Formación

La crisis capitalista, la pandemia y las tareas del PCV (I)


Comisión Nacional de Ideología .-
Cuando el capitalismo estornuda, se espera que la clase trabajadora diga “salud”; cuando tose más fuerte, nos toca pagar las medicinas. Vivimos una profunda y prolongada crisis del sistema capitalista mundial en su fase imperialista. Stalin describe al imperialismo como un “capitalismo agonizante”; hoy, esta agonía cobra un carácter inédito: la pandemia por Covid 19 ha estremecido al mundo y ha dejado en evidencia a una formación económico-social incapaz de resolver los acuciantes problemas de la humanidad, al tiempo que crea incesantemente las condiciones objetivas para su colapso definitivo.


Cuando el capitalismo tiene fiebre la receta es siempre la misma: reducción del precio de la fuerza de trabajo, mayor explotación, destrucción de empleos y reducción de derechos sociales y laborales, así como la privatización del sector público. Mientras ya hay más de tres millones de contagiados por Covid 19 en todo el mundo, la mayoría de los gobiernos se limitan a administrar opciones para «mitigar» la pandemia sin «afectar» a los capitalistas.

Los analistas dicen que la pandemia da lecciones; para los trabajadores sólo puede haber una, como apunta Lenin: «La crisis demuestra que los obreros no se pueden limitar a luchar por obtener de los capitalistas concesiones parciales. Cuando la industria está en auge, tales concesiones pueden ser obtenidas […] pero cuando se produce el desplome, los capitalistas no sólo retiran las concesiones que habían hecho sino que se aprovechan de la debilidad de los trabajadores para dejarlos en condiciones aún más precarias». 


Mucho más precarias: la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda lavarse las manos para la prevención, pero en América Latina, 13,5% de los hogares no tiene acceso a fuentes de agua dentro de casa. También se exige confinamiento, pero 21% de la población vive en estructuras informales o inadecuadas y en hacinamiento. Mientras tanto, los trabajadores informales se debaten entre quedarse en casa o salir a buscar el sustento diario. 


Este año se inició con canguros huyendo del fuego en Australia y la Amazonía ardiendo. Cuando el capitalismo tiene fiebre, todas las formas de vida lo resienten. Se trata de la contradicción capital-naturaleza, y en la fase imperialista esto significa máxima depredación de los bienes y recursos naturales. Pero los centros de poder apenas plantean aplicar algunas compresas para bajar la temperatura del planeta. 


Con una retórica que privilegia la responsabilidad individual y deja de lado la esencia de este sistema, la cena está servida para que nuestros derechos sean vulnerados. El capitalismo agonizante no tiene cura, pero no guardará reposo en cama. Importantes combates de clase se libran en estos momentos, y el distanciamiento físico no puede ser confundido con distanciamiento social. Hoy, como nunca, el antídoto para este virus se compone de la organización, la lucha y la solidaridad de clase. A ello debemos aplicar la acción fecunda del Partido Comunista de Venezuela (PCV)

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