Cultura

LA CANCIÓN NECESARIA


ali-primeraPor: Paúl Seijas.

Especial para TP

Tal vez no llegue a dirigir los batallones pero ayudará a formarlos. La canción necesaria anda en boca de todos nosotros. Tiene tantas formas la canción necesaria como flores cubren la piel de los campos. Dicen que la canción necesaria es jinete y cabalgadura. El jinete es el verso. Dicen que este jinete tiene recias manos pero su corazón es como una rosa abierta cuando los gallos cantan su última canción para la noche. La cabalgadura es la semblanza sonora de nuestra identidad. En sus cascos resuenan todos los tambores de las fiestas de junio y sus bridas se pulsan, como en mágicas cuerdas, todos los aires que mueven el árbol musical de nuestra tierra. Dicen que jinete y cabalgadura andan en busca de la victoria. La canción necesaria es lengua del pueblo.

Esto nos planteó Alí Primera con medular claridad, en el reverso de su disco “Al pueblo lo que es de Cesar”, de 1981.

Alí ocupa un lugar destacado junto a Víctor Jara, Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Mercedes Sosa y tantos otros y otras, porque dio su corazón y voz al gran torrente luchador y libertario de nuestro pueblo. Sus canciones oscilaban entre lo culto y lo popular con un contenido indiscutiblemente poético y consciente de la palabra, incluso de las “groserías”, usadas como recurso expresivo para que su  mensaje llegara con mayor contundencia. Con 13 discos grabados entre 1973 y 1985, en ellos está plasmada su postura clasista, revolucionaria, solidaria y popular ante la desigualdad, la exclusión y la injusticia social, condenando la deshumanización del hombre por el capitalismo sin caer en el comercialismo.

Jesús Franquis y Andrés Castillo, estudiosos de Alí Primera, coinciden en que, aun cuando su obra fue considerada dentro de la canción protesta, Alí la denominaba «Canción Necesaria». En una entrevista señaló: “Nuestro canto no es de protesta, porque no hacemos una canción por malcriadez, no la tomamos para encumbrarnos, ni hacernos millonarios, es una canción necesaria (…) No canto porque existe la miseria, sino porque existe la posibilidad de borrarla, de erradicarla de la faz de la tierra”. Reflexivamente dijo: “Cuando yo conocí las posibilidades de la canción fue estando preso en la Digepol; allí me di cuenta de que la canción comunicaba algo que era más que la mera diversión, o el simple pasar el rato. Me di cuenta de que la canción podía influir en otro aspecto: en el carácter del hombre. Con una canción se podía expresar una respuesta a por qué estábamos presos, por qué resistíamos”.

A 30 años de su desaparición física, su espíritu de combate y la vigencia de su canto nos acompañan en las luchas que seguimos librando por la Patria Buena.

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