Sigue siendo necesario impulsar el ferrocarril


Caracas/LRH.- Están ampliamente comprobadas, a nivel mundial, las múltiples ventajas que para el desarrollo social y económico de un país representa el uso del ferrocarril para el transporte masivo de personas y mercancías.

El ejemplo de los países europeos es muy elocuente. Todo el territorio de lo que llamamos «el viejo continente» está cruzado hasta sus extremos por líneas ferrocarrileras, llegando distintos modelos del «caballo de hierro» hasta el norte del Mar Báltico, donde los ferrocarriles son introducidos en los Ferry boats para atravesar el mar.

Ya el Programa del Partido Comunista de Venezuela (PCV), aprobado en 1980 por su 6º Congreso Nacional, diagnosticaba que «[…] El exceso de consumo interno de gasolina amenaza con copar la capacidad de refinación pero no se dota a la población de medios más eficientes alternativos al transporte por carretera como, por ejemplo, los ferrocarriles.»

Este documento fundamental, en sus «Puntos programáticos», planteaba «[…] grandes empresas industriales de transporte y comercio», dentro las cuales destacaba el imprescindible impulso de «[…] la construcción de una red nacional ferrocarrilera electrificada en la mayor medida posible, que enlace a las principales ciudades, centros industriales y agropecuarios del país.»

 

Vigencia para Venezuela

Sin embargo, en Venezuela, a pesar de las grandes cantidades de dinero asignado en los presupuestos nacionales a lo largo de dos décadas, es muy conocido el poco avance y enorme retraso de los trabajos que permitan poner en práctica y hacer realidad en el país un moderno sistema de transporte en base al uso del ferrocarril.

A lo largo de varios años se han consolidado como monumentos a la ineficiencia, la indolencia y la corrupción, las inmensas bases de concreto de las rutas por donde debían pasar vagones con personas y mercancías en Valencia, San Diego, Valle de La Pascua, en la vía a Petare, Chaguaramas.

Insistentes reclamos no han logrado que hasta el momento haya algún indicio del reinicio de las obras por parte del Instituto de Ferrocarriles del Estado (IFE).

Muchos eventos gubernamentales se han realizado con la presencia del presidente Nicolás Maduro y los ministros, tratando el caso del desarrollo económico, el nuevo modelo de gestión, etc., pero la importancia que debe darse a este sistema de transporte masivo ha sido muy poco.

En los años del auge económico por los altos precios del petróleo, no se aprovechó esa oportunidad para finalizar las líneas férreas iniciadas con la inauguración por Chávez de la línea Caracas- Charallave-Cua.

La línea que se empezó en Tinaco (Cojedes) hasta Anaco (Anzoátegui) ya llevaba sus trochas avanzadas en línea recta desde Chaguaramas a Valle de La Pascua, pero allí quedó estancada y los ingenieros chinos y el personal venezolano se fueron de los campamentos.

Pero hay que insistir porque, aunque el país ya no esté en bonanza financiera, el transporte ferrocarrilero sigue siendo una opción que permite abaratar el costo del traslado de los productos alimenticios y, por ende, una fórmula para ayudar a superar la crisis económica que tiene su base en el modelo dependiente y rentista del capitalismo venezolano, con el consiguiente atraso de la producción agroindustrial.

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