Pio Tamayo: 80 años de la siembra del floricultor de hazañas


Pio Tamayo
Pio Tamayo

El precursor del marxismo-leninismo en Venezuela

Por: Wilmer Peraza. Especial para TP

Poeta, Investigador y Comunicador comunitario

El 5 de octubre de 1935 fallece, a la edad de 37 años, el poeta y revolucionario tocuyano José Pío Tamayo, en el barrio Namur de Barquisimeto, luego de permanecer 6 años de sufrido encarcelamiento en el mal llamado Castillo Libertador, bajo las órdenes del cruel dictador Juan Vicente Gómez.

En la lista de detenidos políticos remitidos hasta el 1º de julio de 1931 del Distrito Federal al Castillo Libertador en Puerto Cabello, aparece Pío Tamayo como el número 6 y con la siguiente ficha:

Pío Tamayo: Iniciador del comunismo en Venezuela. Elemento enemigo. Preso el 14 de febrero del año 1928 y remitido al castillo el 27 de febrero del mismo año.”

Esta ficha fue, indudablemente, la sentencia a muerte en esos inmundos calabozos bajo el peso de los grillos, que soportó con estoicismo el poeta de la idealidad avanzada y de las raíces del Socialismo en nuestra patria bolivariana.

Para esos años, en junio de 1929, en una epístola a su compañero de prisión Miguel Acosta Saignes, le expresaba lo siguiente:

Mirando estoy que yo/ el enfermo y antiguo/ arreglo estas/ palabras/ molestadas de fiebre;/ mientras que yo, el moderno,/ quisiera hacer poemas/ de vértigos con ritmo/ y delirio del jazz-verso/ desde la onda hertziana/ ¡Alza! ¡Álzate! ¡Alza!/ ¡Canta! ¡Salta! ¡Sonríe!/ Cálate la boina de los cielos más prúsicos/

Y agobia con tu impulso/ vientos de tempestades.

Sólo a un adelantado se le ocurrirían expresiones tan profundas y alentadoras como estas, en una sociedad y un proceso político marcado por el caudillismo y el militarismo. Allí nos encontramos con un Pío de apenas 31 años de edad alentando con entusiasmo y formando una nueva generación que jugaría y sigue jugando un rol de primer orden en este proceso histórico venezolano:

Y monté esas canciones/ en las grúas de los muelles/ y las llevé entre fardos/ con las cargas del frutal/ a los puertos imbéciles/ y a las plantas salvajes/ y ¿sabes? Las corearon/ el ¡Alalá! Trinacio de los dominadores/ y los alientos rojos de los proletarios/ es mi música hoy/ alta y desesperada/ cual flecha sin destino.

En otra ficha, del 10 de mayo de 1932, del archivo de La Rotunda, nos conseguimos con una cita de mucha importancia relacionada con la detención de Ángel J. Márquez y dice así textualmente:

1) Ángel J. Márquez. Natural de Coro, estado Falcón. Jefe de dicho grupo y de esta segunda organización, siendo éste de los preparados por Fortoul y quien tenía un centro de Romualda a Socarrás N° 5.

Este es otro de los alumnos de Pío Tamayo en el Castillo Libertador, precisamente es el poeta quien le coloca al apodo de “La bruja Márquez”, quien estaría presente en la lucha revolucionaria de este país hasta sus últimos momentos de combate en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.

Carnet de militante honorario post-mortem otorgado por el BP en 1978
Carnet de militante honorario post-mortem otorgado por el BP en 1978

Maestro revolucionario

Históricamente se reconoce en Pío Tamayo al precursor de las nuevas ideas revolucionarias en el país, sobre todo en la necesidad de un Partido de carácter marxista donde la clase obrera jugara un rol de primer orden, y de una ruptura definitiva con la lucha de caudillos y la necesidad de crear células cuando salieran de la cárcel. Para ello, Pío hablaba de crear escuelas de revolución, lo que se evidencia en estas líneas que escribió el 11 de septiembre de 1930:

No concluiré sin decirle que la actitud pensamental del gran grupo avanzado entre el conjunto estudiantil, iguala en conceptos con el grupo que hoy formamos aquí dentro unos cuantos, haciendo el único núcleo que prepara y se prepara en constante labor de preocupabilidad porvenirista. Los demás quedan individuos aislados, producto neto del proceso relatado y que han de resultar barridos por la nueva corriente revolucionaria, destructiva y constructora a un tiempo. Los que así lo sienten y presienten se preparan para una defensa que cobrará quizás las bases de un partido o aglomeración opositora (…). ¡Ojalá algunos bien intencionados no se equivoquen, engrosando filas destinadas al fracaso! Filas tal vez gubernamentales en el primer momento, pero, -reducto último de un pasado vestido de espejismo y de retórica plagiada, -destinadas a una rápida derrota porque no llegarán jamás a representar el deseo del pueblo ni podrían satisfacer sus necesidades. -Nosotros sí. ¡El futuro será nuestro; de los que agarramos el porvenir en la mano para moldearlo con líneas de ciencia y arte nuevos!

Así lo recuerda también otro de sus alumnos, Fernando Key Sánchez:

Fue solamente en las bóvedas del Castillo de Puerto Cabello, entre abril y noviembre de 1929, mediante las enseñanzas de Pío Tamayo y la lectura de algunos libros revolucionarios que poseían él y sus compañeros, cuando un sector radicalizado de los estudiantes del 28 comenzamos a tener ideas más claras acerca de la explotación capitalista e imperialista, de la organización del proletariado para la toma del poder, de la necesaria destrucción del capitalismo y construcción del socialismo; acerca de los objetivos inmediatos y mediatos de un Partido Comunista.

Vigencia socialista

En uno de esos momentos difíciles de Pío en el Castillo Libertador, en el año de 1932, tres años antes de su muerte, escribe un texto muy importante titulado «Digo aquí mi testamento», del cual es el siguiente fragmento:

Chenel/ va a repartirse mi obra/ con estos muchachos –letras/ bolcheviques de motín­–/ Estudiantes prisioneros/ pilletes de cuentos nuevos/ ¡para otros labios de madres!/ a ellos les dejo también/ mis últimas admiraciones/ que están tiñendo un azul de “boina ventolera”

Tengo contra los tiranos/ cheques de persecuciones./ No les cobro el odio, madre,/ eso lo harán los demás./ Lego a la justicia en marcha/ mi apellido./ Y para la revolución/ que dio música a mis gustos/ endoso mi “stock” de acciones.

Y ahora,/ me falta tu parte, madre,/ dirás tú, si estás contenta/ con la luz de no olvidarme:/ Cirio de vitral cristalino/ que irá quemando de estrellas/ tu enredadera de tardes.

Madre:/ fui floricultor de hazañas/ y te dejaré las rosas/ que la tisis pirograba/ en el pecho socialista./ Descansa./ He terminado./ ¿Y ves?/ ¿No te admira que todo resulte tan sencillo?

También encontramos en Pío Tamayo una posición antiimperialista y en defensa de las raíces que nos definen como pueblo, por la gran batalla contra esa vieja cultura avasallante que se originó a partir de la conquista, para dar paso a una nueva cultura.

En resumen, Pío Tamayo es una referencia obligada en la lucha por la construcción del Socialismo y la Patria Grande como la soñó el Libertador. Hay que ir a lo profundo de Pío Tamayo, indagando sobre sus aportes a este proceso del cual echó las bases fundamentales.

 

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