Por desarrollo soberano y la derrota del imperialismo


El 11º Pleno del Comité Central del PCV llamó a construir una amplia alianza patriótica

 

Caracas.- En el marco de un complejo panorama nacional e internacional, sesionó el 11º Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV), en Caracas el pasado 8 y 9 de septiembre, abordando multiplicidad de temas que se reflejan en diversas resoluciones aprobadas y particularmente en la «Declaración política».

Este último documento, denominado «Amplia alianza patriótica, obrero-campesina, comunera y popular para derrotar la agresión imperialista y superar la dependencia y la crisis», fue dado a conocer públicamente por Oscar Figuera, secretario general del PCV.

El máximo representante del Partido del Gallo Rojo enfatizó la denuncia acerca del «peligro creciente que se cierne sobre la integridad territorial y la propia existencia de nuestro país como Estado-nación, por la pretensión del imperialismo estadounidense de tomar pleno control sobre nuestros recursos estratégicos y afianzar su dominio en América Latina y el Caribe».

Para la concreción de sus planes –explica la declaración–, «el imperialismo atiza la aguda crisis del capitalismo dependiente y rentista venezolano, el decrecimiento económico, la espiral hiperinflacionaria y el debilitamiento de las conquistas populares alcanzadas por nuestro pueblo desde 1999», además de estar «incrementando su criminal agresividad […], aumentando el amenazante cerco político, económico, mediático, diplomático y militar a nuestro país».

Esta escalada multifacética –añadió el Comité Central–, «se desarrolla con la vergonzosa participación de Gobiernos pro-imperialistas –especialmente el de Colombia– del llamado ‘Grupo de Lima’, la OEA y demás organismos internacionales dominados por el Gobierno de EEUU, que fabrican justificaciones para una agresión directa, por ejemplo, actualmente, tergiversando el sensible tema de la creciente migración venezolana, la cual es generada por razones económicas y estimulada por los mecanismos de ‘guerra no convencional’».

El PCV, como lo hizo en su momento, ratificó su condena y firme rechazo al intento de magnicidio del pasado 4 de agosto contra el presidente de la República, Nicolás Maduro, y el conjunto de los Poderes Públicos, que se inscribe en las acciones sostenidas de las oligarquías de Colombia y Venezuela.

Los comunistas recordaron las tempranas advertencias que hicieron acerca de «las debilidades reformistas de los Gobiernos progresistas en Latinoamérica, encabezados por tendencias pequeñoburguesas y burguesas», ya que donde ha reasumido la derecha neoliberal pro-imperialista «como en Brasil y Argentina, están en desarrollo agresivas políticas antiobreras, antipopulares y de criminalización de la lucha popular, destruyendo derechos sociales y laborales por imposición del FMI y demás factores del poder oligárquico transnacional».

Con estos basamentos, la declaración señala que «en nuestro país urge construir una amplia alianza patriótica, antioligárquica, antimonopólica y antiimperialista, integrada por todos los sectores sociales, políticos y económicos dispuestos a derrotar la conspiración internacional, avanzar hacia un desarrollo soberano y defender el derecho a la autodeterminación del pueblo venezolano», aunque aclara que «para conquistar y defender efectivamente la liberación nacional, esa amplia alianza debe ser encabezada por la clase obrera y el pueblo trabajador de la ciudad y el campo», con miras a «una salida revolucionaria de la crisis y a la acumulación de fuerzas para una correlación obrero-campesina, comunera y popular favorable a la superación histórica del sistema de explotación capitalista».

 

Superar la dependencia

Sobre las medidas que paulatinamente desde agosto ha implementado el Gobierno nacional en su «Programa de Recuperación Económica», la declaración del PCV puntualizó que «según lo anunciado, se proponen estabilizar la economía y superar la crisis hiperinflacionaria, lo que efectivamente es una urgente e ineludible necesidad», pero que «por su orientación reformista, tales decisiones no actúan sobre las causas estructurales de la crisis, al no apuntar hacia la superación de la dependencia y el atraso productivo que caracteriza a la economía nacional».

El PCV resaltó que las principales debilidades son: ausencia de planes dirigidos al desarrollo de las fuerzas productivas, mantenimiento del poder de los monopolios privados de la producción y la distribución, e inexistencia de acciones efectivas contra la corrupción y las mafias que actúan impunemente en diversas instancias del Estado y del Gobierno.

Sin embargo, complementó que algunas medias «aunque insuficientes, son totalmente pertinentes y deben ser defendidas y robustecidas por el pueblo trabajador, tales como el fortalecimiento del salario nominal y el ajuste de la estructura de precios y subsidios de los combustibles para corregir las distorsiones en el mercado energético».

La declaración enfatizó que «las y los trabajadores y sus organizaciones sindicales clasistas deben dar una contundente batalla para derrotar el sabotaje y fraude patronal contra el nuevo salario y la inamovilidad laboral», así como «continuar e incrementar su lucha por la revalorización de la fuerza de trabajo, es decir, por la obtención de ingresos salariales suficientes para la adquisición de todos los bienes y servicios esenciales para la vida, el bienestar integral y el desenvolvimiento social de la familia trabajadora».

Espacio particular merecieron los «Acuerdos de Servicio Conjunto» entre PDVSA y un grupo de empresas privadas nacionales y foráneas, ya que pudieran «configurar un retroceso en cuanto a la soberanía petrolera conquistada en los últimos años, afectando los intereses de la nación venezolana y debilitando el potencial productivo y transformador del proletariado petrolero venezolano».

 

Objetivos estratégicos

El Partido del Gallo Rojo reiteró su «firme posición en contra del desmantelamiento, desinversión y creciente deterioro en que se encuentran la mayoría de los servicios públicos y de las entidades estatales de trabajo, en muchos casos con veladas o abiertas intenciones privatizadoras», insistiendo en «la necesidad de rescatar y desarrollar, con las y los trabajadores, la productividad y la eficiencia de las empresas estatales de áreas estratégicas».

Asimismo, el PCV demandó que las empresas productivas y de servicios, de propiedad estatal, incluyendo las unidades de producción agrícola y fundos recuperados, pasen «a un nuevo modelo de gestión, de dirección colectiva y compartida (trabajadores, productores agrícolas, comunidades, Gobierno), para abandonar el modelo autoritario y antidemocrático que favorece la ineficiencia, la corrupción y el escamoteo a los derechos laborales».

En este sentido, los comunistas redoblarán sus esfuerzos «por elevar la conciencia de clase de las y los trabajadores y del pueblo en su conjunto, para luchar por control obrero y popular sobre la producción y distribución de bienes y servicios; por la nacionalización de la banca, del comercio exterior y de los monopolios privados; el establecimiento del sistema único nacional de salud y de sólidas empresas estatales de transporte».

Aunque, «frente a las limitaciones e inconsecuencias del reformismo entreguista pequeñoburgués», el PCV aclaró que «no hay salida real a las injusticias y a las desigualdades propias del capitalismo sin la implementación de un programa económico, político, social y laboral que esté concebido para el desarrollo de las fuerzas productivas con miras a lograr la liberación nacional, en el objetivo de la toma del poder político por las clases explotadas y oprimidas de la sociedad mediante una genuina revolución proletaria y popular».

 

Llamamiento a los pueblos

El 11º Pleno del Comité Central acordó realizar un llamamiento a todos los pueblos latinoamericanos y del mundo a movilizarse masivamente contra la guerra imperialista promovida por las grandes corporaciones transnacionales, e instar a la clase obrera y al pueblo trabajador de la ciudad y el campo, a nivel internacional, a profundizar la organización y la lucha, para convertir la amenaza de guerra y de agresión imperialista en insurrección popular contra el capital.

El PCV puntualizó que se están creando las condiciones para que los pueblos del mundo, liderados por la clase obrera y el pueblo trabajador, enfrenten la amenaza cierta de guerra imperialista, y la convierta en insurrección popular contra el capital, para abrirle cauce a la revolución proletaria a nivel mundial.

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