El marxismo y la mujer


MARIANO VIVANCOS. Especial para TP

Militante en la Célula «Eduardo Gallegos Mancera» del PCV en Caracas

 

Son muchas las mujeres y hombres marxistas que han contribuido práctica y teóricamente a la liberación de la mujer. Federico Engels en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), vinculaba la dominación de clase con la dominación de la mujer. En las sociedades que se basaban en la caza y la recolección, en las que todos los miembros trabajaban y existía la propiedad en común, las mujeres no tenían un estatus de segunda clase.

La subordinación de la mujer surgió paralelamente con el desarrollo de sistemas sociales basados en la propiedad privada. La conclusión de Engels fue que la supremacía masculina, que de diferente forma ha caracterizado a todas las «civilizaciones» conocidas, no es producto de diferencias biológicas entre los sexos, sino un fenómeno con causas históricas.

Para Carlos Marx y Engels, la emancipación plena de la mujer sólo se haría realidad tras una revolución socialista que liquidara el capitalismo. Por tanto, la lucha de las mujeres debe ir unida a la lucha de clases, ya que la igualdad política entre los sexos es una condición necesaria para la plena emancipación de la sociedad. Los creadores del socialismo científico afirmaban que era fundamental para la emancipación femenina su independencia económica.

 

Experiencia revolucionaria

El triunfo de la Revolución Bolchevique (1917) llevó a la mujer a la participación plena en la vida social, económica y política. Se conquistaron importantes derechos para las mujeres que no existían antes de la revolución ni en la Rusia pre revolucionaria ni en ningún otro país del mundo. Las y los bolcheviques fueron pioneros en las políticas de género más avanzadas del mundo. En palabras de Lenin, el objetivo consistía en abolir «todo lo que tortura y oprime a la mujer trabajadora, al ama de casa, a la campesina o a la esposa del tendero, y en muchos casos hasta a la mujer de las clases propietarias».

Por ello, la Unión Soviética introdujo desde muy temprano la despenalización del aborto y su práctica libre y gratuita, la masificación de los métodos anticonceptivos, la igualdad de los sexos ante la ley, el derecho de las mujeres a controlar su propiedad, el derecho al divorcio, a reclamar la patria potestad sobre los hijos, a decidir dónde vivir, estudiar y trabajar, la derogación de la ley contra el adulterio, la abolición de la «esclavitud» doméstica, la igualdad de salarios, el permiso de maternidad, el cuidado gratuito de los niños, la protección en el trabajo para las embarazadas, los comedores y lavanderías comunitarias y públicas.

Pero no bastaba con las reformas legales e institucionales. La cultura del patriarcado era considerada un problema, y en consecuencia, era necesario también un cambio profundo de los valores y de la cultura. Lenin decía en 1920 que «la igualdad ante la ley todavía no es igualdad frente a la vida. Nosotros esperamos que la mujer obrera conquiste no sólo la igualdad ante la ley, sino frente a la vida, frente al obrero. El proletariado no podrá llegar a emanciparse completamente sin haber conquistado la libertad completa para las mujeres».

 

II

En el movimiento de liberación de la mujer existe una división entre quienes ven la lucha por la igualdad enmarcada dentro de la lucha revolucionaria general contra todo tipo de opresión, y quienes enfatizan la solidaridad feminista permaneciendo política y organizativamente «autónomas». Revisemos los nombres de algunas de las dirigentes más representativas con planteamientos revolucionarios y comunistas.

Flora Tristán (1803-44), peruano-francesa, es la gran pionera del feminismo socialista. Teorizó sobre la igual de género y la fraternidad universal de la clase obrera. Su libro La unión de los trabajadores es la primera reflexión en que se conecta directamente la perspectiva de la liberación femenina con la necesidad de la revolución socialista.

Clara Zetkin (1857-1933), creadora junto con Rosa Luxemburgo del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, lo que para la época fue un hecho auténticamente revolucionario. Una de las fundadoras del movimiento de liberación femenina, entendido como movimiento de masas, y gran propulsora de los derechos de las mujeres en el seno de la Segunda Internacional. En 1907 organizó la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Fue miembro del Comité Ejecutivo de la Tercera Internacional.

Nadezhda Krúpskaya (1869-1939), miembro de la redacción de Iskra desde su fundación, y pieza clave en la red de comunicaciones clandestinas del partido bolchevique desde 1903 hasta el triunfo revolucionario. Miembro del Comité Central del Partido, fue probablemente la primera mujer ministro de la historia, y una figura decisiva en la reorganización del sistema educativo soviético. Esposa de Lenin.

Rosa Luxemburgo (1871-1919), dirigente del ala izquierda Partido Socialdemócrata Alemán hasta su división en 1915, cuando fundó con Zetkin y Karl Liebknecht lo que sería el Partido Comunista de Alemania. Fue una destacadísima teórica marxista, especialmente de la economía política, a la que hizo importantes contribuciones; tuvo un papel clave en el deslinde entre el marxismo revolucionario y el revisionismo reformista. Fue asesinada en 1919 por paramilitares.

Alexandra Kollontai (1872-1952), defensora de la liberación de la sexualidad; sostenía que la clase obrera es la única fuerza capaz de conquistar una nueva moral sexual y romper con el puritanismo patriarcal capitalista. Miembro del Comité Central del partido bolchevique, influyó en la legalización del divorcio, el aborto y otros avances en la Rusia soviética; fue la primera mujer embajadora en el mundo, y fundadora de «Zhenotdel», el departamento de mujeres trabajadoras y campesinas del Partido Comunista Ruso.

Inessa Armand (1874-1920), luchadora por la igualdad de las mujeres dentro del Partido Comunista ruso y los sindicatos. Colaboró con Zetkin en la organización de la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Comunistas, y más tarde con Kollontai en la creación y dirección de Zhenotdel. Fue una de las más cercanas y constantes colaboradoras de Lenin desde 1910, y una figura destacada en las relaciones internacionales del gobierno bolchevique tras la revolución.

III

¿Cuál ha sido la situación de las mujeres en Venezuela? Salvo importantes excepciones, estaban en general en situación de minusvalía económica, social y política hasta el inicio del gobierno de Chávez. Desde entonces, se enfatizó como nunca antes el reconocimiento de sus derechos y dignidad, a través de una batería de leyes y acciones como la Constitución de 1999, la Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, la creación del Ministerio de la Mujer, el establecimiento de las casas de abrigo, o la creación de la defensoría para mujeres víctimas de violencia.

Pero si bien es cierto que se ha avanzado en el reconocimiento legislativo e institucional de los derechos de la mujer, hay que preguntarse si estos avances han calado efectivamente en la sociedad, y si las estructuras del Estado y sus presupuestos se han adecuado para garantizar esos derechos.

Las dotaciones económicas para las instituciones relacionadas con la mujer se emplean en crear infraestructuras, a veces duplicadas o solapadas, y en contratar personal inadecuado en función de su especialidad y experiencia, o bien se desvían por las llamadas «tuberías de corrupción», protegidas por la impunidad; todo ello provoca una reducción de los recursos efectivamente disponibles para cubrir la atención a las mujeres. El panorama se complica más por la inexistencia de un plan de Estado definido y acordado con real participación de los movimientos de mujeres, los continuos cambios en el Ejecutivo nacional que impiden un trabajo eficaz, y la desmotivación de las y los trabajadores ante el incumplimiento de la legislación laboral y de género en esos entes públicos.

 

Perspectivas de liberación

Por un lado, las mujeres son actoras fundamentales en la política nacional, como voceras en movimientos sociales, sindicatos, comunas, consejos comunales, etc., y por otro, no logran dar un salto cualitativo en la lucha por su propia liberación plena.

Además de soportar la discriminación que persiste pese a los avances, la mujer debe enfrentar los efectos de la crisis capitalista, que la golpea más duramente, pues en general es ella quien sufre la peor parte de las colas para hacer mercado, de los problemas del transporte público, de la escasez de medicinas. Pero al mismo tiempo, es necesario tomar en cuenta que la liberación de la mujer debe comprenderse en el marco de las luchas clasistas generales, y de la perspectiva de la completa liberación popular-clasista, puesto que ambas causas están íntimamente interrelacionadas.

Por ello, el Movimiento de Mujeres «Clara Zetkin» propone la constitución de un frente femenino unitario y orgánico desligado de las estructuras del Estado, en el que tengan cabida distintos movimientos, que plantee mejoras concretas de la vida de las mujeres y la unidad con todas las luchas clasistas en el marco de los combates para superar el capitalismo-patriarcado a través de una genuina revolución proletaria y popular, para el verdadero avance de la sociedad hacia el socialismo.

 

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2989/2

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2990/2

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2991/2

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s