza la crisis en Grecia y continúan los peligros que acechan a España y otros países con el consecuente crecimiento de la inestabilidad política. Insistimos en nuestra posición de no mirar ingenuamente la situación y pensar que la crisis se puede resolver a favor de los pueblos sin afrontar la construcción de poder popular.

La “democracia ejemplar” y el “estado de bienestar” reivindicados por Europa, van quedando en el recuerdo, mientras se aplica el neoliberalismo más ortodoxo y avanzan los grupos fascistas como sucedió en la última elección en Francia.

La situación es compleja. Una vez que el discurso de la “amenaza roja” quedo atrás, el discurso sobre las “nuevas amenazas” que debe afrontar el mundo capitalista y la democracia liberal burguesa, ha ganado terreno haciendo foco en el terrorismo islámico, el narcotráfico y los gobiernos populistas entre otros. Frente a este panorama, surgen hoy nuevas articulaciones relativamente autónomas que, si bien no se constituyen en alternativas nítidamente antagónicas al sistema, expresan contrapesos a la dominación concentrada de los núcleos tradicionales del imperialismo.

Se trata de la tendencia hacia un mundo con nuevos polos de poder, con nuevos centros de desarrollo.

China ha logrado un significativo crecimiento, que la transforma en una gran potencia económica y despliega una política exterior de carácter global en una alianza principal con Rusia, e integrando espacios como los Brics y la Organización de Cooperación de Shangai. E incrementa notablemente su presencia en diversas regiones de Asia, África y América Latina.

Rusia, tras el colapso del “socialismo real”, ha mantenido, modernizado y reforzado su potencial bélico y últimamente ha incrementado su rol en la política internacional. Aprovecha sus capacidades militares y de exportación de energía, de la cual depende en buena parte Europa. Impulsa además la Unión Euroasiática con un conjunto de repúblicas ex soviéticas y relaciones crecientes en América Latina. China y Rusia construyen una alianza estratégica integral en creciente desenvolvimiento, que es considerada por los EEUU como la principal amenaza a su poder global.

AMÉRICA LATINA

En este contexto, debemos tomar conciencia de que en nuestra región estamos pasando de la ofensiva de los proyectos anti neoliberales a la contraofensiva imperial.

El imperio conduce su contraofensiva en base a la teoría de guerra de quinta generación aprovechando la condición de capitalismo dependiente de nuestros países y las limitaciones de los proyectos progresistas que afectados por las ideas de capitalismo serio y humanizado se imponen límites coartando el avance hacia cambios estructurales valiéndose de las maniobras de restauración conservadora.

América Latina sufre necesariamente las consecuencias de la crisis capitalista y se acentúan los intentos de reforzar el control estratégico de la región por parte de los EEUU, no solo desde el punto de vista militar (4ª Flota, bases, etc.), sino con una diversidad de estrategias que se renuevan permanentemente, en primer lugar contra Venezuela y la Revolución Cubana, dado que en el nuevo tipo de relaciones que se han establecido no abandonan el propósito de ahogar al invicto socialismo y continua el bloqueo.

Esta contraofensiva se está dando cada vez de forma más articulada y está en pleno desarrollo en el plano militar, en el plano económico y en el plano mediático y cultural.

Esta articulación compleja de políticas de desestabilización en la región sigue teniendo su eje en Venezuela, con políticas de desestabilización interna y externa como lo demostraron los conflictos fronterizos con Colombia y el conflicto en Esequibo.

En las últimas elecciones parlamentarias se vio como la guerra económica lanzada por el imperio, sumada a su incesante campaña diplomática y mediática, erosionaron el respaldo de las bases sociales del chavismo, agotadas por años de desabastecimiento planificado, alza incontenible de los precios y auge de la inseguridad ciudadana.

Estas políticas del imperio, sumadas a errores propios que habrá que analizar con más profundidad, produjeron la victoria de la oposición y abre nuevos desafíos al gobierno de Maduro.

En Brasil, el gobierno de Dilma Rousseff otorgó todas las concesiones posibles a los intereses de la embajada norteamericana y de la oposición, sin embargo día tras día continua recibiendo feroces ataques a su debilitado gobierno. Sin lograr por el momento imponer el proceso de impeachment contra Dilma, la táctica del desgaste continua siendo jugada intensamente por la derecha brasilera. La persistente ofensiva de los Fondos Buitres sobre nuestro país, que hoy esperan recibir buenas señales por parte del nuevo gobierno, compone también esta ofensiva.

Frente a esto, los procesos de integración no solo han bajado en su intensidad, sino que los resultados electorales en Argentina y Venezuela, más las dificultades que enfrenta Brasil, los encuentran en retroceso y a la defensiva.

ARGENTINA

En este contexto finalizó el largo proceso electoral en nuestro país que luego del balotaje consagró a Mauricio Macri como presidente de la nación, y puso a la alianza Cambiemos en el gobierno de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires, de Jujuy, de Mendoza y, con importantes resultados electorales, en Córdoba y Santa Fe.

Lo sucedido merece un serio y detallado análisis.

Luego de 12 años de gobierno kirchnerista, donde los sectores populares y las capas medias lograron importantes avances y mejoraron significativamente su situación luego de la crisis del 2001/2002, una opción de derecha, que poco ha hecho para ocultar su verdadera concepción política y económica, llega por un acotado margen a ganar las elecciones con una alianza entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica.

Vale recordar que el partido político que conduce Mauricio Macri es un partido político de tendencia liberal conservadora, surgido de la alianza electoral conformada el 25 de mayo de 2005 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre los partidos políticos Compromiso para el Cambio, liderado por Mauricio Macri, Recrear para el Crecimiento, liderado por Ricardo López Murphy y el Partido Federal, cuyo principal referente fue Francisco Manrique.

La aparición del PRO en los últimos años en la política argentina marcaba a nuestro entender uno de los intentos más serios de saldar un viejo déficit que venía arrastrando la derecha en nuestro país, el de contar con un partido político de raíz conservadora, alineado con el ideario neoliberal, el que es presentado como parte de la corriente de las “derechas modernas” que se van desarrollando en todo el mundo.

Una vez desprestigiada la alternativa militar, los sectores más reaccionarios de las sociedades latinoamericanas (empresarios, Iglesia, oligarquía terrateniente, etc.) que en el pasado apelaban a los militares como vehículo para la defensa de sus intereses tuvieron que explorar nuevas alternativas dentro del escenario político de la democracia burguesa.

En Argentina, desde el retorno de la democracia en 1983, la reacción conservadora había tratado de presentar sin éxito a diferentes figuras políticas que pudieran atraer a las masas hacia los programas que defendieran sus intereses.

Hoy han logrado parar un partido que cumpla este cometido, y lo han hecho en el marco de una profunda reconfiguración del sistema de representación política que se viene dando desde la crisis de 2001 y que continúa desarrollándose.

La reconfiguración del sistema de representación política fue un proyecto encarado por el establishment político en su conjunto. En distintos momentos y en diferentes sentidos a este tema se refirieron Alfonsín y Menem durante el proceso que desembocó en el Pacto de Olivos, Chacho Álvarez en el llamado Consenso de Buenos Aires y también Néstor Kirchner durante las primeras fases de su gobierno.

El politólogo Ernesto Laclau había planteado que “lo más saludable que le puede pasar a las instituciones argentinas es que se consoliden grupos de centroizquierda y centroderecha que contribuyan al equilibrio del sistema político”.

En este esquema, la derecha ha ganado terreno en la construcción de su espacio.

El planteo de la construcción de un frente amplio y plural para defender y radicalizar el proceso no tuvo andamiento por la combinación de las limitaciones o debilidades de quienes lo proponíamos y la determinación de Néstor Kirchner primero y Cristina luego, de actuar al interior del Partido Justicialista. Como no podía ser de otra manera la no construcción de una fuerza frentista actuó como se ha visto favoreciendo la aparición de la fuerza de derecha.

Desde la izquierda y las fuerzas del campo popular también somos parte de este déficit en la construcción de la fuerza política y tampoco nos ubicamos fuera de la derrota electoral pero, sin duda, la mayor responsabilidad corresponde a la fuerza hegemónica de este espacio.

Esto quedó más que claro en las pasadas elecciones, donde presa del internismo del PJ y ante la ausencia de una fuerza frentista, hubo sectores que le sacaron el cuerpo a la elección, confiados en que igual se ganaba y, sobre todo, subestimando irresponsablemente a la derecha, lo que marca serios problemas en la conducción política del espacio.

No se trata de quedarse en esta constatación, pero hacer un análisis honesto de lo sucedido es fundamental para intentar que estos errores no se repitan ante una etapa política tan exigente como la que comienza.

Es también previsible que atravesemos un terreno de fuerte disputa al interior del justicialismo que, a decir de algunos miembros de la que fuera conducción gubernamental, acaba de sufrir su derrota más grande en democracia. Y otros dirigentes agregaron, en reuniones de las que participamos a horas de concluido el balotaje, que al ser por un margen tan reducido, lo que demuestra es un serio problema de conducción política.

El partido de Estado más importante de América Latina entra en un proceso en que carece de suficientes puntos de apoyo en el Estado, ya que perdió el gobierno nacional y los distritos más importantes, lo que dificulta muchísimo el reordenamiento de la estructura del PJ y es probable que potencie las contradicciones y conflictos al interior de esa fuerza.

También se habló y se habla mucho de los planes de retorno de Cristina y sobre el rol que jugará la Cámpora y el kirchnerismo en un sentido amplio en estas circunstancias. Por ahora, sobre esta organización granean las críticas en relación a su papel en las elecciones, nos parece conveniente esperar para analizar esta situación y no resulta oportuno realizar pronósticos en estos momentos, pero cualquier plan de retorno es complejo y es sumamente apresurado especular sobre tan delicado tema. No obstante aspiramos a que las fuerzas que conforman ese espacio y se vieron en la Plaza de Mayo el 9 de diciembre expresando valiosos elementos de conciencia sobre derechos adquiridos y la voluntad de defenderlos, avancemos en su articulación.

Sí queremos destacar que estamos trabajando para mantener los vínculos y ver cómo se desarrolla la situación.

Dentro de los factores negativos que tiene la situación que emerge tras la derrota electoral, es evidente que el enemigo aparece con nitidez expresado en este gobierno de corporaciones que preside Mauricio Macri.

Lo que si nos permitimos decir es que el ordenador de todo esto no es el grupo Clarín, esto lo venimos señalando hace tiempo, el ordenador es la Embajada norteamericana que ordena también al grupo Clarín. La embajada es muy probable que no permita que cuajen las opiniones tremendistas de dispersión extrema del peronismo que circulan y que en todo caso se proponga una rearticulación del mismo en un espacio de centroderecha o derecha centro.

En realidad, las contradicciones con el kirchnerismo no se basaban en pretendidas concepciones de izquierda socialista atribuidas por algunos al kirchnerismo que siempre fue fiel a su discurso inicial de capitalismo serio, sino en la búsqueda que este realizaba de una hegemonía de centroizquierda para el peronismo.

En cuanto a las previsiones necesarias, hay que contabilizar por un lado la evidente decisión del PRO, tal como se había alertado, de configurar los planes de lo que debe ser un gobierno en latinoamérica, según lo dicta la embajada de los EEUU. Queda más claro que nunca, a saber: Un fuerte protagonismo de dueños y CEOs de distintas empresas con integrantes de ONGs y Fundaciones al servicio de la embajada: Susana Malcorra, IBM /Telecom; Pablo Avelluto, Random House-Mondadori; Juan José Aranguren, Shell; Guillermo Dietrich, Automotores Dietrich; Isela Costantini, General Motors; Rogelio Frigerio, Fundación Federar; Germán Garavano, ONG Unidos por la Justicia; Carolina Stanley, Fundación Grupo Sophia; Sergio Bergman, Fundación Argentina Ciudadana; Francisco Cabrera, Fundación Pensar; Luis Caputo, Deutsche Bank.

La agricultura a cargo de Ricardo Buryaile de Confederaciones Rurales Argentinas, núcleo duro de la Mesa de enlace y al frente del equipo económico, Alfonso Prat Gay proveniente de la Banca Morgan.

Un “equipo” a la medida de la oligarquía y la burguesía transnacional que se completa con políticos como Marcos Peña, Patricia Bullrich, Jorge Triaca hijo, Esteban Bullrich, Jorge Lemus, Oscar Aguad y Hernán Lombardi entre otros. Un verdadero gobierno de clase que actuará de acuerdo a su ADN liberal, lo que indica que es correcto tener previsiones acerca de la devaluación y el ajuste, cabalgando sobre tarifas, como demuestra el aumento del ABL en Caba y el aumento del Transporte en Córdoba, una modificación negativa de los subsidios, aumento de la canasta básica, fuerte ofensiva contra el programa de precios cuidados, derogación de las retenciones, etc.

Un párrafo especial merece la metodología del gobierno Macri basada en el uso indiscriminado de los DNU acompañados de frondosas violaciones a la Constitución. Paradójicamente los defensores de la República y firmes acusadores de CFK por sus supuestos avances anti constitucionales acaban de designar por decreto a dos miembros macristas de la Corte Suprema de Justicia invocando falsamente facultades conferidas por la Constitución Nacional, hecho sin antecedentes en gobiernos elegidos democráticamente en los siglos veinte y veintiuno. Es lícitamente avasallar las instituciones. Se termina el discurso de los globos y la alegría y aparece un gobierno con un discurso basado en hechos de carácter avasallante y autoritario. El recurso de no convocar a extraordinarias del Parlamento será utilizado para producir ataques sobre la Ley de Medios, provocar la renuncia de la Procuradora Gils Carbó y otros objetivos.

Como la experiencia acredita que la represión acompaña los ajustes como la sombra al cuerpo y ya se han producido acciones represivas como el caso del ataque policial al local de la Cámpora en Vicente López o el hostigamiento a nuestro local Inaglinella en Rosario y preparativos amenazantes contra las protestas en Jujuy.

Viene al caso entonces retomar nuestro reiterado reclamo de derogación de la Ley Antiterrorista.

Originalmente se legisló contra el hecho de “aterrorizar a la población o coaccionar a las autoridades” como figura penal especial. Posteriormente (todo durante la administración kirchnerista) se varió el criterio, se abandonó la idea de una figura específica, y se pasó a algo aun más lesivo: reformar el artículo 41º del Código Penal, que está ubicado en la “Parte General” del mismo, lo que impactará directamente en “todo” el Código, en “todas” sus figuras sin excepción alguna. Dice que el autor de “cualquier delito” (son cientos de distintas figuras particulares) verá aumentado nada menos que el 100% de su escala punitoria, si realizó ese delito con el ánimo por añadido de “aterrorizar a la población o coaccionar a las autoridades”.

El reciente editorial del diario La nación es una muestra del espíritu vengativo de la derecha frente a los avances en el tema del juicio a los genocidas y su voluntad de retrotraer la situación. Al tiempo que destacamos la respuesta de los trabajadores del diario, debemos trabajar para lograr el 24 de marzo una única y gigantesca movilización de frente popular contra la derecha y sus políticas de ajuste y represión.

El Partido Comunista, luego de cada una de las dos producciones legislativas sucesivas, culpó al Gafi (Grupo de Acción Financiera Internacional) como auspiciador, generador y terrible controlador, que impuso al Congreso el dictar la primera y la segunda norma. Por ello exigió la inmediata derogación. En ambos casos presentó sendos proyectos de derogación en la Mesa de Entradas de la Cámara de Diputados.

Los militantes kirchneristas manifestaron que “Cristina jamás aplicaría a nadie esta norma”. Fue verdad, pero también es cierto que ahora (como era previsible) ya no está Cristina y la ley sigue en vigencia.

Por eso persistiremos en reclamar su derogación.

Esto pinta un panorama de fuertes peligros que preanuncia un horizonte de recesión y fuertes conflictos económico/sociales como dijimos en anteriores Comités Centrales y desarrollamos en la Nota editorial de Cuadernos Marxistas nº 7, en mayo de 2014 cuando decíamos que: “Lo que queda claro es que viene un periodo de conflicto y de lucha. De cómo nos movamos en el mismo dependerá el balance que podamos sacar. La participación firme y decidida en el conflicto social sigue siendo la clave para el crecimiento de toda fuerza revolucionaria, por lo cual debemos impulsar con mayor decisión la presencia del Partido y la Fede en el mismo”.

Frente al avance de la derecha en nuestro país, que como venimos diciendo parte de un plan regional del imperialismo para desestabilizar y frenar el impulso de los gobiernos de izquierda o progresistas, a partir de la misma llegada de Chávez en Venezuela, que no se han alineado automáticamente con sus intereses, convencidos de que es tanto para la Argentina como para el resto de la región, los comunistas estuvimos y estamos donde debíamos estar, enfrentando a la derecha y luchando para dejar una puerta abierta para la radicalización de estos procesos.

Este cuadro nos indica que el kirchnerismo tiende a agotarse si no relanza el proyecto nacional y popular con claros objetivos de transformación estructural del país.

Esto no quita que no debamos ejercer una constructiva autocrítica sobre nuestras falencias, sobre las dificultades que hemos afrontado para tonificar al Partido, hacerlo más fuerte y organizado para contribuir de mejor forma a la construcción del frente de liberación nacional y social, de carácter anticapitalista y con miras al socialismo, que nos planteamos como objetivo estratégico desde nuestro 16º Congreso.

Desde el punto de vista de la autocrítica, debemos ubicar que el grave problema fue haber llegado a la crisis de 2001 sin una fuerza para actuar e incidir en la misma.

En esas condiciones nosotros hicimos muchos esfuerzos en nuestra política frentista: intentamos preservar IU, construir una agrupación más amplia,( el Encuentro de Rosario), sostener la unidad de la CTA y no tuvimos éxito en estos cometidos.

Finalmente construimos el NE con el EDE, que tuvo una presencia destacada en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires del 2009, cuando llegó al casi 6% de los votos.

Un problema de esta etapa a ser tenido en cuenta ha sido la fuerte vocación hegemonista predominante en el gobierno que dificultó el proceso de unidad popular también condicionado por el paternalismo estatal sobre el movimiento de masas en contraste con la debilidad de los enfoques de poder popular.

Así como en la desarticulación de la CTA y del Encuentro de Rosario, hubo una acción manifiesta también en la desarticulación del NE, una acción que se manifestó en la cooptación del Nuevo Encuentro marginando al Partido Comunista. Quisimos pero no supimos ni pudimos sacudirnos esos condicionamientos y plantear un papel más autónomo del partido.

De los lineamientos que planteaba nuestra táctica, supimos estar en contra de algunas de las cosas más graves como la Ley antiterrorista, supimos estar muy a favor de las medidas positivas grandes y pequeñas que se lograron, particularmente la política de ruptura de las relaciones carnales y el No al Alca, pero nos faltó la acción independiente, pese a que habíamos realizado un trabajo considerablemente fructífero en nuestros Encuentros del Hotel Castelar al plantear algunas medidas programáticas indispensables para radicalizar el proceso, entre ellas la construcción de la fuerza, única forma de defenderlo y hacerlo avanzar.

Esto tuvo un hito significativamente negativo al fracasar nuestro intento de alcanzar un espacio parlamentario en la Ciudad de Buenos Aires, cuando una decisión asociada del Nuevo Encuentro nos privó del espacio para el PC, y nos condenó a no tener representación parlamentaria en la ciudad, lo que dificulta el accionar en las condiciones políticas de la actualidad.

Nuestra salida del NE se hizo en un momento tardío en que era muy difícil rearmar un perfil propio del Partido, que quedó atrapado por la política de “a mi izquierda está la pared”, el impulso mediático al troskismo, la promoción de un PC oficial que se hizo desde el gobierno (Pcce), y algunas medidas como el no presentarnos como fuerza propia en la Caba, cosa que deberá ser analizada a la luz de experiencias valorables como las de La Rioja y de Corrientes.

Hay que considerar que en la próxima etapa la participación del partido con su identidad, su nombre y sus colores en todas sus actividades, no solo en las luchas y en los conflictos, sino en los procesos electorales, será fundamental.

Esta autocrítica debe ser hecha con toda rigurosidad que incluye un sentido de las proporciones, hacerla desde nuestra fuerza y existencia concretas, reales, y los condicionamientos de la realidad y la lucha de clases. Este año el Partido debió, en una situación muy compleja, sortear muchas dificultades y peligros hasta lograr un posicionamiento que alcanzó el respaldo de la militancia y una importante repercusión en el pensamiento de izquierda y de otros sectores. Se trató de nuestra declaración: No nos da lo mismo. Debemos recordar las tensiones que nos impuso el festival de candidaturas lanzadas por el kirchnerismo y que logramos sortear en el Comité Central, cuando quedaron dos candidatos para las Paso en el FpV. Tomamos en ese momento una clara posición de acuerdo al interés de clase, que debe ser rescatada.

No debemos negar que nuestra opción anterior en el Comité Central, de apoyar la candidatura de Taiana. Nosotros privilegiamos en aquel momento su discurso de profundizar para defender, que se vio frustrada por su renuncia, lo que significó luego un importante esfuerzo de readaptación y el surgimiento de algunas desinteligencias que se expresaron en la frase: Scioli es nuestro límite, sin percibir suficientemente que esa caracterización, adecuada para un momento anterior, había quedado desactualizada por la evolución de la situación política.

Recordemos que nuestras críticas a los tibios enfoques desarrollistas de Scioli nos llevaron a afirmar que, tanto por oposición como por herencia nos exponíamos a una regresión conservadora. El desarrollo de la situación política desactualizó ese enfoque poniendo en el centro la peligrosidad del macrismo como lamentablemente se comprobó.

Sin duda el festival de candidaturas, como la campaña de desgaste al candidato previo a las Paso, fue uno de los problemas de dirección política que influyeron en la calidad de la campaña y en el resultado electoral.

Ni que decir de las descalificaciones durante la campaña electoral, expresadas en los ninguneos de la presidenta, los pases de factura de Aníbal Fernández, las declaraciones de Hebe de Bonafini, las actitudes contradictorias de Kicillof con el FMI, todo esto favoreció los planes de Cambiemos y su éxito electoral.

Hay que consignar que pasado el primer momento de estupor por los resultados, principalmente en la Provincia de Buenos Aires y con el candidato jugando un rol importante, hubo una tonificación del espacio del FpV, fundamentalmente de su militancia y su acción electoral, lo que se acentuó después del debate que significó un desenmascaramiento del “no discurso” de Macri.

En estas condiciones se llegó al resultado conocido y proponemos al Comité Central hacer un reconocimiento a la militancia del FpV y especialmente a la del Partido y la Fede que jugó un gran papel en esos difíciles días.

El temple y el compromiso demostrados en esa difícil situación pos primera vuelta, deben seguir guiando nuestro accionar en esta nueva etapa que viven tanto nuestro país como la región, donde una de sus características es la crisis del progresismo.

Como ya señalamos, el imperio conduce su contraofensiva en base a la teoría de guerra de quinta generación aprovechando la condición de capitalismo dependiente de nuestros países y las limitaciones de los proyectos progresistas que, afectados por las ideas de capitalismo serio y humanizado, se imponen límites coartando el avance hacia cambios estructurales, valiéndose de las maniobras de restauración conservadora.

Entendemos que en esta reconfiguración del sistema político, guiado como cada vez debe quedar más claro, por la embajada norteamericana, se busca dejar configurado un sistema de alternancia entre fuerzas de derecha y de centro contestes en estabilizar el sistema y darle perspectiva en base a esa alternancia. Esto no excluye la presencia de sectores de derecha fascista de larga tradición en el país. Pero también se abre un importante espacio para una izquierda antiimperialista, bolivariana, y los comunistas debemos trabajar para que este espacio se concrete.

Este parece ser el objetivo, lo que no quiere decir que se dará automáticamente, será un proceso lleno de tensiones, contradicciones, idas y vueltas como sucede con toda construcción política.

Frente a esto los comunistas debemos encontrar una adecuada relación entre el desarrollo de la fuerza propia y las alianzas que establezcamos, teniendo en cuenta que estas construcciones se deben orientar a la acumulación y a un rápido paso a la ofensiva contra el gobierno de la derecha.

Debemos fortalecernos para ser una fuerza que participe positiva y efectivamente en esta construcción, combinando una fuerte política de amplitud y unidad con determinación para no subordinarse a los métodos de construcción de nuestros aliados apuntando a superar definitivamente nuestra tendencia a actuar como fuerza de apoyo.

Es fundamental que continuemos profundizando nuestro desarrollo en los principales movimientos de masas, desde ya en el movimiento obrero, donde podemos consignar algunos avances logrados por la Conat, como se vio en su IV Congreso, que deben ser afianzados y potenciados, en el trabajo del MTL potenciando su crecimiento en el territorio, en los distintos planos en que actúa, en el movimiento estudiantil, donde aún tenemos mucho por trabajar y recuperar el lugar de la Fede y el Partido en el mismo, continuar nuestro desarrollo en los sectores agrarios con el MCL donde también obtuvimos algunos avances y por supuesto nuestro trabajo en los temas de género donde jugamos un importante papel en el 30 Encuentro Nacional de Mujeres realizado en Mar del Plata.

El rumbo anunciado por el gobierno de Cambiemos ya está causando fuertes aumentos en el costo de los alimentos y preanuncia incrementos significativos en el transporte y en los servicios (agua, luz, gas, etc.). Todos fenómenos negativos que se incrementarán con la derogación de las retenciones y las medidas devaluatorias, lo que en su conjunto apunta claramente a un modelo de baja del llamado costo argentino sobre la base de la disminución del salario real. Esto plantea claramente la importancia de la defensa del salario y en consecuencia de las paritarias junto a la tradición de lucha barrial reivindicativa.

Ante el nuevo ciclo político y su claro carácter de clase, neoliberal, conservador, que tiene un plan definido para el país y la región, el Partido Comunista debe plantarse como un partido de oposición en defensa de los derechos agredidos.

Esta posición debe ir más allá de la retórica declamadora, asumir una actitud combativa y a la ofensiva siendo protagonistas en el terreno de la movilización y el conflicto según la situación lo exija, con capacidad para garantizar la movilización y la lucha organizada de los movimientos populares, con sólidas propuestas programáticas que ayuden a gestar una alternativa al proyecto de Cambiemos.

En este sentido es fundamental no dejarse arrastrar por posibles repeticiones de errores como el de subestimar las capacidades de la derecha, por la tentación en la que caen algunos de anunciar para el gobierno de Macri un final similar al de De la Rúa, sin tener en cuenta el ímpetu que ha tomado la derecha en nuestro país y en la región. Reivindicamos nuevamente la posición guevarista. “No se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así…”

Todo esto debe plantearnos el objetivo central de conformar un Partido Comunista fuerte, latinoamericanista, con un claro sentido de unidad para la lucha; con autonomía política; que sostenga la independencia de clase; organizado y capaz de desarrollar una agenda vinculada a los conflictos, que tenderán a crecer exponencialmente con el gobierno de Macri.

Un Partido en franca recuperación de la estructura organizativa leninista donde sus principales organismos son el Comité Central y la Célula, un Partido que planifique y ejerza la crítica y la autocrítica. Con capacidad para que sus cuadros actúen intensamente en la construcción de poder popular, con espacios propios y autónomos en el movimiento de masas. Con capacidad para desarrollar una amplia política de alianzas, superando todo resabio de esa negativa tendencia a vernos como una fuerza de apoyo y trabajar con nuestros aliados buscando que se abran paso las ideas de la revolución anticapitalista, antiimperialista y comunista. Los problemas de los procesos latinoamericanos están atados a las fuertes limitaciones del progresismo, lo que abre posibilidades y al mismo tiempo la responsabilidad al Partido Comunista como portador del enfoque revolucionario.

Tenemos programa, organización, extensión territorial, periódico. Los elementos están, tenemos que utilizarlos, hacerlos crecer y potenciarlos para fortalecer al Partido.

Un Partido comunista fuerte, organizado y a la ofensiva es el mejor aporte que podemos hacer a la unidad del campo popular.

Sabemos construir, conocemos las derrotas. La plaza del 9 de diciembre y las recientes movilizaciones nos muestran un potencial que nos tiene que animar a generar las mejores condiciones para nuestro trayecto revolucionario.

Luchemos con las banderas del Che, Fidel, Chávez, de Tosco, del negrito Avellaneda, de Teresa Israel, del Toto Zimerman y Rafael Gamarnik, de nuestra querida Fanny y de todos nuestros mártires desaparecidos, asesinados, que nos precedieron en la lucha.

Mucha fuerza organizada para los tiempos que se vienen. A militar con energía y la impronta de nuestras convicciones entonces.

Fuente: Solidnet.org

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