Opinión

Fascismo


Juan Ramón Guzmán.- Ver cómo se arrincona a un diputado; cómo se le niega el derecho de palabra; cómo se le impide constituirse en fracción parlamentaria ‒dizque por ser el único miembro electo de su alianza política, “y con una sola persona no puede”─; cómo se le censura en los medios de comunicación públicos y cómo se le descalifica per se y se le acosa, cuando osa exponer la posición política del segmento del país que él representa ─y que tiene el derecho legítimo a manifestar‒; son cosas que como revolucionario no me agradan para nada. Son acciones que a ningún ser humano con ética le hacen gracia. Porque ya las ví ─y las viví‒ en el pasado… lacerando el cuero de nuestra propia gente.

Fascism, Tate Modern London, 2010 © Alberto Garcia | Flickr

¡Los diputados y las diputadas son pares! Al juramentarse e investirse como cuales y tales tienen los mismos derechos y deberes, atribuciones y facultades, alcances y límites, y ninguno o ninguna vale más que otro u otra. Detrás de cada uno y de cada una, además, hay votantes también que merecen respeto, puesto que encarnan a una parte de la realidad política de nuestro país. Por eso se dice que el Parlamento es el foro político por excelencia de un país, al reunir y expresar a la multiplicidad de visiones que existen.

Yo no incineré mi juventud en un sueño milenio de vida para ver esto. No. No lo avalo. Me da vergüenza, incluso. Cada vez que veo eso, pienso en Alí Rodríguez Araque, en Trino Meleán, en David Nieves o en Raúl Esté Salas, que fueron diputados solitarios, y les tocó a cada uno en su momento encarar a la aplanadora parlamentaria de turno. Que vivieron esas mismas agresiones de veto, descalificación y acoso, aunque al menos se les dejaba hablar y tener a su propia fracción parlamentaria. Ahí está la Historia, yo no estoy inventando nada: quien no la conozca está condenado a repetirla.

(Pregúntenle a David Nieves, que es el único de aquellos diputados solitarios que queda vivo, de esa pléyade legendaria e inolvidable de parlamentarios de izquierda que tuvimos. En ese mismo Hemiciclo Protocolar ‒en el que hoy se agrede a este parlamentario‒, en un debate, Morales Bello le sacó una pistola. Y David, único diputado de la Fracción Parlamentaria de La Liga Socialista, con su valentía característica y sin inmutarse, le respondió desde su curul, “¡usted sí es valiente diputado, ¿por qué no sacó esa pistola cuando mataron a Ruiz Pineda?!”).

Para quienes no lo sepan, que aplauden alegremente a cada atropello que se le hace en la Asamblea Nacional y comparten ese apartheid asqueroso al que es sometido el diputado Oscar Figuera del Partido Comunista de Venezuela constantemente, se los digo, en la ciencia política tiene un nombre: fascismo. ¡Fascismo puro, duro, crudo y rudo!

Vayan toda mi solidaridad y todo mi acompañamiento al diputado Óscar Figuera de este bolchevique sin partido que soy.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s