Por qué votar por Gustavo Petro


ARGELIO PÉREZ FABRA. Especial para TP

Responsable del Partido Comunista Colombiano (PCC) en Venezuela

 

Estamos a escasos días del 27 de mayo, que es la fecha pautada de la primera vuelta electoral para definir a los dos candidatos que se disputarán la Presidencia de Colombia.

Hasta ahora, según diversas encuestas, la definición estaría entre las opciones de Iván Duque, del Centro Democrático, el candidato que impulsa el nefasto expresidente Álvaro Uribe Vélez, y el candidato de Colombia Humana, Gustavo Petro, quien ha retomado el diálogo directo con el pueblo a través de la plaza pública.

Ante el cerco mediático del que es víctima, Petro expone sus propuestas de cara a la gente, como en los viejos tiempos de Jorge Eliecer Gaitán.

En estos momentos éstas son las dos principales tendencias que se disputan el favor de los electores colombianos; uno, el de Uribe, que defiende los intereses de las transnacionales, de los banqueros, de los terratenientes y de un sector ligado al narcoparamilitarismo.

En cambio, Petro con sus propuestas ha cautivado a una gran masa de votantes que ven en sus planteamientos reivindicadas las luchas de los trabajadores, los campesinos, los pequeños productores y de la gran mayoría de colombianos, especialmente de quienes anhelan un cambio en los aspectos políticos y económicos del país; pero, sobre todo, que se respeten, implementen y consoliden los acuerdos de paz firmados con la guerrilla de las FARC-EP.

 

Propuestas populares

¿Cuáles son las propuestas de Petro que tanto cautivan al pueblo colombiano? Una educación gratuita y de calidad a todos los niveles; un sistema público de salud que termine con las empresas privadas que negocian con la prestación de los servicios de salud, y que han protagonizado el robo más grande hecho al pueblo colombiano en los últimos 30 años.

Además, también fortalecer la agroindustria, para que haya más producción en el campo; gravar las tierras improductivas y el latifundio; impulsar a gran escala las energías alternativas para ir desmontando la dependencia que se tiene de las fuentes fósiles de energía y de la extracción de los minerales.

Asimismo, desligar a la justicia de la política, para que los magistrados de los altos tribunales no dependan de los políticos; y respaldar decididamente los acuerdos de paz, para que por fin en Colombia cese la horrible noche de la violencia social y política que ha sufrido el pueblo como un nefasto legado de los gobiernos que han dirigido los destinos del país en los últimos 150 años.

 

https://issuu.com/tribuna_popular/docs/tp_2994/14

 

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