La acción político-cultural


AGUSTÍN ÁNGEL FLORES. Especial para TP

Trabajador de la cultura popular

 

El arte y la cultura en la batalla político-ideológica que la clase trabajadora está librando para la transformación revolucionaria de la sociedad desempeñan un papel fundamental de concientización, agitación y organización de los distintos sectores que se plantean el derrocamiento del sistema capitalista.

En este sentido, una de las formas más efectivas para poder avanzar en el cumplimiento de estas tareas son las brigadas artísticas de calle, las cuales han sido impulsadas por los movimientos de izquierda en Latinoamérica y han jugado un rol importantísimo en la defensa de procesos de transformación, como en el Chile de la Unidad Popular (UP) y el presidente Allende.

En primer lugar, estas formas de acción política tienen como finalidad exponer los planteamientos e ideas del movimiento revolucionario según el estado en el que se encuentren las condiciones objetivas y subjetivas. Es decir, toman el mensaje político que se quiere llevar a las masas y lo codifican en ideas artísticas de gran impacto para quien las vea o escuche, permitiendo así que se avance en la concientización para la organización y la lucha reivindicativa o revolucionaria.

Además, según la disciplina artística, estas brigadas callejeras contribuyen con la agitación de la población que está recibiendo el mensaje, ya que pueden interactuar con el público por medio de consignas o acciones agitadoras.

Y en tercer lugar, estas brigadas son una gran herramienta para que algunos sectores de las y los trabajadores tengan una primera experiencia de organización en defensa de sus intereses, ya que pueden ser incorporados, según sus capacidades, a cualquiera de las etapas del proceso creativo.

Ahora bien, cada una de estas funciones que tienen las brigadas artísticas de calle sólo podrán tener éxito si actúan en correspondencia con el análisis realista y objetivo de la coyuntura del momento, expresando las denuncias correctas y planteando los objetivos que las circunstancias ameritan.

Es por ello que las brigadas artísticas no son un simple espacio para la recreación y disfrute, sino que son un espacio político y organizativo para desarrollar la línea táctica, lo que demanda, por un lado, una postura de cercanía a los trabajadores, campesinos y sectores populares para poder llevar el mensaje de manera comprensible, y, por otro lado, un dominio de las herramientas científicas para el análisis político. De lo contrario se caería en el error de difundir planteamientos que en vez de organizar a los trabajadores pudiera producir la confusión y desmovilización.

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