¿Quién es quién en el gabinete de Trump? (y II)


Radiografía de la “nueva” administración de la Casa Blanca

Departamento de Política Internacional del PCV

Especial para TP

Transcurridos los primeros días de controversias tras la toma de posesión de Donald Trump como presidente, el panorama político de EE.UU., lejos de estabilizarse, se ha complicado todavía más, confirmando la existencia de una intensa disputa en ese país entre distintas fracciones de la clase dominante. El comportamiento de Trump no responde por entero al orden establecido desde hace décadas por el régimen bipartidista, lo que provoca tensiones tanto entre los dos partidos como dentro del propio partido republicano, y encontronazos entre diversas partes del aparato institucional de gobierno.

Así, han quedado en evidencia los desacuerdos entre los poderes del Estado acerca del alcance legal de las acciones ejecutivas del presidente, cuyo estilo de gobierno autoritario y personalista ha chocado con los mecanismos de balance y control previstos por el ordenamiento jurídico de EE.UU. Un ejemplo ha sido el decreto presidencial de prohibición de entrada al país de viajeros de siete países de mayoría musulmana, cuya validez fue cuestionada por el personal diplomático profesional del Departamento de Estado, por la secretaria encargada del Departamento de Justicia (inmediatamente destituida por Trump), y por los fiscales generales de varios estados, lo que resultó en una decisión judicial que lo anuló al menos temporalmente.

Pero el escenario en que más claramente se ha puesto en evidencia esta tensión es en el Senado, cuyos debates para la confirmación de los nominados por Trump para ocupar las secretarías del gabinete de gobierno y otros altos cargos, han sido complejos e intensos, con episodios inéditos en la historia política de EE.UU. La duración de los debates de confirmación ha sido inusual, lo que ha demorado la plena asunción del nuevo gobierno hasta extremos nunca antes vistos; de hecho, al iniciar su quinta semana en el cargo, Trump contaba sólo con nueve secretarios confirmados por el Senado, menos que ningún otro presidente estadounidense desde George Washington en 1789.

Otro evento sin precedentes fue el voto de desempate emitido por el vicepresidente Mike Pence como presidente del Senado, tras la imposibilidad de lograr una mayoría republicana favorable a «Betsy» DeVos, la nominada para la Secretaría de Educación. Los senadores demócratas hicieron uso de la palabra de manera ininterrumpida por más de 20 horas tratando de captar un voto republicano adicional para bloquear la confirmación de la multimillonaria y muy impopular nominada, pero al fallar en su intento, se hizo necesaria la presencia de Pence, quien se convirtió así en el primer vicepresidente de toda la historia en ejercer el voto en un debate de este tipo.

Para lograr tal resultado, los republicanos necesitaron asimismo el voto del senador Jeff Sessions, nominado para la Secretaría de Justicia, por lo que su propio debate de confirmación fue pospuesto a fin de que pudiera votar en la confirmación de DeVos. Sessions es otro de los más polémicos nominados de Trump, debido a su historial de actos y declaraciones discriminatorias contra las minorías étnicas y sexuales, que impidió hace 30 años su confirmación como juez federal.

Durante el debate de hace unos días, los senadores demócratas hicieron uso de la transcripción de los documentos e intervenciones que condujeron a que Sessions fuera rechazado en 1986, lo que produjo otra insólita situación: el silenciamiento de una senadora demócrata por orden de la dirigencia republicana, bajo el subterfugio de la supuesta violación de las normas de debate en la cámara alta.

Como vemos, el arranque de la administración Trump ha sido extraordinariamente accidentado. Y en vista del perfil personal y político del resto del equipo de gobierno nominado por el presidente, y en medio de la cada vez más evidente agudización de las tensiones políticas y sociales en el país, es de esperar que las dificultades continúen todavía por algún tiempo antes de que la mayoría republicana en el Senado se imponga definitivamente y logre la confirmación del resto de los nominados.

Continúa el prontuario

George «Sonny» Perdue, Secretario de Agricultura. Ex-gobernador del estado de Georgia por ocho años desde 2003. Inicialmente elegido como demócrata y reelegido luego como republicano tras un polémico cambio de afiliación partidista, Purdue promovió recortes del gasto público, especialmente en educación y salud, y se opuso a las regulaciones de protección ambiental que obstaculizaban las actividades de las corporaciones petroleras. Acusado de comentarios racistas y de deformaciones de la historia de la Guerra Federal que pretendían enmascarar el pasado esclavista de su estado. Veterinario, ha tenido varias empresas del ramo, y es, junto con «Ben» Carson, uno de los menos acaudalados entre los secretarios nominados por Trump. Su confirmación por el Senado sigue pendiente.

Reinhold «Reince» Priebus, Jefe de Gabinete (no necesita confirmación senatorial). Presidente hasta enero del Comité Nacional del Partido Republicano; en su condición de dirigente máximo republicano, criticó a Trump varias veces durante la campaña, pero cambió de posición en las semanas finales antes de la elección. Abogado especializado en derecho corporativo, ha sido representante legal de varias empresas de diverso tamaño. Es considerado un conservador moderado en temas sociales. Su inclusión en el equipo de gobierno de Trump es interpretada como un gesto conciliatorio del presidente hacia el aparato partidista.

Stephen Bannon, Estratega y Consejero principal (no necesita confirmación). Si el moderado Priebus fue incluido para conciliar con el aparato partidista republicano, el ultraderechista Bannon fue incluido como gesto hacia las bases más extremistas del partido y el electorado. Trabajó por años en la gigante financiera Goldman Sachs, donde alcanzó el cargo de vicepresidente ejecutivo; luego creó su propia compañía de banca e inversiones, y se involucró en varias empresas de medios, especialmente cine y entretenimiento digital. Fue uno de los fundadores del sitio web Breitbart News, considerado uno de los principales centros de actividad de la llamada «derecha alternativa», distinguido por la virulencia de sus posiciones ultranacionalistas, racistas, xenofóbicas y sexistas. Durante la campaña electoral, emergió como una de las principales influencias en el ahora presidente Trump, y ha sido co-autor de los discursos y decretos más polémicos de éste. Su nombramiento causó revuelo entre las organizaciones y activistas de derechos humanos.

Mike Pompeo, Director de la Agencia Central de Inteligencia. Capitán retirado del Ejército, abogado y empresario en una compañía de servicios petroleros. Fue diputado en el Congreso por el estado de Kansas desde 2010 hasta su confirmación como director de la CIA hace unos días; se opuso a varias leyes reguladoras de las actividades de las empresas petroleras, y la Ley de Salud a Bajo Costo («Obamacare»). Como miembro del Comité Permanente de Inteligencia del Congreso, fue proponente de la expansión de la vigilancia telefónica y de internet contra los ciudadanos de EE.UU.; fue asimismo uno de los líderes de la investigación contra Edward Snowden, se opuso al cierre de la cárcel ilegal de Guantánamo, y criticó la regulación de las «técnicas especiales de interrogación» (tortura).

Scott Pruitt, Administrador de la Agencia de Protección Ambiental. Fiscal General de Oklahoma desde 2011, cargo desde el que ha luchado contra los derechos reproductivos de las mujeres, contra los derechos de las minorías raciales y sexuales, y contra la plena aplicación en ese estado de la Ley de Salud a Bajo Costo. Especialmente preocupante es su reiterada oposición a la regulación ambiental; en representación de Oklahoma, uno de los estados con mayor actividad petrolera, demandó a la agencia que ahora va a encabezar (EPA) para anular sus planes de energía limpia. Se ha resistido a las investigaciones acerca del impacto ambiental de la extracción petrolera por «fracking» en su estado. Su nominación a la EPA originó la protesta escrita de unos 500 funcionarios activos y retirados de la agencia, y ha sido descrita como el equivalente a poner «al zorro a cuidar el gallinero». Se espera un duro debate antes de su confirmación por el Senado.

Gary Cohn, Director del Consejo Económico Nacional (no requiere confirmación). Durante la campaña electoral, Trump repetidamente acusó a las empresas del sector financiero de explotar a la clase trabajadora; no obstante, entre sus nominados se cuentan varios antiguos ejecutivos bancarios, tres de ellos de la gigantesca corporación Goldman Sachs, incluyendo al multimillonario Cohn, quien renunció a su cargo de Presidente Operativo en esa empresa justo a tiempo para incorporarse al nuevo equipo económico de la Casa Blanca. Ha sido investigado por su participación en nombre de Goldman Sachs en el endeudamiento fraudulento de Grecia, y por violaciones cometidas por esa misma empresa en los meses anteriores a la explosión de la burbuja financiera de 2008. Cohn se ha convertido en el principal consejero de Trump en materias financieras y económicas, y se encuentra trabajando en la reducción de impuestos corporativos, la desregulación de las empresas financieras, y la financiación privada para el nuevo régimen de salud pública que sustituiría al «Obamacare».

General Michael Flynn, Consejero de Seguridad Nacional (no necesitaba confirmación). A pesar de que fue despedido por Trump tras sólo tres semanas de servicio por sus contactos no autorizados con la extrema derecha europea y con el presidente Putin de Rusia, es destacable su perfil. Con experiencia de combate en Grenada, Afganistán e Irak, se especializó en inteligencia militar; tras su retiro fundó una compañía de asesoría, que obtuvo contratos tanto del gobierno estadounidense como del de Turquía y otros. En la tradición de Henry Kissinger con Richard Nixon, Zbigniew Brzezinski con Jimmy Carter y Condolezza Rice con George W. Bush, es considerado un militarista extremista. En 2012 fue nombrado director de la agencia de inteligencia nacional, pero fue destituido al poco tiempo por el presidente Obama por su estilo autoritario y sus desacuerdos con la política oficial hacia Siria. Partidario de acciones militares contra Irán y del endurecimiento de posiciones ante el supuesto «Eje de Corea del Norte, Cuba y Venezuela». Sigue vacante el cargo de Consejero que ocupó.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s