Escenarios ante el riesgo de insolvencia externa


ANDRÉS VILLADIEGO. Especial para TP

Economista

Una de las dificultades que enfrenta la economía venezolana como consecuencia de la crisis capitalista que la afecta, es poder equilibrar los ingresos por concepto de exportaciones, con los requerimientos en materia de importación y los compromisos de pago adquiridos por la nación.

El Ejecutivo nacional ha adoptado básicamente dos mecanismos para enfrentar la situación: en primer lugar una drástica reducción de importaciones, y por el otro lado, buscar nuevas fuentes de financiamiento externo. Ambos mecanismos generan a su vez otras dificultades.

Pese a los reiterados pronósticos de que Venezuela estaría a las puertas de la cesación de pagos (default), el país ha venido cumpliendo con el cronograma de desembolsos relacionados con el servicio de su deuda externa, cumplimiento que el gobierno ha presentado como un logro meritorio, pero que no es otra cosa que una estrategia para mantener abierto el acceso al crédito externo, ya que una situación de default cerraría la posibilidad de un nuevo financiamiento. Dicho en términos llanos, es la estrategia de pagar para poder endeudarse nuevamente.

Esta política resulta insostenible en vista de que cada nuevo endeudamiento es adquirido en condiciones menos favorables, aceptando tasas de interés más elevadas, e incluso entregando en garantía activos de la nación, como es el caso de la propiedad accionaria de la empresa CITGO, filial internacional de PDVSA. Por otra parte, tal conducta se refleja en el agotamiento acelerado de las reservas internacionales, lo cual genera más desequilibrio en las cuentas externas de la nación, tomando en cuenta además que no hay señales de recuperación significativa de los ingresos por exportaciones petroleras.

Círculo vicioso

La economía ha sido conducida a un círculo vicioso de falta de liquidez en divisas que obliga a nuevos endeudamientos, que a su vez obligan a realizar desembolsos cada vez mayores, que a su vez aceleran el agotamiento de las reservas internacionales.

Existe por tanto el riesgo de una situación de insolvencia sobrevenida, por lo que se hace urgente plantear alternativas para lidiar con el problema de la deuda en resguardo de la soberanía económica, como la declaración de una moratoria general de la porción externa de la deuda. De igual modo, se hace urgente adoptar un plan de estabilización y recuperación de la economía, como única vía para proteger el ingreso de los trabajadores y atender las necesidades sociales.

Es necesario añadir que la recién electa Asamblea Nacional Constituyente (ANC) tiene la potestad de sustituir a la Asamblea Nacional en lo que respecta a otorgar las autorizaciones que necesita el Poder Ejecutivo para realizar operaciones de crédito público, además de contratos de interés nacional. Pero la correlación de fuerzas existente en la ANC, y los intereses de clase allí representados, pueden incidir en la adopción de una política que conduzca a aumentar el ya importante nivel de endeudamiento externo, así como al otorgamiento de concesiones mineras que permitan al Estado obtener liquidez en divisas a costa de comprometer el futuro de la economía nacional y de generar impactos negativos sobre la sociedad y el ecosistema. El pueblo trabajador debe mantenerse alerta ante esta posibilidad, y movilizarse en contra de cualquier tentativa entreguista en la política económica que se adopte en los próximos meses.

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2982/10

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