90 años de Fidel, un revolucionario para todo tiempo


Fidel-Castro-ImagWladimir Abreu. Especial para TP

Llegó al mundo el 13 de agosto de 1926, en Birán, un pueblito del oriente cubano. Hijo del emigrado español Ángel Castro Argíz y la cubana Lina Ruz González.

A los seis años de edad es enviado a Santiago de Cuba a comenzar sus estudios, pues debido a su precoz inteligencia su padre consideró buscarle mejores escuelas. Estudió en los colegios La Salle y el de Dolores de los Jesuitas, pero culminaría su bachillerato en el colegio Belén de La Habana, en 1945, destacando como un gran deportista.

Ingresa en la Universidad de La Habana, cursa derecho; allí Fidel lee literatura revolucionaria, abriéndose a sus ojos una nueva perspectiva del mundo, empieza a trascender el fenómeno y a ver la esencia de las injusticias en el mundo. Es elegido delegado de curso de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).

Fidel se solidariza con la lucha del pueblo dominicano frente a la dictadura de Trujillo, participando en 1947 en la fallida expedición de Cayo Confites, salvándose milagrosamente cuando el gobierno lacayo cubano detiene en el mar a los expedicionarios, Fidel se lanza por la borda del barco y escapa nadando.

En 1948 participa como delegado de la FEU en las protestas contra la IX Conferencia Interamericana en Bogotá, justo el día que se reuniría con Jorge Eliecer Gaitán éste es asesinado; Fidel fue testigo de excepción de los terribles sucesos del «Bogotazo», los cuales le impactarían profundamente.

Hasta la victoria

En 1950 culmina la carrera de derecho. Fidel se había acercado al Partido Ortodoxo de Eduardo Chibás, quien denunciaba de manera enérgica la corrupción imperante en el gobierno, pero, en 1951, cuando éste no fue capaz de presentar unas pruebas de peculado que se había comprometido a presentar, se suicida en medio de una transmisión radial en vivo. Fidel asume la vanguardia en el combate al gobierno corrupto de Carlos Prío Socarrás.

En 1952, ante la posibilidad de que el Partido Ortodoxo ganara las elecciones, unos militares bajo la aprobación del Pentágono, derrocan el 10 de marzo al gobierno y colocan a Fulgencio Batista, quien sería un fiero guardián de los intereses del imperialismo yanqui y de la oligarquía terrateniente y mafiosa cubana.

Desde el primer momento Fidel organiza un movimiento que denuncia los crímenes y fechorías de la dictadura militar. Viendo que los canales de la lucha política legal son cerrados por Batista, Fidel y sus compañeros ven necesaria la organización de una insurrección popular que ponga fin a la dictadura; en esa línea deciden organizar el 26 de julio de 1953 el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, para iniciar un levantamiento popular. La operación la dirigió Fidel; el segundo comandante fue Abel Santamaría, quien luego sería bestialmente asesinado; y, le seguía Raúl Castro.

La acción militar del 26 de julio fracasa, la pérdida del factor sorpresa, la disparidad de fuerzas y la inactividad de las masas, deciden el resultado; pero, pese a esta derrota, la acción deja honda huella en el pueblo cubano y convierte a Fidel en la cabeza visible en la lucha contra la dictadura. De su posterior juicio y su defensa ante los tribunales del opresor, surge su histórico alegato «La historia me absolverá».

Tras 22 meses de prisión, Fidel y sus compañeros son amnistiados por Batista en una maniobra para calmar las luchas populares; los revolucionarios pronto viajan a México a reorganizar las fuerzas y comenzar nuevamente la lucha contra la tiranía.

Así, el 2 de diciembre de 1956, junto a 82 expedicionarios, desembarca en su amada isla. Esta acción debía coincidir con un levantamiento popular preparado por Frank País y los compañeros que combatían clandestinamente en la isla, pero se retrasan por el mal tiempo y el levantamiento fracasa. Los momentos iniciales de la lucha en la Sierra Maestra fueron duros, los expedicionarios del Granma son diezmados, pero Fidel no ceja en su empeño.

Pero las masas populares y campesinas fueron comprendiendo la necesidad de la lucha y Fidel a la cabeza del «Movimiento 26 de Julio» junto al Partido Socialista Popular (comunista) y el Directorio Revolucionario «13 de Marzo», construyen un sólido ejército guerrillero junto a un poderoso movimiento en las ciudades.

Tras 25 meses de lucha, el 1º de enero de 1959 triunfa la Revolución Cubana, los barbudos –como eran conocidos– entran en La Habana. Cuba se convierte en el primer territorio libre de América.

Dignidad y firmeza

La lucha contra el analfabetismo, la reforma agraria, la instauración de la salud y la educación públicas, la erradicación del hambre, la reducción de los alquileres, serán de las primeras medidas para combatir siglos de miseria y explotación del pueblo cubano.

El 23 de enero de 1959, a pocos días del triunfo, Fidel visita Caracas y participa en un mitin gigantesco para conmemorar el primer aniversario de la victoria popular de los venezolanos contra la dictadura perezjimenista.

El 14 de julio de 1959 Fidel apoya a los revolucionarios de la expedición internacionalista de Maimón y Quebrada Honda, donde participan varios jóvenes venezolanos de la Juventud Comunista; esta expedición es aniquilada por Trujillo.

La Revolución Cubana, su carácter antiimperialista y su opción marxista-leninista hacia el Socialismo, pronto enfrentan el cerco yanqui, expresado en el bloqueo económico y la agresión militar, como la fracasada invasión mercenaria en Playa Girón (16 de abril de 1961), en donde Fidel nuevamente demuestra sus dotes de estratega militar.

Fidel es el gran símbolo americano del siglo XX en la lucha revolucionaria y comunista; desde su ingreso combativo a la universidad han pasado más de 70 años; combatiente irreductible contra el imperialismo, destacando su activa solidaridad con la lucha de los pueblos africanos contra el colonialismo, la epopeya de Cuito Cuanavale que incidirá directamente en la liberación de Namibia y el fin del Apartheid; su campaña internacional contra el pago de la deuda externa como mecanismo de dominación y expoliación de los pueblos del mundo.

Su firmeza marxista-leninista triunfó ante la contrarrevolución en el campo socialista a finales de los 80 y principios de los 90, cuando muchos antiguos comunistas arrojaban con vergüenza las banderas y los principios y se arrastraban ante el capital; Fidel, el Partido Comunista y el heroico pueblo cubano siguen avanzando y siendo ejemplo de justicia, dignidad y lealtad a los principios.

La actual crisis capitalista demuestra la certeza de la línea de Fidel, y que la opción es el Socialismo.

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