Agenda imperialista contra Venezuela (y III)


Respuestas políticas y organizativas del pueblo trabajador y sus fuerzas revolucionarias

Departamento de Política Internacional del PCV

Como se ha explicado –con base en el revelador documento titulado «Operación Venezuela Freedom-2», firmado por el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de EEUU, fechado 25 de febrero de 2016–, para la agresión e intervención contra nuestro país, emplean «recursos diplomáticos, de información, militares, económicos, financieros, de inteligencia y jurídicos».

La Guerra No Convencional prioriza los actores no estatales, los derechos humanos militarizados de acuerdo a la agenda de la globalización neoliberal, los cómplices mediáticos, los operadores empresariales y los intermediarios políticos con sus respectivos lobbys y escritorios jurídicos.

En el caso de Venezuela, la Guerra No Convencional abarca 12 “recomendaciones” hechas por el Comando Sur, de las cuales las últimas cuatro son:

  1. «No se puede dejar a un lado el esfuerzo que hemos venido haciendo para vincular al gobierno de Maduro con la corrupción y el lavado de dinero (…) para demostrar la vinculación de los personeros del gobierno (…) sumariados en la Orden Ejecutiva. En estas coordenadas, hay que desarrollar campañas mediáticas con los testigos protegidos que colaboran con la aplicación del decreto del 9 de marzo de 2015».
  2. Al abordar la cuestión militar, detalla el documento cómo han «ganado adeptos en sectores institucionalistas» producto de su «exitosa campaña». No obstante, es preocupación del Comando Sur que, según su propio lenguaje, «existe una alta probabilidad de que los mandos identificados con el chavismo duro ofrezcan resistencia, sobre todo en unidades élites que históricamente se han alineado con el régimen. Por eso, hay que sostener el trabajo de debilitar ese liderazgo y anular su capacidad de mando».
  3. «Lectura similar es necesario hacer en relación al empleo que va a hacer el gobierno de las llamadas milicias y colectivos armados. La presencia de este personal combatiente y fanatizado en las ciudades priorizadas en el plan, se convierten en obstáculos para las movilizaciones de calle de fuerzas aliadas y grupos opositores, siendo también un impedimento para el control efectivo de instalaciones estratégicas. De allí la demanda de su neutralización operativa en esta fase decisiva».
  4. «Si bien en la situación militar no podemos actuar ahora abiertamente, con las fuerzas especiales aquí presentes hay que concretar lo ya anteriormente planificado para la fase 2 (tenaza) de la operación. Los entrenamientos y aprestos operacionales de los últimos meses, con la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo en la base de Palmerola, en Comayagua –Honduras, la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur–, permite colocar tales componentes en condiciones de actuar rápidamente en un arco geoestratégico apoyado en las bases militares de ‘control y monitoreo’ en las islas antillanas de Aruba (Reina Beatríz) y Curazao (Hato Rey); en Arauca, Larandia, Tres Esquinas, Puerto Leguízamo, Florencia y Leticia, en Colombia; todo ello como Lugar de Operaciones de Avanzada (FOL), con proyecciones sobre la región central de Venezuela donde se concentra el poderío político-militar», para luego enumerar los activos militares dispuestos para la operación. 

    Muy claramente el almirante Tidd ahonda en el contenido y alcance de las acciones de Guerra No Convencional:

    «En estas 12 recomendaciones están involucrados aspectos políticos, económicos y militares que son parte de planes estratégicos de nuestro gobierno, las cuales vienen siendo impulsados por múltiples agencias y a los que se apega el Comando Sur de EEUU.

    En correspondencia con esa guía de planeamiento, he enfocado mis esfuerzos en cuatro áreas principales: garantizar que seguimos siendo el primer socio de seguridad de elección en este hemisferio; profundizar en la colaboración entre las agencias generando confianza, plataforma de innovación para el Departamento de Defensa y planificación de operaciones críticas y transregionales como esta Operación Venezuela Freedom-2 donde se involucran comandos combativos y socios interagenciales. Vamos a seguir construyendo alianzas que protegen nuestros intereses, defender nuestro territorio, defender el bien común mundial, y avanzar la seguridad, el buen gobierno, frente a las amenazas como las que presenta el régimen opresivo de Venezuela.

    Por esto en la planificación hay cuestiones particulares que nos atañen, donde debemos elaborar planes específicos que operacionalicen las recomendaciones, tal como se reseñan en los apartados y documentos anexos, siendo la tarea del día de esta Junta Evaluativa, por lo que ordeno la mayor atención y esfuerzo en la reunión.»

    Ofensiva multifacética

    La actual amenaza del imperialismo estadounidense contra el proceso político antiimperialista venezolano no sigue el guión tradicional de las invasiones o del golpe de Estado, sino que adopta formas no convencionales de guerra: aprovechamiento del conflicto social y la descomposición política, operaciones psicológicas, espionaje electrónico empleando el outsourcing de inteligencia, operaciones encubiertas con fuerzas especiales.

    Por eso en la táctica combinan diversas formas de lucha: legales, pacíficas, violentas y armadas, siendo la actividad militar un cierre del plan, donde se incluye por supuesto el bombardeo masivo, empleo de todo el poder de fuego. Igualmente, evitando pagar el costo político de la agresión, emplean fuerzas títeres o mercenarios de todo tipo.

    Con este enfoque utilizan diferentes políticas:

    Acciones económicas, desabastecimiento, especulación, sanciones, presión con los precios del petróleo, uso de la calificación de riesgo, manipulaciones monetarias y financieras.

    Organización sistemática de operaciones psicológicas («OPSIC») que desacrediten e ilegitimen al poder público (CNE, TSJ). Las «OPSIC» son la herramienta más utilizada para aumentar al máximo la conflictividad y el cuadro de ingobernabilidad y están centradas en distorsiones informativas, rumores, tergiversaciones, alarmas infundadas, todo ello dirigido a:

    – Desgastar por descomposición interna.

    – Estimular la conflictividad social.

    – Fomentar rivalidades fronterizas.

    – Explotar déficits y carencias económicas-sociales.

    – Generar desconfianza e incertidumbre.

    – Deslegitimar el liderazgo.

    – Propiciar la ingobernabilidad.

    – Paralizar e inhibir las fuerzas de seguridad.

    En el marco de dicha estrategia se emplean tácticas y procedimientos políticos orientados a explotar los conflictos sociales como vector de acumulación de fuerzas en lo militar:

    – Combinación de la lucha de calle y el ejercicio de la violencia.

    – Empleo de formas embrionarias de lucha armada.

    – Operaciones comandos con fuerzas especiales (mercenarios, pranes, paramilitares, policías).

    – Acciones de calle, matizada por la violencia armada y no armada.

    – Aparecen los grupos armados bajo el pretexto de contestar la represión.

    – Inserción de fuerzas especiales extranjeras, que entrenan y arman a los actores oponentes.

    Con sus acciones, el imperialismo espera lograr el siguiente impacto político-militar:

    a.- Cuadro de ingobernabilidad y pérdida de legitimidad.

    b.- Desgaste de las fuerzas de seguridad del Estado.

    c.- Fijación en el terreno y pérdida del control territorial.

    d.- Parálisis e inhibición de algunos componentes.

    e.- Pronunciamiento de desertores y mandos renegados.

    Revertir retrocesos

    El imperialismo tiene como prioridad recuperar sus niveles de influencia y dominio en América Latina y el Caribe, facilitado hoy por los retrocesos de los diversos proyectos progresistas-reformistas, incluido el de nuestro país, sobre todo por inconsistencias, errores y deficiencias de los gobiernos.

    Por eso, el 32° Pleno del Comité Central del PCV (21 de mayo de 2016) señaló que el creciente deterioro en la orientación y apoyo popular se puede revertir si logramos acumular la fuerza necesaria, pero se requiere levantar la moral patriótica del pueblo.

    Se necesita identificar acertadamente las diversas vías de agresión imperialista, para lo cual es fundamental propiciar el análisis, estudio y discusión popular, especialmente en las organizaciones genuinamente revolucionarias.

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