Derrotemos la política salarial regresiva


PEDRO EUSSE. Especial para TP

Coordinador general de la Corriente Clasista de Trabajadores «Cruz Villegas» / FNLCT

 

Muchos trabajadores y una buena parte de la dirigencia sindical, desconocen que las actuales reducciones de las escalas salariales y otros beneficios establecidos en sus convenciones colectivas, no son hechos aislados ni una ocurrencia personal de algún funcionario del Gobierno, tampoco una equivocación o acción maliciosa de un ministro, tampoco saben que no es de exclusiva aplicación para la administración pública y empresas del Estado, sino que son la aplicación de toda una política salarial descrita con detalles en unos Lineamientos para las convenciones colectivas del sector público y el privado, dictados por el ministro del Trabajo, Eduardo Piñate, en el marco del denominado «Programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica».

Las respuestas aisladas por parte de cada sector laboral responden a la visión incompleta del problema y al grado de fragmentación en que se encuentra la clase trabajadora venezolana y el movimiento sindical en general. El Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Frente Nacional de Lucha de la Clase Trabajadora (FNLCT) han fijado posición categórica denunciando tal política salarial como regresiva y contraria a la Constitución y a la LOTTT, por lo que impulsan una ofensiva unitaria del movimiento obrero y sindical clasista, que se inscribe en una estrategia de acumulación de fuerzas de la clase obrera y el pueblo trabajador para batirse por el poder.

El partido revolucionario de la clase obrera, el PCV, elaboró un documento que analiza los Lineamientos dictados por el ministro del Trabajo, desmontando con base a la teoría del socialismo científico los criterios esbozados por el profesor Piñate para justificar el aplanamiento y las reducciones proporcionales de los beneficios salariales de las convenciones colectivas de trabajo, que llega incluso a establecer que donde éstas no existen, los patronos pueden lograr que los beneficios otorgados al personal sean rebajados o eliminados «si se considera que estos ponen en riesgo a la fuente de trabajo».

El PCV desnuda la esencia de esa política salarial, junto a las medidas económicas del Gobierno: administrar la crisis en favor del capital, con esa orientación se desvaloriza la fuerza de trabajo. Por lo que llama a la clase trabajadora a unir sus fuerzas, con direccionalidad clasista, para hacer retroceder los lineamientos que atentan contra el salario y las convenciones colectivas.

 

Plan unitario de lucha

Otro elemento, que está en la polémica de la aplicación de esa política, es la actitud que adoptan las diferentes tendencias que actúan en el movimiento sindical venezolano.

Para la implementación de los lineamientos en cuestión, el Gobierno se apoya en quienes dirigen a la CBST y la mayoría de sus federaciones, o sea directivos sindicales burócratas sin ninguna independencia frente al Estado. Muchos de ellos son sindicalistas y representantes patronales al mismo tiempo, algunos están seriamente señalados de corrupción por los propios trabajadores, al ser parte o estar vinculados a mafias gerenciales y sindicaleras responsables de la virtual destrucción de una serie de plantas industriales del Estado, como en el caso de las empresas de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG).

Por su parte, un heterogéneo agrupamiento (la intersectorial), se levanta contra la política salarial del Gobierno, bajo la conducción de dirigentes sindicales y gremiales opositores y sectores de cierta «izquierda antichavista», con la participación de líderes obreros de tradicional militancia revolucionaria que, decepcionados y al no ver otra opción, se integran a tal agrupamiento. Entre los dirigentes de la «intersectorial» anidan contradicciones, pero sus tendencias dominantes coinciden en crear condiciones para favorecer una pronta salida del actual Gobierno; algunos lo dicen abiertamente, otros por razones tácticas lo simulan. Bajo el señuelo de una supuesta «unidad de acción sin propósitos ideológicos», en definitiva coinciden con los planes de la derecha internacional, cabalgando sobre el creciente descontento de las y los trabajadores.

Mientras, el movimiento obrero y sindical clasista adelanta un plan unitario de lucha. Con independencia de clase frente al capital y al Estado burgués, no se subordina a ninguna tendencia burguesa o pequeñoburguesa del Gobierno o de la oposición. Teniendo al FNLCT como referente, su objetivo unificador inmediato es derrotar la política salarial regresiva y se constituye en una Coordinación Unitaria Sindical Clasista (CUSC), para avanzar hacia objetivos de mayor trascendencia: acumular fuerzas obreras, campesinas, comuneras y populares por una salida revolucionaria a la crisis; eso implica derrotar al plan de la derecha pro-imperialista –la peor amenaza– y disputarle el poder al reformismo entreguista.

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