Los jóvenes trabajadores y el contrato colectivo


Prensa JCV.- La crisis económica actual no es pasajera; se prolongará y agudizará mientras la clase trabajadora no asuma su papel combativo ante el modo de acumulación capitalista y las cada vez más frecuentes medidas de desvalorización de la fuerza de trabajo que aplica el Gobierno nacional. El deterioro del poder adquisitivo, el desempleo y la mala calidad de vida van en aumento y parecen indetenibles.

El sindicato clasista es uno de los instrumentos de lucha de la clase obrera, lucha que permitirá elevar los niveles de conciencia de los trabajadores, conquistar reivindicaciones económicas, lograr mejoras en las condiciones de trabajo y de vida tanto para el trabajador como para el núcleo familiar. Su fortalecimiento es condición indispensable para contrarrestar los embates de la crisis capitalista.

Las conquistas que se deriven de la lucha organizada de los sindicatos deben ser recogidas en una contratación colectiva que obligue a los patronos a cumplir, sean estatales o privados. En el peor de los casos, ante la negativa del patrono a cumplir con lo establecido en la contratación colectiva, la organización clasista debe ejercer otra forma de lucha organizada: la huelga.

El camarada Pedro Ortega Díaz, en su libro El derecho de huelga en Venezuela, explica: «Es conveniente precisar que la exigencia de los obreros del cumplimiento de su contrato colectivo de trabajo es una petición que puede ser objeto de conflicto colectivo. Muchas veces las autoridades del trabajo han pretendido que esto es solamente materia a decidir por los jueces. Pero no es así. Si el patrono se ha comprometido a efectuar un aumento de salarios o sueldos y no lo ha hecho, es evidente que el cumplimiento puede ser exigido en un pliego conflictivo. Si en el contrato colectivo se estipula que el empresario montará un sistema de filtración para defender la salud de los trabajadores y en el plazo convenido no cumple, tal falta es motivo de reclamación colectiva y no materia a decidir por un juez».

El sindicalismo clasista tiene presente que el contrato colectivo no elimina la explotación, sino que sólo es parte de la lucha por los objetivos finales, es decir, la liberación de nuestro pueblo, el fin de la explotación del hombre por el hombre, y la construcción de una sociedad nueva.

Hoy, a 100 años de la primera revolución proletaria del mundo, cuando los trabajadores tomaron el poder político y económico desencadenando en poco tiempo grandes transformaciones en un país atrasado económica y socialmente como lo fue la Rusia zarista, los jóvenes trabajadores, tomando como precedente tan importante hecho, tienen la tarea histórica de organizarse y de luchar por instrumentos que respondan a sus intereses de clase, que combatan todos los flagelos que golpean actualmente a los trabajadores, y que les conduzcan no sólo a la lucha por mejores condiciones laborales, sino a la elevación de los niveles de formación y de organización, con miras a la toma del poder bajo la dirección del partido de la clase trabajadora, como se hizo en su momento con el partido bolchevique.

 

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2987/4

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