Esclavitud y racismo en EEUU


ENRIQUE GARCÍA ROJAS. Especial para TP

Profesor de Literatura

 

Pese a su afirmación de que «todos los hombres han sido creados iguales», la Declaración de Independencia de Estados Unidos, adoptada en 1776, no tocó el tema de la esclavitud. Algunos de sus autores propusieron que el asunto fuera discutido, pero el Congreso, dominado por esclavistas, se pronunció en contra.

La contradicción entre los principios de la Declaración y la realidad de la esclavitud llevó al abolicionista Thomas Day a afirmar que «Si hay una cosa verdaderamente ridícula en la naturaleza, es un patriota estadounidense, que firma resoluciones de independencia con una mano y con la otra empuña un látigo sobre sus esclavos asustados».

Se estima que entre los siglos XVI y XIX llegaron a América 12 millones de esclavos, de los cuales sólo 64.500 fueron transportados a lo que hoy se conoce como EEUU. Aunque el trato a los esclavos en Norteamérica fue brutal y degradante, los esclavistas allí aseguraron a sus «propiedades» mejores condiciones que en el resto del continente, a fin de garantizar una vida más larga y un mayor rendimiento de sus inversiones. Cuando la prohibición constitucional de importar esclavos entró en efecto en 1808, este hecho adquirió nueva relevancia.

Por ello, el número de nacimientos de esclavos en EEUU excedió al de muertes, de tal manera que la población negra en 1860 ya había alcanzado los cuatro millones. El trabajo de los esclavos fue un componente fundamental en la acumulación de riqueza en EEUU, y por lo tanto también en la vida política. Esto se muestra claramente en el hecho de que diez de los doce primeros presidentes del país fueron esclavistas.

 

De la abolición al racismo actual

El sistema económico del sur de EEUU se basaba en plantaciones de algodón y tabaco. Toda la prosperidad de esta región era generada por esclavos; la economía y la sociedad eran dominadas por una oligarquía terrateniente inmensamente rica. En el norte, la mayoría de los negros no eran esclavos, pero sufrían de todas maneras los efectos de la legislación discriminatoria y segregacionista, que establecía restricciones a sus derechos humanos, civiles y políticos.

Tras la abolición definitiva de la esclavitud en 1865, persistieron las condiciones de discriminación y opresión contra la población de origen africano. Desde entonces, la lucha contra el racismo y por los derechos de los antiguos esclavos y sus descendientes se convirtió en una causa importante. Sin embargo, fue sólo en 1964 que se eliminaron las últimas formas de discriminación legal y política por razones raciales.

En la actualidad, la pobreza y la falta de oportunidades siguen siendo mucho peores en las comunidades negras. Por ejemplo, por cada seis dólares de media que poseen los blancos, los negros poseen sólo uno. Los «afroamericanos» son condenados con una frecuencia mucho mayor que los blancos: aunque representan apenas el 13% de la población total del país, un 37% de todos los presos son afroamericanos; asimismo, las sentencias contra los negros son 10% más largas que las de los blancos por los mismos crímenes. Sin duda alguna, hoy el racismo sigue vivo y sano en EEUU.

 

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2990/14

 

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