Comuna París
Opinión

LA COMUNA DE PARÍS: 150° ANIVERSARIO DE LA TOMA DEL CIELO POR ASALTO


Wladimir Abreu.

Profesor de Historia y miembro el Comité Central del PCV

La historia del movimiento obrero y revolucionario es vieja y heroica; no comenzó ayer, y sus prodigios de valentía y heroísmo hacen palidecer a muchos “pseudorevolucionarios” de hoy. La Comuna de París como primer Estado obrero y socialista del mundo fue predecesor en la erradicación de la burocracia y la corrupción en el manejo del Estado, cosas que hoy campean en la Venezuela del llamado “socialismo del siglo XXI”.

En un golpe de Estado el 2 de diciembre de 1852 llega al poder en Francia, Napoleón III, este periodo va a ser muy trabajado por Marx en varios textos: “La lucha de Clases en Francia 1848-1850”, “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte” y “la Guerra Civil en Francia”.

El 19 de julio de 1870 el aventurerismo imperialista de Napoleón III lo lleva a declararle la guerra a Prusia, pero el corrompido Imperio Francés no resiste los embates de la aceitada maquinaria industrial-militar prusiana. En una serie de derrotas el emperador es tomado prisionero por los alemanes. Durante la guerra la ciudad de París es asediada y el pueblo parisino en su mayoría obreros fabrican con aportes propios armas para la defensa (fusiles y cañones), organizan una milicia popular, “La Guardia Nacional”, los cuales eligen sus mandos por votación democrática, ante este París proletario y armado los ejércitos prusianos solo se limitaron a cercar la ciudad y no se arriesgaron a tomarla por asalto.

Caído el gobierno monárquico de Napoleón III, surge un gobierno burgués, en la ciudad de Versalles dirigido por Thiers, éste le teme más a los obreros armados que a los propios prusianos y el 18 de marzo de 1871 ordena decomisar la armas y cañones que los obreros parisinos habían fabricado con sus propias manos y recursos, cuando las tropas de Versalles intentan quitarles sus armas, las mujeres proletarias de París, les cortan el paso, alertan al resto de la población, hacen vacilar a las tropas de Versalles; cuando los generales Lecomte y Thomas ordenan disparar sobre la multitud, los soldados, se pasan al lado de los obreros, detienen y ejecutan a los generales burgueses. Ha nacido la Comuna de París.

Marx se refirió a estos obreros parisinos como “valientes hasta la locura” y “dispuestos a tomar el cielo por asalto”.

El Comité Central órgano dirigente de la Guardia Nacional, que era el poder de acto de la Comuna, convoca a elecciones de la Comuna de París en sus diversos distritos y cede el poder a una asamblea de 92 miembros; en el Hotel de Ville sede de la Comuna se ondea la Bandera Roja, como símbolo del poder obrero, primer Estado de la clase obrera en el mundo.

En pocos días la Comuna demostrara su carácter de clase, se elimina el trabajo nocturno e infantil, se prohíbe la guillotina, se regulan los alquileres, se separa la iglesia del Estado, se otorgan pensiones a las viudas de los guardias nacionales caídos por la defensa del poder obrero, se ordena la devolución de los bienes de los obreros en las casa de empeño, se eliminan los interés por deudas, se otorga el derecho de control y propiedad obrera de las fábricas abandonadas por los burgueses.

La Comuna de París fue vanguardia del internacionalismo, el húngaro Leo Frankel fue dirigente de ésta, el general y patriota polaco Dombrowsky fue su líder militar y caería heroicamente en su defensa; La Comuna ordenó derribar la columna de Vendome que conmemoraba las aventuras imperiales de Napoleón I.

Es valiosísima la recopilación realizada por el testigo y participante de la Comuna, H.P.O Lissagaray en su libro “Historia de la Comuna de París”, donde relata las vicisitudes de los 3 meses de poder obrero en la capital francesa; 3 meses en donde las prostitutas, lumpenproletarios y burgueses desaparecieron de la ciudad; el París de las mujeres que trabajaban turnos extras en las fábricas de munición para la defensa, de los niños juntos a sus padres obreros empuñando el fusil en las barricadas combatiendo a un ejército profesional que se había rendido frente a los prusianos pero que ahora si era “valiente” defendiendo a los burgueses franceses.

El destino de la Comuna estaba sellado desde un comienzo, Marx les había alertado, aun las condiciones para la toma del poder no estaban dadas, pero Marx luego del levantamiento entendió que ésta debe ser apoyada, que la primera y gran heroica gesta de la clase obrera requería del apoyo solidario de la clase obrera internacional. Un revolucionario no podía más que sentir admiración ante el arrojo de las obreras parisinas en las trincheras y las barricadas.

Las concepciones anarquistas, socialistas utopistas, la demagogia populista y pseudorrevolucionaria no contribuyeron para nada en el sostén de la Comuna; su defensismo; el no querer avanzar contra el Versalles reaccionario cuando era el momento; el temor a incautar al Banco de Francia y sus grandes reservas monetarias; la solidaridad de la burguesía prusiana, que rápidamente olvido la guerra y liberaba a tropas capturadas para que reforzaran al ejercito burgués francés, la derrota de las intentos de formar comunas en otras ciudades francesas, todo eso contribuyó a su sangriento final.

El 2 de abril se desata el asalto final, las tropas Versallesas rompen las defensas de la Comuna e irrumpen en la ciudad, se combate de manera brutal hasta el 28 de mayo, la resistencia es frenética, los obreros incendian la ciudad, se combate hasta el último cartucho en el Cementerio de Pere Lachaise, en la última semana de vida de la Comuna de París, 30.000 obreros morirán defendiéndola “Semaine sanglante”, un total de 100.000 caerán en la lucha, de ellos 50.000 ejecutados.

La Comuna debe ser rescatada como ejemplo glorioso de la acción revolucionaria de la clase obrera, ejemplo para aprender de sus errores y de sus aciertos, para aprender de la decencia y heroísmo de la clase obrera en el poder, de lo que no se debe hacer, y de lo que si se debe hacer y la Comuna de París es ejemplo de muchas cosas que se deben hacer.

Karl Marx fue sepultado envuelto en una bandera que ondeo en la Comuna de París, en homenaje a su aporte en la construcción de la herramienta ideológica y orgánica de la clase obrera; la nave espacial soviética Vostok I llevaba en su viaje espacial un estandarte de la Comuna, la letra de la Internacional Himno mundial del proletariado nació, en la barricadas de las Comuna.

Hoy en día cando el anticomunismo parece resurgir con fuerzas en Venezuela y se cuestiona de manera ruin y vil la historia de los comunistas, debemos mirar este 150° aniversario de la Comuna de París, compenetrarnos con el ejemplo heroico de los obreros parisinos y entender lo que ya nos enseñó Marx; la sociedad capitalista genera de su seno las contradicciones que al final le darán termino y a su vez ha creado a la única clase social capaz de poner fin, junto a las demás clases explotadas, al sistema de opresión capitalista: LA CLASES OBRERA.

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