La solidaridad militante está basada en principios y vinculada a objetivos comunes de lucha


Palabras de Janohi Rosas, Secretaria General del Consejo Central de la Juventud Comunista de Venezuela (JCV), en el acto «Voces del mundo en defensa de Venezuela», de la 2ª Misión Internacional de Solidaridad con la Revolución Bolivariana, en el Salón Bicentenario, del hotel Alba Caracas, el 13 de abril de 2019.

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Estimados camaradas de Venezuela y del mundo:

«Nada es más preciado que la solidaridad entre las comunidades humanas». Con esta sencilla frase el comandante en jefe Fidel Castro hace casi cinco décadas condensó la significación que tienen para nosotros las múltiples, diversas y permanentes acciones que desarrollan y han desarrollado por 20 años los movimientos internacionales de la juventud, de la paz, del sindicalismo clasista, de las mujeres, de las organizaciones antiimperialistas y de los partidos comunistas en apoyo a la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano.

Hoy están aquí, en Caracas, delegados representantes de decenas de organizaciones de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas (FMJD) y del Consejo Mundial de la Paz (CMP) patentizando, como también expresó Fidel, que «[…] el internacionalismo es un principio sagrado y no sólo un deber sino también una necesidad […]», porque «[…] Un hombre que no esté más que pensando en el nivel de vida es incapaz de la solidaridad, es incapaz del internacionalismo, es incapaz del sacrificio […]».

La solidaridad, como la entendemos los revolucionarios, no es al estilo de la caridad religiosa, de la filantropía de las señoras de la clase poseedora o de las meras declaraciones epistolares de palabras vacías, sino la solidaridad militante basada en principios, el internacionalismo proletario vinculado a objetivos comunes de lucha.

La esencia misma del imperialismo, desde sus inicios en el último tercio del siglo XIX, lo lleva a expandirse incesantemente por el mundo, sin respetar límites ni fronteras internacionales, y sin detenerse ante la independencia de tal o cual país, porque el imperialismo no ve pueblos, sólo ve mercados y los intereses del capital.

Las pretensiones injerencistas, intervencionistas, guerreristas y expoliadoras del imperialismo son globales, por eso la resistencia y la solidaridad de los pueblos también debe ser global. La humanidad no tiene fronteras en este combate por su propia supervivencia y por su derecho a escoger la forma de organización y desarrollo político, social y económico.

En este contexto, es importante tener presente el alerta que hizo V.I. Lenin a finales de 1922: «[…] el interés vital de la solidaridad proletaria, y por consiguiente de la lucha proletaria de clase, requiere que jamás miremos formalmente el problema nacional, sino que siempre tomemos en consideración la diferencia obligatoria en la actitud del proletariado de la nación oprimida (o pequeña) hacia la nación opresora (o grande).»

Pero no debe olvidarse que si bien es cierto que el imperialismo tiene potencias mundiales que sirven a sus intereses, la lucha antiimperialista no se circunscribe, por ejemplo, sólo a rechazar y denunciar las políticas y acciones del Gobierno de EEUU o de la Unión Europea. El verdadero y consecuente antiimperialismo tiene una posición de clase, significa también luchar contra el sistema capitalista en cada país para derrocar a la burguesía y construir el Estado de los trabajadores, sin explotadores ni explotados.

Camaradas:

Como es natural, y lo sabemos, algunas organizaciones en el mundo han tenido y tienen reservas para manifestarse en solidaridad con Venezuela y con su legítimo Gobierno por la prevención de que pueda interpretarse como un apoyo tácito a políticas gubernamentales con las que no se está de acuerdo.

Bien es sabido que no hay ni ha habido voces más críticas y propositivas que las de los comunistas venezolanos a las deficiencias, errores e inconsecuencias del proceso bolivariano en estas dos décadas, así como tampoco fuerza más consecuente en defender y fortalecer las potencialidades de esta experiencia progresista y antiimperialista para su profundización revolucionaria, con desarrollo soberano de las fuerzas productivas, sobre bases científicas hacia un rumbo genuinamente socialista.

Por eso, en esta disyuntiva política que algunos tienen, también cabe recordar aquella máxima de Fidel con palpable actualidad: «Cuando alguien quiera saber si una posición es buena o mala, pregunte de qué lado están los imperialistas, pregunte de qué lado están sus periódicos, sus voceros, sus escritores, sus propagandistas […]».

Camaradas:

Hoy se conmemoran 17 años de los extraordinarios acontecimientos del 13 de abril de 2002, cuando el pueblo venezolano tomó las calles, rodeó el palacio presidencial de Miraflores y las bases militares, derrotando el golpe de Estado auspiciado y financiado por el imperialismo a través de militares apátridas, el sindicalismo amarillo, empresarios inescrupulosos y la extrema derecha nacional.

Sin embargo, a lo largo de todo este tiempo, lejos de resignarse, el imperialismo ha incrementado sus acciones en contra de nuestro pueblo, especialmente con el actual contexto regional en el que las fuerzas conservadoras y neoliberales han obtenido importantes triunfos.

Con el apoyo subordinado de los Gobiernos derechistas de Latinoamérica y el mundo, se aplican contra Venezuela medidas coercitivas unilaterales de bloqueo económico y aislamiento político, y se pretende imponer un títere «presidente autoproclamado» hecho a su medida para deslegitimar nacional e internacionalmente la institucionalidad del país, en un peligroso escalamiento agresivo que puede conducir a una agresión militar imperialista contra nuestro pueblo.

El imperialismo, con esta política injerencista –que incluye el reforzamiento de su presencia militar, el estímulo a la subversión interna y el desarrollo de campañas comunicacionales–, quiere apropiarse de nuestros recursos naturales y erradicar un Gobierno que obstaculiza sus planes de reconquistar el control absoluto sobre la región.

Siempre hemos contado con el apoyo de las fuerzas internacionales de la paz y el progreso, lo cual agradecemos enormemente por todo lo que representa. Y hoy las llamamos a incrementar sus esfuerzos en una Campaña mundial de solidaridad con nuestro pueblo, bajo la consigna «Imperialismo ¡Manos fuera de Venezuela!», para hacer respetar nuestro derecho a la soberanía y la autodeterminación.

La aplicación consecuente del concepto integral de la solidaridad, del internacionalismo, es una de las garantías para el logro imprescindible de la victoria de los pueblos sobre el imperialismo y el atraso, para hacer y escribir nuestra propia historia.

Muchas gracias.

 

PDF: Palabras de la JCV en el acto «Voces del mundo en defensa de Venezuela», el 13 de abril de 2019

 

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