Desalarización del ingreso


Tribuna Popular.- Para completar un año de aumentos salariales con regularidad bimestral, el Ejecutivo nacional decretó el último día de 2017 un nuevo incremento de salario mínimo, pensión y bono alimentario. Esta vez el aumento fue de 40% para el salario mínimo y la pensión, lo que los lleva a 248.510 bolívares mensuales, y de un 97% para la bonificación alimentaria, con lo que alcanza los 549.000 Bs. El ingreso total mensual mínimo llega así a 797.510 Bs, lo que representa un crecimiento nominal de 664% a lo largo del año recién concluido.

Como se ha hecho también en Tribuna Popular con regularidad bimestral a lo largo de 2017, y al menos una docena de veces desde 2015, toca ahora señalar de nuevo que ese decreto es, además de insuficiente ante los severos desequilibrios y la enorme inflación que experimenta la economía venezolana, contraproducente por sus características y su disposición para la economía familiar y personal de las y los trabajadores.

Todo sugiere que el índice nacional de precios sufrió un aumento no menor a 2.000% en 2017 (según estimados no oficiales, podría haber sido de hasta 4.000%), lo que da una medida de lo insuficiente de los aumentos decretados, y por cierto, desmiente a la vez las versiones según las cuales tales aumentos son la causa principal de la inflación. En un mercado en que los precios de todos los bienes y servicios crecen vertiginosamente, la única mercancía cuyo precio va quedándose cada vez más a la zaga es precisamente la fuerza de trabajo, cuya remuneración real, medida por su capacidad de compra y satisfacción de necesidades, cae aceleradamente, según quedó demostrado en la anterior edición de TP.

 

TENDENCIA PERJUDICIAL

En esta oportunidad debe enfatizarse que el nuevo decreto, al fijar un aumento nominal de 97% para el bono alimentario y de sólo 40% para el salario, agrava un fenómeno que el Partido Comunista de Venezuela (PCV) ha venido denunciando reiteradamente: la desalarización del ingreso. Desde noviembre de 2015, cuando comenzó esta tendencia, el bono alimentario ha crecido nominalmente más de 22.000%, mientras que el salario sólo lo ha hecho en 3.300%, es decir que el bono ha crecido casi siete veces más rápido que el salario.

En consecuencia, el ingreso de las y los trabajadores es, por su naturaleza legal, cada vez menos salarial. Hoy los «asalariados» en Venezuela, si es que tal designación todavía se les puede aplicar, dependen dos veces más del bono alimentario que de su propio salario. Y así, lo que debería ser apenas un ingreso complementario, es ahora sustancialmente mayor que lo que debería ser el ingreso principal. Ya hemos cuantificado varias veces las muy perjudiciales implicaciones económicas que esto tiene en términos de deterioro de los beneficios y prestaciones de ley, cuyo monto se calcula sobre el del salario y no sobre el de los ingresos provenientes del bono.

Hay aquí una estafa a la clase trabajadora. Puesto que el grueso del aumento decretado no tiene carácter salarial ni incidencia alguna en la base de cálculo de los beneficios y prestaciones laborales, en la práctica esto implica un abaratamiento adicional de la fuerza de trabajo y por lo tanto un incremento todavía mayor de los niveles de explotación, lo que se expresa, por ejemplo, en que el despido de los trabajadores resulta cada vez más barato para los patronos.

 

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2989/11

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s