Heroica lucha clandestina


LUIS ROJAS HERNÁNDEZ. Especial para TP

Corresponsal de Tribuna Popular por más de 40 años

 

La edición de Tribuna Popular, previa a la fecha del golpe militar contra el presidente de la República, Rómulo Gallegos, el 24 de noviembre de 1948, alertaba con su titular: «Golpe frío contra Gallegos». Sin embargo, el alto mando del Gobierno hizo caso omiso de esa grave denuncia y el presidente Gallegos fue sorprendido con la bata de baño y en pantuflas en el Palacio de Miraflores por un grupo de altos jefes militares, encabezados por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez.

Tribuna Popular, saliendo con su característico logotipo creado por el camarada Claudio Cedeño, tenía apenas poco más de diez meses saliendo a la calle.

Tras el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud –quien ejercía de facto el cargo de presidente de la Junta Militar–, el 13 de noviembre de 1950, el coronel Pérez Jiménez pasa a ser el máximo jefe de la Junta en sustitución de su cuñado. Empieza un largo periodo que finaliza el 23 de enero de 1958, con la insurrección cívico-militar que da al traste con la dictadura pitiyanqui.

Durante esos terribles años, en los que la Junta Militar ilegaliza las actividades del Partido Comunista y de su órgano de prensa Tribuna Popular, Pérez Jiménez se hace nombrar presidente constitucional de la República habiendo perdido las elecciones de 1952, iniciando un tormentoso periodo caracterizado por la entrega de las concesiones petroleras a las empresa gringas e inglesas, imperando el robo y la corrupción, así como las torturas y el asesinato de los militantes de los partidos de oposición, entre ellos el PCV, a través de la policía represiva conocida como Seguridad Nacional encabezada por el criminal Pedro Estrada.

En contraparte, destacan personajes como Pedro Gutiérrez, quien es designado por el Buró Político del ilegalizado PCV para editar Tribuna Popular clandestina, tarea que cumple fiel y diligentemente de 1952 a 1958. Se incorpora a este equipo, entre otros valiosos camaradas, a José Herrera, que hacen un trabajo de una gran responsabilidad y en donde cada día sus vidas corrían peligro. Pero el colectivo clandestino de TP, cuyo responsable fue Pedro Gutiérrez, jamás pensaba en la muerte sino en la vida y en el triunfo. El enemigo tenía muchos recursos materiales, los nuestros eran reducidos, pero a los integrantes de ese colectivo la moral les sobraba y les sobra, pues varios siguen vivos.

Tras 60 años de esa hazaña revolucionaria cumplida por el PCV y el colectivo de Tribuna Popular clandestina, rendimos merecido homenaje a todos los camaradas que ofrendaron su propia seguridad por esta vital tarea en defensa del pueblo venezolano y la liberación nacional; así como durante la clandestinidad de los años 60 del puntofijismo, a raíz de la insurrección cívico-militar conocida como «El Carupanazo», nuevamente ilegalizado el PCV, la maquinaria y el edificio donde se editaba TP ocupados por la violencia de la Digepol.

Tribuna Popular, la voz del PCV y de la clase obrera, no ha podido ser callada. Por eso, con razón hemos dicho que a este Partido no lo destruye nadie.

 

 

Publicado originalmente en la TP Nº 249 (5 de febrero de 2015):

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_249/15

 

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