Infame trato al latinoamericano en EEUU


ENRIQUE GARCÍA ROJAS. Especial para TP

Profesor de Literatura

 

La presencia de latinoamericanos en Estados Unidos no es un proceso reciente; ha habido población de habla hispana permanentemente asentada en los territorios que hoy son parte de EEUU al menos desde fines del siglo XVI. Ya en el siglo XIX, comenzó a aumentar rápidamente la población en los territorios que actualmente son estados del suroeste de EEUU, pero que para entonces eran parte de México.

El Gobierno mexicano se oponía al uso de esclavos en su territorio; sin embargo, esclavistas estadounidenses migraron hacia el sur, impusieron el empleo de la mano de obra esclava y declararon en 1836 la independencia del hasta entonces territorio mexicano de Texas. Este acto dio inicio a una serie de enfrentamientos que condujo a la guerra entre EEUU y México (1846-1848), la cual concluyó con la derrota mexicana y la imposición del Tratado Guadalupe-Hidalgo. Como resultado, México perdió definitivamente Texas y además los actuales estados de California, Nuevo México, Nevada, Colorado, Utah, Wyoming, Oklahoma, Kansas y Arizona: más de la mitad del territorio original mexicano pasó a ser de EEUU.

Por esta razón, los defensores de los derechos de los llamados «hispanos» en el suroeste de EEUU han afirmado más de una vez que no es cierto que los actuales «chicanos» y otras comunidades de origen mexicano hayan cruzado ni legal ni ilegalmente la frontera estadounidense: fue la frontera la que los cruzó a ellos, pobladores permanentes de esos territorios desde mucho antes de que apareciera allí el primer hablante de inglés. Como consecuencia del Tratado Guadalupe-Hidalgo, estas comunidades quedaron en situación de minusvalía jurídica, lo que dio pie a que se acentuara el maltrato y la injusticia en su contra.

 

Situación actual

Desde entonces, la situación de los hispanos en EEUU ha estado marcada por la discriminación. A partir de la década de 1950, a los mexicanos y sus descendientes se han unido varias oleadas sucesivas de inmigrantes, especialmente de Puerto Rico, Cuba, República Dominicana y Centroamérica, muchos de los cuales han enfrentado diversas formas de maltrato. En la actualidad, pese a que la mayoría de los hispanos se encuentra en los estratos más empobrecidos de la sociedad estadounidense, es indiscutible que estas comunidades tienen una enorme fuerza potencial, a veces denominada «gigante dormido»: ya son el 18% de la población, y representan la principal minoría étnica del país.

Debido a ello, los sectores más conservadores de la nación afirman que los hispanos representan una amenaza a la identidad nacional «americana» y a la seguridad nacional de EEUU, y que el crecimiento de su poder e influencia es un desafío al dominio tradicional de los blancos anglosajones y protestantes (WASP, por sus siglas en inglés), el grupo dominante desde la fundación de la nación.

Este escenario condiciona el clima antiinmigrante, de racismo, intolerancia y xenofobia que todavía prevalece en ciertos sectores de esa sociedad, y que se ha agudizado en el último año bajo la presidencia de Donald Trump.

 

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2991/14

 

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